UP exige una reunión "urgente" al PSOE para revisar la coalición por el intento de Calviño de tutelar la reforma laboral

La ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra.
La ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra.
EFE

Crisis en la coalición de Gobierno. Cuando parecía que las tensiones entre PSOE y Unidas Podemos se habían relajado tras haber alcanzado un pacto para los Presupuestos Generales del Estado y la ley de vivienda, este viernes los morados sorprendieron exigiendo públicamente que se convoque una reunión "urgente" de la mesa de seguimiento del pacto de coalición. El motivo es que Unidas Podemos entiende que la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, está tratando -con el beneplácito de la Moncloa- de arrebatar a la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz su liderazgo a la hora de cerrar por fin la negociación con sindicatos y empresarios para derogar la reforma laboral.

La responsable de pedir públicamente la convocatoria de esta reunión fue la ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra. Pero fuentes de Unidas Podemos confirman que ese paso ha contado con el apoyo de la vicepresidenta Díaz, líder morada en el seno del Gobierno. Lo que más ha molestado a los morados es, precisamente, que entienden que Calviño no está actuando sola, sino que es consciente de que cuenta con el apoyo de la Moncloa y por eso ha comenzado a moverse para intentar asumir la coordinación de la negociación con patronal y sindicatos en detrimento de Díaz.

En los últimos días, el Ministerio de Trabajo de Díaz y el de Economía de Calviño han tenido varios rifirrafes que no han salido a la luz pública a raíz de lo que, para Unidas Podemos, es un intento de la vicepresidenta primera de interferir en la negociación y tutelar su resultado final. Este jueves, Calviño fue más lejos y, en el congreso que CCOO está celebrando estos días, afirmó que la reforma laboral debe ser "equilibrada" y aseguró que, hasta ahora, tan solo ha habido "contactos preliminares" con los agentes sociales y no se ha iniciado la fase de negociación y concreción de ese paquete "equilibrado" de reformas. "A partir de estas próximas semanas tenemos que empezar a trabajar intensamente con los agentes sociales", sostuvo.

Esas palabras sentaron muy mal al Ministerio de Trabajo, que lleva desde el pasado marzo reuniéndose con sindicatos y patronal para cerrar un acuerdo conjunto para la derogación de la reforma laboral, unas conversaciones que ya han avanzado sustancialmente en asuntos como la reforma de la subcontratación o la ultraactividad de los convenios. Y Unidas Podemos considera que las declaraciones de Calviño, lejos de ser inocentes, buscan que Economía -con una visión económica mucho más ortodoxa- tome las riendas de la fase final de estas conversaciones con los agentes sociales, algo que para los morados es inconcebible porque la derogación de la reforma laboral es de capital importancia para ellos.

Las fuentes consultadas, además, sostienen que no es casual que estos choques hayan comenzado a producirse apenas unos días después de que, en el congreso del PSOE, el presidente Pedro Sánchez se reafirmara en su promesa de derogar la reforma laboral. E insisten en que las palabras de Calviño apenas han sido la escenificación de unas tensiones entre Trabajo y Economía que se habrían redoblado después de este cónclave, en el que los socialistas reafirmaron su propuesta de reformar el mercado de trabajo sin ofrecer detalles sobre lo que plantean.

Unidas Podemos está trasladando el mensaje de que este episodio supone un problema "muy grave" en el seno de la coalición de Gobierno. Nadie está pensando en la ruptura de la alianza entre el PSOE y los morados, pero lo cierto es que existen pocos precedentes en los que Díaz -aunque haya sido por mediación de Belarra- haya levantado públicamente la voz con tanta intensidad contra un movimiento de los socialistas.

El PSOE intenta calmar las aguas

Tras unos minutos de silencio después del tuit de Belarra, el PSOE se ha limitado a expresar su satisfacción con el funcionamiento de la coalición con Unidas Podemos y ha afirmado que la reunión de la mesa de seguimiento de la alianza se convocará "sin problemas" si así lo quiere su socio. En este sentido, el portavoz de los socialistas en el Congreso, Héctor Gómez, se mostró convencido de que se solventará cualquier "disfunción" en una coalición que, dijo, trabaja "muy bien". Pero Gómez también deslizó que "todos los ministerios deben jugar un papel" en la derogación de la reforma laboral, una reforma que hay que hacer "desde una perspectiva muy amplia".

Los sindicatos, por su parte, no quisieron opinar sobre lo que consideran que es un problema interno del Gobierno que no les compete. Pero sí lo hizo el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que aseguró no entender "absolutamente nada" sobre por qué Unidas Podemos se ha mostrado tan molesto con las supuestas injerencias de Calviño en la negociación de la reforma laboral. Cambiar la legislación del mercado de trabajo, afirmó Garamendi, "influye de forma decisiva en la economía y es muy normal, y tiene toda la lógica, que el Ministerio de Economía pueda opinar".

A juicio del líder de la CEOE, las afirmaciones de Calviño en el congreso de CCOO sobre la negociación que mantiene el Gobierno con patronal y sindicatos no tuvieron "nada de particular" dado que solo incidió en que se está hablando de la reforma laboral, "que es lo que se está haciendo". No obstante, la vicepresidenta también aseguró que estas conversaciones apenas han sido "preliminares", algo que no es cierto. Pero Garamendi insistió en que "si dicen que ya está acordado, como hace la vicepresidenta segunda [Yolanda Díaz], yo no lo entiendo y no sé para qué voy a sentarme".

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