Feijóo apunta a la Moncloa: "Yo he venido aquí para ganar y para gobernar. Si no, no hubiera venido"

El presidente de la Xunta de Galicia y candidato a la presidencia del PP, Alberto Núñez Feijóo, saluda en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla (FIBES) para participar en el XX Congreso extraordinario del PP, a 1 de abril de 2022, en Sevilla, Andalucía (España). El Partido Popular encumbrará en este congreso a Alberto Núñez Feijóo como nuevo líder del Partido Popular. El congreso abrirá también una "nueva etapa" después de la profunda crisis que ha terminado con el liderazgo del hasta ahora presidente de la formación conservadora, quien tendrá un discurso de despedida en ese cónclave.
El inminente líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, este viernes en Sevilla.
Joaquin Corchero | EP

Alberto Núñez Feijóo subió las escaleras "como consecuencia de 30 años de entrega profesional y de 20 de militancia política". Fue de lo primero que dijo, mucho antes de repetir que no era "ninguna incógnita", que tiene "criterio propio" y que no está por ambición personal. Pero que también acecharon las dudas generadas por las pérdidas de comodidad. "Estoy en el último cuarto de mi carrera política" y la vivirá al frente del Partido Popular. De España, como acota. "Cuando uno ha generado esas expectativas lo único que puede hacer es empatar esas expectativas". Para ello necesita un partido "vivo" y "abierto". "Yo he venido aquí para ganar y para gobernar. Si no, no hubiera venido", ha proclamado.

Feijóo salió al auditorio del Palacio de Congresos (Fibes) de Sevilla después de que Pablo Casado recogiera una larga ovación terapéutica, donde cada aplauso fue un punto de sutura. El presidente gallego remarcó lo orgulloso que está del PP y lo que en su historia representa Andalucía, con guiños permanentes al partido de Juanma Moreno, que asumirá el rol que deja vacante Feijóo. El de barón territorial de referencia. "Siempre que ha habido momentos importantes en el Partido Popular hemos tenido que venir a Andalucía y siempre ha habido un gallego", ha guiñado el gallego al 10 Congreso de 1990, el de la refundación.

Se acordó uno por uno de todos los que habían impulsado su carrera política. Empezando por José Manuel Romay Beccaría, quien lo reclutó para la política cuando era conselleiro y después se lo llevó a Madrid para dirigir el Insalud. Lo nombró como último vocal del Comité Ejecutivo Nacional. También de Paco Álvarez Cascos, que le propuso para presidente de Correos. Y de Fraga, que le cedió el testigo del PP de Galicia. 

"No sería nada sin mi equipo y por eso voy a seguir formando equipos", sostuvo Feijóo, en un momento en el que en la pantalla del auditorio se enfocó a su inseparable Mar Sánchez, su directora de comunicación. "No creo en adanes, ni en caudillos, ni en salvadores. Creo en la fuerza común", sostuvo. Y lanzó veladamente que para "divididos y endiosados" ya están "otros partidos", pero que "sumando juntos podemos conseguir lo que nos propongamos". 

Y reivindicó al PP como el "partido del bilingüismo cordial" y del "español y las lenguas de España que las utilizamos para unir y no para dividir", un partido de "centro derecha reformista" que nació para "escribir la Constitución", para "fortalecer Europa desde este rincón del continente". Y recordó a los militantes del PP asesinados por ETA. A Gregorio Ordóñez, a Miguel Ángel Blanco, a Jiménez Becerril.

Llegó entonces el momento de los agradecimientos a Pablo Casado. "Ha hecho el Camino de Santiago muchas veces, todos los peregrinos saben que hay muchas etapas y tramos durísimos. A mí me gustaría reconocer el esfuerzo que ha hecho el presidente Casado por sujetar la bandera del PP en los tramos del camino que no fueron llano". Y reconoció la actitud que habia tenido el presidente saliente: "La entrega hoy con un enorme esfuerzo de generosidad". Además de hacer un ejercicio de empatía: "Yo también subiré unas escaleras para renunciar al PP de España. Espero hacerlo con la gallardía que lo ha hecho Aznar, que lo ha hecho Rajoy y que lo ha hecho Casado".

"Corría el año 90 y un joven Aznar se presentó con el mismo objetivo, que era ganar", se comparó el presidente en nuevo guiño a los albores del partido. Fue entonces, cuando enervó el tono para que calara el mensaje en todo el auditorio. El resumen de todo lo que pretende: "Yo he venido aquí para ganar y para gobernar. Si no, no hubiera venido. Lo vamos a intentar hasta el último aliento, lo vamos a trabajar todos los días, y vamos a ser capaces de hacerlo si queremos hacerlo. Mi compromiso no tiene fecha de caducidad. A eso he venido y no a otra cosa".

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