España pierde más de 106.000 habitantes en 2020 por la pandemia del coronavirus tras cuatro años de ascenso

Evolución de la población española
Evolución de la población española
Henar de Pedro
Evolución de la población española
Henar de Pedro

La pandemia del coronavirus ha provocado un cambio en la tendencia poblacional española. Después de cuatro años de crecimiento, especialmente gracias a la llegada de inmigrantes, la población empadronada en España descendió durante el año 2020 en 106.146 personas (-0,2%) y se situó a 1 de enero de 2021 en 47.344.649 habitantes, según el padrón continuo difundido este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE)

En concreto, la cifra de españoles se ha reducido en un 0,2%, lo que supone 79.815 personas, dejando el total de ciudadanos nacionales en 41.936.827 (88,6%), mientras que la población extranjera se redujo el 0,5%, en 26.331 personas, hasta dejar el número de extranjeros en 5.407.822 (11,4%). De esta forma, el número de personas con nacionalidad española baja de los 42 millones que se habían alcanzado por primera vez el año pasado.

La razón de este descenso es la terrible crisis sanitaria y económica que ha provocado el coronavirus, que ha afectado al crecimiento vegetativo- diferencia entre el número de nacimientos y defunciones en una población durante un período de tiempo determinado- y a la movilidad. "Hay una clara contención en la reproducción como consecuencia de las crisis. La incertidumbre económica hace que las parejas ni se planteen en la actualidad tener hijos", afirma Marta Domínguez, profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que achaca también el descenso "al incremento de la mortalidad". 

"Los ciudadanos no solo han fallecido más por haberse contagiado del virus. También ha habido miles de muertes por el colapso que ha sufrido nuestro sistema de bienestar, donde se ha dejado de atender a gente que de lo contrario no hubiese muerto", añade. 

Los últimos datos del INE, correspondientes al primer semestre de 2020, hablan de la mortalidad más alta desde al menos 1941 -año de comienzo de la serie histórica-: 262.373 defunciones (un 19,6% más que los seis primeros meses de 2018). En ese mismo periodo, hubo 168.047 nacimientos (un 4,2% menos que de enero a junio del año anterior). El resultado es un saldo vegetativo negativo de 94.326 personas. 

Domínguez incluye otro factor más para entender el descenso poblacional: la reducción de la movilidad. La profesora de la UCM no solo atribuye la menor llegada de extranjeros a las restricciones a los viajes impuestas por el Gobierno sino que opina que "España ya no es el paraíso atractivo" que era antaño como consecuencia de falta de oportunidades laborales para los inmigrantes. "En definitiva, ahora ni nacen, ni llegan y se mueren más", resume. 

Evolución de la población española
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Henar de Pedro

Más mujeres que hombres

Esta estadística, por otra parte, aporta otros datos que ayudan a conocer mejor cómo es la sociedad española. Así, el INE señala que el 49% del total de inscritos en el Padrón son hombres y el 51% mujeres. Además, entre los españoles hay más mujeres (51,1%), mientras que entre los extranjeros hay más hombres (50,1%). Por lugar de nacimiento, el 84,6% de la población ha nacido en España y el 15,4% en el extranjero.

Por edades, el 15,1% de la población tiene menos de 16 años, el 35,5% entre 16 y 44 años, el 29,7% tiene entre 45 y 64, y el 19,7% 65 o más años. Por nacionalidad, las diferencias más acusadas en el porcentaje de edad entre españoles y extranjeros se dan en el grupo de 16 a 44 años. Así, el 33,1% de los españoles se encuentra en este grupo de edad, frente al 53,9% de los extranjeros.

La edad media de la población inscrita en el Padrón es de 43,8 años, cifra que ha aumentando cuatro años en este siglo. La edad media de los españoles es de 44,7 años y la de los extranjeros de 36,6 (la de los ciudadanos de la UE es de 38,9).

Madrid y Cataluña, casi 58.000 personas menos 

En cuanto a las comunidades autónomas, la población empadronada ha disminuido en la mayoría de regiones, aumentando solo en cinco de ellas. Los mayores descensos en términos relativos se registran en las ciudades autónomas de Melilla (-1,0%) y Ceuta (-0,8%), Asturias (-0,7%), Castilla y León (-0,6%), Comunidad de Madrid y Extremadura (a-0,5%). Por el contrario, Murcia (+0,4%), Cantabria (+0,2%) y Castilla-La Mancha (+0,1%) presentan los mayores aumentos.

En términos absolutos, Comunidad de Madrid (-34.297 personas), Cataluña (-23.551) y Castilla y León (-13.637) experimentan los mayores descensos de población entre el 1 de enero de 2020 y el 1 de enero de 2021, mientras que los mayores aumentos de población se producen en Murcia (+6.687), Castilla-La Mancha (+2.571) y Cantabria (+1.403).

Los británicos, los extranjeros que más llegaron para quedarse

El INE también ofrece el dato sobre los extranjeros inscritos en el padrón pertenecientes a la UE-27, que suman 1.580.066. Dentro de éstos, los más numerosos son los rumanos (639.261), los italianos (256.115) y los búlgaros (117.267). Entre los extranjeros no comunitarios, destacan los ciudadanos marroquíes (869.661), los colombianos (290.053) y los británicos (280.022).

Entre las principales nacionalidades, los mayores aumentos durante 2020 se dan entre los ciudadanos de Reino Unido (+17.137), Colombia (+17.003) y Venezuela (+8.505) y los mayores descensos, entre los de Rumanía (-28.117), Bolivia (-7.944) y Ecuador (-7.771).

En términos relativos, y entre las nacionalidades con mayor número de extranjeros, los mayores incrementos de población se registran entre los ciudadanos de Reino Unido (+6,5%), Colombia (+6,2%) y Honduras (+5,7%). Por su parte, Bolivia (-8,6%), Ecuador (-5,9%) y Rumanía (-4,2%) presentan los mayores descensos.

Esta cifras que se publican son un avance provisional. Las definitivas, una vez finalice el procedimiento para su obtención, y tras el informe favorable del Consejo de Empadronamiento, se elevarán al Gobierno antes de fin de año, para su aprobación mediante Real Decreto, que será publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

"El envejecimiento de la población, en el que ya estábamos, se agrava"

Fátima Gómez, profesora titular de Sociología en la Universidad Europea de Valencia.

fátima gómez

  • Fátima Gómez, profesora titular de Sociología en la Universidad Europea de Valencia.

¿A qué se debe este descenso tras cuatro años de aumento? Yo apuntaría a tres causas. Algunas hay que estudiarlas más profundamente pero en primer lugar, como indican los datos, se debe a un saldo vegetativo negativo, es decir, la diferencia entre las altas por nacimiento y las bajas por defunción. En segundo lugar hay una disminución de empadronamientos de ciudadanos extranjeros. No caen tanto como la población de origen español pero se ven cambios, lo que también tiene que ver con las circunstancias de la globalización de la pandemia: menos movilidad, más dificultad de entrada... Crecen los no comunitarios pero hay que tener en cuenta que ahora los británicos están contabilizados en ese grupo. Y una tercera causa que puede explicar dónde ha subido, aunque poco, y dónde ha bajado es que empezaríamos a ver una variación residencial. Ha aumentado en Murcia, Castilla-La Mancha y Cantabria lo que puede indicar que la gente de verdad ha salido de las grandes ciudades.

¿Cuáles son las causas del saldo vegetativo negativo? Los nacimientos se han reducido lo que, según bastantes estudios que han venido saliendo, por una parte tiene que ver con la pandemia pero por otra se trata de una tendencia que viene dada por una disminución de jóvenes en España, la dificultad de acceso a trabajos, sobre todo para las mujeres... También ha habido un incremento de defunciones por la pandemia, que se ha debido a la Covid pero que puede incluir un aumento añadido de muertes que no han sido por el coronavirus pero que tal vez se podrían haber evitado si no se hubiera colapsado el sistema sanitario. Pero en definitiva la causa es la pandemia.

¿Cuáles pueden ser las repercusiones de este descenso de la población? No me parece exagerada la reducción pero lo más preocupante es el saldo vegetativo negativo, que indica que hay una disminución de las nuevas generaciones. La tendencia del envejecimiento de la población, en la que ya estábamos, se agrava. Se venía compensando con los extranjeros o inmigrantes que llegan, que son más jóvenes, pero esta vez ha tendido a reducirse por las circunstancias. No hay un relevo generacional. 

¿Se configurará como tendencia? No. Las muertes por la pandemia son algo coyuntural. No soy médico pero si llegan las vacunas debería pararse la mortalidad y en España tenemos una esperanza de vida muy alta. Eso se podría recuperar. Hay también un incremento en la tasa de suicidios pero está todo relacionado con la pandemia. También cuando esta crisis pase y se abran las fronteras volverá la llegada de población migrante. Incentivar la natalidad ya es más difícil. 

¿Qué medidas se podrían tomar para frenar el envejecimiento? La base es la natalidad. Más gente joven más nacimientos. Pero están todas las condiciones laborales, los sueldos precarios, los temas de conciliación… Si hay un boom económico igual vuelva el boom demográfico. Habría que buscar políticas sociales activas que ayuden a mejorar este tema.

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