PSOE y UP pactan que Díaz siga liderando la reforma laboral, pero Calviño y Escrivá se suman a la negociación

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
EFE
Gobierno desmiente "diferencias de fondo" en la reforma laboral.
Europa Press

Acuerdo en el seno del Gobierno para la coordinación de los trabajos en torno a la reforma laboral. Tras días de tensiones, las dos partes del Ejecutivo –PSOE y Unidas Podemos– han pactado que el Ministerio de Trabajo siga liderando los trabajos en esta materia, pero con presencia en la mesa de negociación con patronal y sindicatos de los ministerios de Economía y Seguridad Social. Pese a este pacto, el debate sobre los contenidos no está del todo resuelto, y Sánchez ha convocado una reunión el martes que viene para "fijar" la posición.

El malestar en el seno de la coalición comenzó el pasado jueves, cuando la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, remitió a Díaz un correo electrónico en el que le comunicaba su intención de coordinar, a partir de ahora, las conversaciones con sindicatos y empresarios para la nueva reforma laboral. Ese plan, que recibió el respaldo expreso del presidente Sánchez, provocó las quejas de UP, que por boca de la secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, reclamó una reunión de la comisión de seguimiento.

Dicho encuentro se celebró en la tarde de este lunes y concluyó sin acuerdo, ya que la parte socialista insistió en que era Calviño quien debía ponerse al frente y la parte morada, en que Díaz debía continuar pilotando las conversaciones, como lleva haciendo desde la primavera. Además, Díaz llegó a acusar a Calviño de querer apartarla para torpedear la derogación de la reforma del PP. La vicepresidenta y ministra de Trabajo lleva días insistiendo en que el problema está en los contenidos y el alcance de la reforma, no en la metodología.

Este martes, tras el Consejo de Ministros, la portavoz del Ejecutivo, la socialista Isabel Rodríguez, ya rebajó las pretensiones de Calviño de liderar los trabajos y admitió que es el departamento de Díaz al que le corresponde coordinar las labores. Pero, al mismo tiempo, insistió en que era necesario abrir la mesa a departamentos encabezados por ministros socialistas y a los que la reforma laboral también les afecta. El acuerdo finalmente alcanzado va en esa línea.

Una mesa más amplia y más coordinación

El primer paso del nuevo mecanismo de coordinación será el próximo martes, 2 de noviembre. En esa fecha, el presidente Sánchez convocará una reunión con Díaz, Calviño y los ministerios de Hacienda, Seguridad Social y Educación y Formación Profesional "para fijar la posición del Gobierno en la mesa de diálogo social, en los términos del acuerdo de Gobierno de coalición", pese a que la parte socialista del Ejecutivo había sostenido –y, de hecho, sigue insistiendo en ello– que no había choque en cuanto al contenido de la reforma. El pacto de coalición dice expresamente: "Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012".

A partir de ahí, las reuniones de la mesa de diálogo social –con empresarios y sindicatos– para la reforma laboral se celebrarán los miércoles por la mañana. Como venía sucediendo desde la primavera, las encabezará el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, el número dos de Yolanda Díaz, pero la novedad es que también estarán presentes un miembro del equipo de Nadia Calviño y otro miembro del Ministerio de Seguridad Social, encabezado por el ministro José Luis Escrivá –que serán directores generales, es decir, tendrán un rango inferior–. "En función de los temas que se traten, podrán acudir representantes de los otros Ministerios afectados", añade el acuerdo.

La posición que mantendrá el Gobierno cada miércoles ante empresarios y sindicatos se fijará horas antes, los martes a las 17.00, en una mesa previa a la que asistirán Pérez Rey y los secretarios de Estado de Economía y Seguridad Social y Pensiones, además de otros secretarios de Estado o miembros de equipos ministeriales afectados por asuntos concretos de la reforma. Este mismo grupo se reunirá los miércoles por la tarde para analizar la evolución de las conversaciones con los agentes sociales. Finalmente, el pacto dice que, "cuando sea necesario por la importancia o complejidad política de los asuntos, se producirán reuniones a nivel de Vicepresidentas y Ministros/as".

Díaz insiste en los contenidos

Minutos después de conocerse este acuerdo, la vicepresidenta Díaz se mostró muy satisfecha ante lo que entiende como la constatación de que las diferencias en la coalición tienen que ver con el diseño de la reforma laboral y no con la forma de coordinar la negociación. "Hay acuerdo sobre la necesidad de abordar los contenidos de la reforma laboral", planteó Díaz, que aseguró que ahora al Gobierno le tocará debatir "una vez más" para determinar cómo se modifica la legislación que regula el mercado de trabajo.

"Yo pensaba que las diferencias estaban cerradas, las hemos discutido dos veces en el seno del Gobierno", lamentó, sin embargo, la vicepresidenta. Y recordó que la mesa del diálogo social "lleva desde el 17 de marzo trabajando sobre cuestiones concretas". Poco antes de conocerse el acuerdo, la propia Díaz había insistido en que lo importante para ella es el contenido de la reforma laboral, no quién la pilote. Y puso la pelota en el tejado de Sánchez, que para Unidas Podemos es el responsable último de la crisis de estos últimos días por su apoyo a las tesis de Nadia Calviño. "Deroguemos la reforma laboral y que la encabece el presidente del Gobierno", planteó la vicepresidenta segunda.

Díaz insistió en que el choque se ha producido por los contenidos de la reforma laboral y no por la "metodología" que se sigue para negociarla con patronal y sindicatos. "Esta metodología ha sido saludada por la OIT y el Fondo Monetario Internacional por ser un país ejemplar en el despliegue del diálogo social. ¿Qué ha pasado ahora?", se preguntó la vicepresidenta, quien sostuvo que ya en diciembre pactó con Sánchez los términos de una "reforma laboral ambiciosa" que fueron remitidos a la UE en el paquete de reformas para recibir los fondos europeos. Y, por ello, exigió al PSOE que "explicite" cuáles son sus "diferencias" en relación a asuntos clave que se están negociando con patronal y sindicatos.

La parte socialista del Gobierno, por boca de la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez, insistió en cambio este martes en que no hay discrepancias en torno a los contenidos. Y esa misma versión fue la que mantuvo 24 horas después: "Nunca ha habido diferencias de fondo, la decisión política de querer reformar nuestro sistema de relaciones laborales estaba en los compromisos electorales de ambas formaciones. Estamos hablando de método", reiteró Rodríguez este miércoles. En la misma línea, la vicepresidenta Calviño celebró el acuerdo y sostuvo que "todo el Gobierno está alineado" con la "mejor reforma laboral posible". "No hay ningún tipo de discrepancia al respecto", concluyó.

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