Las comunidades notifican tres veces menos muertos por Covid que hace un mes pese a que se dispara la incidencia

Una enfermera vacuna a un estudiante Erasmus en un centro madrileño.
Una enfermera vacuna a un estudiante Erasmus en un centro madrileño.
RODRIGO JIMÉNEZ / EFE

El avance imparable de la variante delta del coronavirus y la finalización de muchas de las restricciones ha disparado las curvas de contagios e incidencia a una velocidad sin precedentes desde las grandes olas de otoño y Navidad. La tasa de incidencia acumulada se ha triplicado en 16 días, pasando de 92,25 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días el 22 de junio a casi 280. El auge en las infecciones ha provocado que en estas dos semanas y un día España haya saltado de nivel de riesgo "medio" a 'extremo' por su elevada incidencia, dando a origen a una quinta ola impulsada por la transmisión entre los jóvenes.

Sin embargo, pese a los alarmantes repuntes de infecciones, las muertes por Covid, lejos de dispararse, han seguido cayendo, al igual que ha ocurrido con el número de pacientes con cuadros graves de coronavirus. Si se compara la situación actual con la que había hace un mes puede observarse cómo, mientras la incidencia se ha multiplicado por más del doble (de 113,5 puntos el pasado 8 de junio a 277,9 el miércoles) la media de fallecidos es ahora tres veces menor a la que era entonces. En los últimos siete días, Sanidad ha notificado un promedio de 16,3 muertes diarias por Covid, mientras que hace exactamente un mes la cifra ascendía a 46,6 en el periodo equivalente.

Si bien es cierto que la cantidad de ingresados en hospitales por el virus se ha incrementado un 5% en este tiempo (de 2.691 el 22 de junio a 2.829 el jueves) las UCI han seguido vaciándose. Hace 16 días había 728 personas en tratamiento en UCI por coronavirus, una cifra que ha caído hasta los 598 el jueves (-17,9%). 

En cualquier caso, aunque los últimos datos no den todavía indicios de un hipotético incremento en la mortalidad por esta quinta ola, no puede descartarse que se produzca. Si se tiene en cuenta que el virus tarda en causar la muerte a un infectado entre dos y ocho semanas tras el contagio, habrá que esperar aún unos días más para observar los efectos sobre la mortalidad de los contagios masivos de los últimos días. Pese a ello, el hecho de que los infectados sean en su mayoría personas jóvenes - la incidencia en la población de 12 a 29 años supera los 800 puntos- , un grupo con una letalidad bajísima, y que la vacunación esté cada vez más extendida augura mejores pronósticos que en ocasiones anteriores.

Nunca hubo tan pocas muertes con una incidencia de 278 puntos

Los niveles tan reducidos de mortalidad a los que se ha llegado gracias al avance de la vacunación -los últimos datos reflejan que el 57,5% de la población ha recibido al menos una dosis y el 43,3% tiene ya la pauta completa- tienen su precedente más próximo en la primera mitad de agosto del año pasado, pero nunca una incidencia tan alta se había traducido en tan pocas muertes.

El último precedente de una tasa de contagios similar hay que buscarlo en la cuarta ola, que tocó techo el 26 de abril de 2021 con 235,6 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días. La media de fallecidos notificados por Sanidad en los seis días anteriores a esa fecha -incluido el 26 de abril- fue de 90,9 muertes, cinco veces superior a la actual (aunque la serie consolidada del Instituto de Salud Carlos III (Isciii) la rebaja a 66,4). Por aquel entonces, solo 10,8 millones de personas habían recibido al menos una dosis de la vacuna, una cifra muy alejada de los 27,3 millones actuales.

Si nos remontamos a la tercera ola, el dato de incidencia más parecido al actual en fase ascendente se registró el último día de 2020, con 279,5 contagios por 100.000 habitantes. En aquel momento, cuando apenas se habían administrado unos cientos de dosis, la media de decesos a siete días ascendía a 144,7 -175,4 según la serie consolidada del ISCIII-.

Y volviendo aún más atrás, hasta la segunda ola, el 21 de septiembre la incidencia ascendía a 280 contagios por 100.000 habitantes, también en una fase de explosión de la transmisión. Por aquella fecha, el promedio a siete días arrojaba 116,4 fallecidos, un dato que la serie del ISCIII eleva a 118,4-.

Un arranque mucho más favorable

El arranque de esta quinta ola también deja una mortalidad incomparablemente más baja a la de las anteriores. En 16 días consecutivos de ascenso de la incidencia, Sanidad ha notificado 278 muertes, una cifra que palidece si se la compara con los 2.480 decesos que se registraron en los 16 días posteriores al comienzo de la ola invernal, que arrancó el 10 de diciembre, o frente a los 2.141 fallecidos que se notificaron entre el 5 y el 21 de octubre.

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