Vox impide que el Congreso condene el "desfile neonazi" del pasado sábado en Chueca contra el colectivo LGTBI

El líder de Vox, Santiago Abascal, junto a varios de sus diputados.
El líder de Vox, Santiago Abascal, junto a varios de sus diputados.
EFE

El Congreso de los Diputados no logró este jueves pactar un escrito de repulsa a la manifestación que tuvo lugar hace unos días en el barrio de Chueca, en Madrid, por parte de un grupo de personas con simbología neonazi que profirió insultos contra el colectivo LGTBI. El motivo es que Vox ha rechazado apoyar la declaración institucional propuesta por Unidas Podemos, que pretendía que el Congreso mostrase su "más rotundo rechazo y absoluta reprobación a las expresiones de odio contra la comunidad LGTBI, las personas racializadas y, en definitiva, contra nuestra democracia" vertidas en esa marcha.

Al no ser las declaraciones institucionales un tipo de medida legal, sino un pronunciamiento político de toda una institución, requieren de unanimidad para salir adelante, por lo que la negativa de Vox ha bastado para impedir que el Congreso condene la manifestación neonazi. El texto rechazado por el partido que lidera Santiago Abascal alertaba de que "es de una profunda falta de normalidad democrática que expresiones de odio y símbolos propios de una ideología genocida y reprobada por la historia global se expresen con virulencia y agresividad contra vecinas y vecinos, independientemente de su orientación sexual, identidad de género u origen".

"Frente a estas actitudes intolerantes e intolerables, el Congreso de los Diputados quiere mostrar el orgullo hacia la diversidad sexual y de género y el compromiso de seguir haciendo de España uno de los países más comprometidos con los derechos de las personas LGTBI y migrantes del mundo", planteaba igualmente el texto vetado por Vox. El escrito, además, enviaba el "abrazo solidario" del Congreso "a todas las personas que, ante lo ocurrido el pasado sábado 18 de septiembre en Chueca, sintieron miedo", y trasladaba el "compromiso" de la Cámara Baja "con la defensa de los Derechos Humanos".

"Escuchar expresiones vejatorias y amenazantes hacia los colectivos LGTBI o hacia las personas migrantes tales como 'Fuera maricones de nuestros barrios', 'Fuera sidosos de nuestros barrios' o 'Tú no eres español porque no eres blanco' resulta inaceptable en una democracia consciente de que la defensa de los Derechos Humanos es un valor que nos rige y que debe ser respetado", señalaba igualmente el texto que Vox se ha negado a apoyar.

Igualmente, la declaración institucional fallida pretendía que el Congreso declarase "solemnemente que todas las instituciones públicas, así como los medios de comunicación y las personas con relevancia pública, tienen la obligación moral y democrática de rechazar con toda contundencia estos discursos de odio, que son el caldo de cultivo de las agresiones físicas y que quiebran de una manera intolerable la convivencia social". "Como nos ha enseñado la historia de Europa en sus pasajes más negros, el silencio es peligrosísimo y puede conducir al horror", señalaba el texto vetado por Vox.

Vox se presenta como víctima del "odio" y la "intolerancia"

En respuesta, la formación liderada por Santiago Abascal presentó una contrapropuesta de declaración institucional para que el Congreso rechazase "todas y cada una de las expresiones insultantes, injuriosas o vejatorias contra cualquier persona", sin hacer una sola mención a la manifestación nazi de Chueca. En su texto, Vox dice ser "sistemáticamente objeto de expresiones de odio e intolerancia" a causa, señala el escrito, del "uso de la etiqueta 'fascista' para referirse a los seguidores de un partido democrático que representa a más de tres millones de españoles".

"Hoy muchos españoles son insultados. Unos son calificados de racistas, homófobos, ultras por querer defender sus ideas en libertad; a otros se les insulta por su condición sexual; muchos soportan que se organicen actos de enaltecimiento del terrorismo en apoyo de los asesinos que mataron a sus familiares", sostiene el texto de Vox, que critica que "existen comunidades en las que las agresiones por razón de las ideas se han incrementado particularmente contra algunos partidos de ámbito nacional" y afirma que "todas y cada una de esas agresiones deben importar" y "deben ser condenadas" por el Congreso.

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