El Gobierno se estrena con un tenso relevo y aplaza la ley de memoria democrática de Calvo

El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, preside la tradicional foto de familia de la nueva composición del Ejecutivo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, preside la tradicional foto de familia.
EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, posa en la tradicional foto de familia junto a sus ministros.
ATLAS

El nuevo Gobierno de Sánchez se estrenó este lunes. El presidente defendió la "amplia y profunda" remodelación como un paso clave para "impulsar la recuperación" económica, social y territorial y, prácticamente a la misma hora, se celebraron los tradicionales traspasos, con hasta ocho ministros –los siete nuevos y Miquel Iceta, que cambia de Ministerio– recibiendo la cartera de manos de sus antecesores.

En los discursos de despedida se colaron algunos reproches más o menos velados y muestras de malestar. El ya exministro de Transportes, José Luis Ábalos –hasta ahora hombre fuerte del Gobierno y el PSOE, y cuyo cese sorprendió el sábado–, por ejemplo, evitó mencionar a Sánchez. "Uno es la cabeza a la que golpear, pero sin un equipo detrás no hay nada que hacer", dijo.

Tampoco hizo ninguna referencia al presidente del Gobierno el ministro de Justicia saliente, Juan Carlos Campo, despedido justo después de la concesión de los indultos a los independentistas catalanes, y que se limitó a felicitar a su sucesora, Pilar Llop, y a pedirle que mantenga la "eficiencia en la Justicia" que piden los ciudadanos.

Igualmente descontenta con su salida parecía Isabel Celaá, que abandona el Ministerio de Educación y FP poco después de sacar adelante las dos principales reformas que tenía previstas para esta legislatura –la nueva ley educativa y la reforma de la Formación Profesional–, dos normas de las que presumió en un breve discurso: "El surco del arado está trazado. Falta seguirlo. Gran responsabilidad, gran competencia de país que hoy te traspaso con la esperanza de que puedas culminar un trabajo de éxito. Un abrazo, Pilar [Alegría] –le dijo a su sucesora–. Buenos días, buena suerte", zanjó.

Miquel Iceta, que pasa de Política Territorial a Cultura y Deportes tras apenas cinco meses y medio en el cargo, también mostró su disgusto por salir del departamento desde donde esperaba jugar un papel clave en el diálogo con Cataluña: "Siento mucho dejar este Ministerio. Lo quiero decir así de claro", lamentó. Su elección para gestionar el ámbito cultural y deportivo sorprendió, ya que no tiene ninguna vinculación previa con el sector.

Y, en las redes, Arancha González-Laya, que se despidió de Exteriores y a la que ha pasado factura la gestión de la crisis diplomática con Marruecos, publicó un mensaje en Twitter donde subrayó que se mantiene "firme en el compromiso de servicio público" y que acompañó de la sorprendente etiqueta #NoRegrets (sin arrepentimiento).

Entre las intervenciones de los miembros que se incorporan al Gobierno llamó la atención una frase del nuevo ministro de la Presidencia y hombre fuerte del Ejecutivo, Félix Bolaños, que insistió en que ser ministro "no se puede pedir ni se puede rechazar".

Aunque Bolaños aclaró en un corrillo que la frase no se refería a Iván Redondo, fue inevitable que se interpretara como una alusión al ya ex jefe de Gabinete de Sánchez, sobre cuya salida circulan al menos dos versiones contradictorias: el mismo sábado, Redondo se despidió con una nota en la que señalaba que "hay que saber parar" en la vida y desde su entorno se trasladó que él mismo había pedido salir de la Moncloa; fuentes del Ejecutivo, en cambio, trasladaron el lunes que el asesor había pedido ser ministro de la Presidencia –una maniobra que recuerda a la que protagonizó en Extremadura, cuando asesoraba a José Antonio Monago (PP) y se convirtió en consejero de su Gobierno–.

El nuevo Consejo de Ministros se reunirá este martes. En el orden del día no estará la Ley de Memoria Democrática, el último proyecto de Calvo, que se aplaza, pero sí un plan para impulsar el vehículo eléctrico.

Lastra y Cerdán, al frente del PSOE

Por otro lado, José Luis Ábalos, cesado el sábado como ministro de Transportes, renunció este lunes a la Secretaría de Organización del PSOE. En una carta remitida a Sánchez, destacó su "lealtad" y afirmó que se trata de una "decisión necesaria desde el punto de vista personal y familiar". Tras su marcha, dos personas de la máxima confianza del presidente asumen las riendas hasta el congreso de octubre: la vicesecretaria y portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, y el secretario de Coordinación Territorial, Santos Cerdán, que era el dos de Ábalos en Organización.

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