Díaz espera a las generales y no lanzará su proyecto en las elecciones de Castilla y León pese a la presión de Podemos

La vicepresidenta Yolanda Díaz habla con el dirigente de Podemos Rafael Mayoral.
La vicepresidenta Yolanda Díaz habla con el dirigente de Podemos Rafael Mayoral.
EFE

Las elecciones anticipadas en Castilla y León, convocadas por sorpresa el pasado lunes, han cogido a Podemos con el paso cambiado. En pleno proceso de reorganización, los morados han visto cómo el PP ha convertido 2022 en un año electoral que afrontarán, por primera vez, sin el que hasta ahora había sido su líder y referente, Pablo Iglesias. Por ello, el partido ha señalado públicamente a la vicepresidenta Yolanda Díaz para que dé el "primer paso" en la composición de su "frente amplio", la plataforma con la que Podemos quiere que Díaz encabece su candidatura en las próximas generales. Pero la vicepresidenta, por ahora, rechaza acelerar los tiempos de construcción de un espacio que quiere cocinar a fuego lento para evitar un desgaste prematuro.

Apenas unas horas después de que el presidente castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco anunciara la convocatoria de elecciones para el 13 de febrero, el portavoz estatal de Podemos y líder morado en Castilla y León, Pablo Fernández, aseguró estar "especialmente ilusionado" por el hecho de que los comicios autonómicos fueran a "ser el primer paso de ese frente amplio liderado por Yolanda Díaz". Fernández, de hecho, abundó en esta idea e insistió en que la "primera parada" del "proyecto plural" de Díaz serán las elecciones en esa comunidad, donde aseguró que Podemos lleva "tiempo articulando ese proyecto plural".

Declaraciones de Pablo Fernández, portavoz de Podemos en Castilla y León, tras convocar elecciones anticipadas. 

No obstante, los planes de Podemos chocan con los de la vicepresidenta segunda del Gobierno, partidaria de dar pasos muy medidos y meditados a la hora de construir un proyecto que ni siquiera ha confirmado que quiera presentar a las elecciones, aunque esa es la hipótesis con la que se trabaja en el espacio a la izquierda del PSOE. A Díaz le costó muchos meses concretar siquiera cuándo iba a comenzar a poner en marcha su plataforma, y cuando a principios de este mes confirmó que lo hará tras la Navidad, se limitó a señalar que será un "proyecto de escucha" con el que va a "recorrer" España manteniendo reuniones con colectivos, sin dar más detalles.

En público, Díaz ha decidido no pronunciarse en relación a las elecciones en Castilla y León, y tampoco se ha referido al planteamiento realizado por Podemos para que lance ya su proyecto. Pero fuentes próximas a la vicepresidenta descartan que la convocatoria vaya a cambiar un ápice sus planes, diga lo que diga el partido morado. "No va a repercutir lo más mínimo en la hoja de ruta de Yolanda a nivel nacional", plantea el entorno de la vicepresidenta, que descarta además que los comicios castellanoleoneses vayan a tener mucho eco a nivel nacional.

Un terreno poco propicio para la izquierda

Lanzarse a la competición electoral antes de tiempo podría provocar a Díaz un desgaste que la vicepresidenta quiere evitar, habida cuenta de la buena imagen que mantiene en los sondeos y de que, mes a mes, crece el porcentaje de ciudadanos que dicen preferirla como presidenta del Gobierno. Además, las elecciones en Castilla y León son uno de los peores escenarios para la izquierda, en general, y para el espacio que representa Podemos en particular. En las autonómicas de 2015, en pleno auge de la formación morada, el partido obtuvo un 12,1% de los votos, el mejor resultado histórico a la izquierda del PSOE pero muy lejos de los resultados en otras comunidades. En 2019, Podemos se desplomó y apenas llegó al 5%.

Por el momento, tampoco Andalucía, donde podría tener lugar el segundo capítulo del ciclo electoral que el PP ha abierto en 2022, es terreno fértil para lanzar la nueva plataforma y obtener un buen resultado que la refuerce. Allí, pese a que las especulaciones sobre un posible adelanto de los comicios llevan meses produciéndose, el bloque progresista se encuentra completamente deslavazado. A un PSOE que no termina de despegar en una tierra que antaño fue su fortín se suma la explosión durante esta legislatura de Adelante Andalucía, que se ha dividido en tres fuerzas: Unidas Podemos, por un lado; la marca que impulse la exdirigente morada Teresa Rodríguez, por otro; y, en tercer lugar, Andaluces Levantaos, una coalición entre dos pequeños partidos nacionalistas y Más País, que quiere irrumpir en el Parlamento autonómico.

El problema, además de tiempos, gira también en torno a quién llevará las riendas. El lunes, Fernández aseguró que en el "frente amplio" a la izquierda del PSOE está previsto que concurran "actores como Podemos, como IU o como Alianza Verde", las tres formaciones que componen ahora mismo Unidas Podemos, si bien también señaló que los morados están hablando con "colectivos, plataformas y asociaciones vecinales para integrar a la sociedad civil". Díaz, por el contrario, ha apostado claramente por que esos partidos -y el resto de los que se integren en su plataforma- pasen a un segundo plano en beneficio de su futura marca. Y eso implica que los aparatos de las diferentes formaciones podrían perder buena parte del poder de maniobra que tienen en Unidas Podemos.

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