Cae la 'Bang de Fujian', una mafia china que producía marihuana en España a una escala industrial "nunca vista"

  • Los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional han localizado sus 13 fábricas y detenido a 65 personas.
  • La banda había creado una especie de "cooperativa" y cada fábrica se organizaba con una estructura piramidal. 
  • Los cuerpos de seguridad alertan de que existe un "problema real" con la proliferación de mafias extranjeras en Cataluña.
Un agente de la Policía Nacional y otro de Mossos d'Esquadra, delante de una plantación de marihuana.
Un agente de la Policía Nacional y otro de Mossos d'Esquadra, delante de una plantación de marihuana.
MOSSOS
Los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional han detenido a 65 personas y han desmantelado en una operación conjunta una de las mayores organizaciones criminales de origen chino dedicadas al tráfico internacional de marihuana.En el operativo se han realizado 29 registros en domicilios, locales y naves industriales de Barcelona, Tarragona, Oviedo, Gijón, Bilbao, Portugal y Países Bajos.
EFE

Nada de mansiones ni coches de lujo. Lo importante para los capos de los clanes Lin y Zengh Wei era no llamar la atención. Llevaban vidas aparentemente austeras, aunque facturaban cerca de seis millones de euros anuales. Su negocio era el tráfico internacional de marihuana, pero no de cualquier manera. La producían en naves industriales de Cataluña y Asturias de la forma más meticulosa, para después exportarla a distintos países de la Unión Europea. Sobre sus espaldas, delitos contra los derechos de los trabajadores, trata de seres humanos y talleres clandestinos. Al final, un operativo policial sin precedentes en España ha desmantelado su organización.

Los Mossos d’Esquadra y el Cuerpo Nacional de Policía desarticularon el pasado miércoles 14 de abril una de las mayores organizaciones criminales de origen chino dedicada al tráfico internacional de marihuana que operaba en España: la 'Bang de Fujian', que estaba integrada por dos clanes familiares, el clan Lin y clan Zengh Wei.

Los agentes desmantelaron 13 naves industriales -11 en Cataluña y dos en Asturias- dedicadas a la producción de cánnabis, de donde los agentes decomisaron 40.000 plantas y 600 kilos de cogollos preparados para su tráfico, además de 190.000 euros en efectivo y 25 envíos que ya estaban listos para salir a otras partes de Europa. 

El operativo se saldó con 65 detenidos en España, Francia, Portugal, Holanda e Italia -con la colaboración de la Europol-, aunque todavía quedan algunos arrestos pendientes. De todos ellos, 29 ingresaron en prisión el fin de semana. Se les imputa por delitos de organización criminal, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, usurpación de la identidad, falsedad documental y defraudación del fluido eléctrico.

La investigación

Todo comenzó con un paquete. A finales de 2019, las autoridades de uno de los países receptores pararon un envío sospechoso. Contenía marihuana envasada, pero la enviaban a través de una empresa de paquetería legal. Alertaron de ello al Cuerpo Nacional de Policía y crearon un equipo conjunto con los Mossos d’Esquadra, bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 5 de Badalona.

Las pesquisas de los agentes vislumbraron que había una organización en España que se dedicaba a hacer estos envíos a nivel internacional: Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido y Portugal. Finalmente, determinaron que la producción principal se hacía en Cataluña, aunque también contaban con dos naves en Asturias. Sus responsables eran un grupo organizado chino, la 'Bang de Fujian', que producían a nivel industrial enormes cantidades de marihuana, "de una manera que hasta ahora no habíamos visto”, ha asegurado el inspector de los Mossos d’Esquadra, Toni Salleras, este martes en rueda de prensa

La organización china llevaba el negocio del cánnabis a otro nivel. Ellos mismos creaban una especie de cooperativas delincuenciales y, para abrir cada nave, buscaban a cinco socios que aportasen unos 20.000 euros cada uno, 100.000 en total. Al cabo de tres meses, la inversión ya estaba rentabilizada y comenzaban a llegar los beneficios, que repartían entre los socios. 

Este mismo procedimiento lo repetían con todas las naves que iban abriendo. De este modo, si alguna de ellas caía, no representaba un golpe tan fuerte para la cooperativa. La policía calcula que las 13 naves desmanteladas habrían generado entre seis y siete millones de euros, solo durante el período de tiempo en que tuvieron conocimiento de su actividad.

Estructura piramidal

Las fábricas de la 'Bang de Fujian' funcionaban a todo gas gracias a una estructura piramidal perfectamente diseñada: en la cúspide, los dos líderes de los dos clanes familiares. Hombres de entre 40 y 50 años que se encargaban de recibir el dinero de los inversores. Estos vivían entre Santa Coloma de Gramenet, Badalona y Barcelona, ya que cambiaban de domicilio con cierta frecuencia.

Un escalón por debajo estaban los “maestros”, jóvenes de entre 20 y 30 años expertos en la materia, que se dedicaban a controlar las cosechas para que la producción de las naves fuera óptima. Tanto era así, que siempre tenían plantas en distintos estados de crecimiento para garantizar que nunca faltara cosecha preparada para vender en el mercado negro. Además, la banda también contaba con su propio aparato logístico encargado de montar la estructura industrial de las naves.

Debajo del todo estaban los jardineros, que vivían y trabajaban dentro de las naves. Estos recibían un sueldo que podían cambiar por participaciones de la nave industrial en que se encontraran, de manera que tenían la posibilidad obtener un pequeño porcentaje de los beneficios de la producción.

“El grado de sofisticación y tecnificación de las naves era máximo, algo que es habitual en las organizaciones criminales chinas que operan en España”, ha detallado Juan Pablo Iglesias, inspector del Cuerpo Nacional de Policía.

El historial de los clanes: trata y talleres clandestinos

Los cuerpos de seguridad ya conocían previamente a los clanes Lin y Zengh Wei, concretamente desde 2012. Antes de la marihuana, se les relacionaba con actividades ilícitas como la trata de seres humanos, delitos contra los derechos de los trabajadores y la explotación de talleres clandestinos. En 2017, ambas familias reinvirtieron las ganancias en el tráfico de marihuana y, cuando se dieron cuenta del enorme beneficio, pasaron a dedicarse exclusivamente a esta sustancia.

“La 'Bang de Fujian' es una organización criminal muy amplia donde cada familia lidera una actividad criminal distinta. Otras estructuras criminales se dedican al tráfico de seres humanos o a la explotación sexual en Europa. Las ramas que ahora se han detectado se dedicaban exclusivamente al tráfico de sustancias estupefacientes”, ha informado el inspector Iglesias.

Guerra de mafias en España

Esta operación deja en evidencia cómo las mafias chinas llevan años afincándose en España para enriquecerse con el tráfico de marihuana, especialmente en Cataluña. Según el inspector Salleras, el “boom” comenzó en 2015, cuando el país se convirtió en un sitio “propicio” para que organizaciones chinas y de otras nacionalidades vinieran a producir cánnabis para enviarlo al resto de Europa. 

¿Qué atrae a estas organizaciones? Los inspectores señalan varios factores: la “complacencia” del sistema penal español en comparación al del resto de países de Europa, la buena conexión por vía terrestre, y la reciente salida de una crisis económica (la de 2008), que hizo que muchos ciudadanos quisieran participar en el negocio de la marihuana para solventar su situación.

El negocio está tan cotizado que la policía ya habla de una “lucha constante entre organizaciones” para producir y distribuir marihuana desde España. Una guerra que provoca que se generen aún más delitos conexos, tales como robos -los llamados ‘vuelcos’, que se dan cuando narcotraficantes de distintas bandas se atracan entre ellos-, lesiones y hasta homicidios. Todo por el control del mercado.

A los cuerpos de seguridad se les viene trabajo encima. De hecho, señalan España como el primer país que cultiva y exprta de marihuana en Europa. “Es un problema real, y tanto Mossos como la Policía Nacional tienen el objetivo de paliar la proliferación de estas organizaciones criminales”, ha aseverado el inspector Salleras.

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