Marta Macho-Stadler, divulgadora científica: "Todo el que estudia matemáticas trabaja inmediatamente"

Marta Macho-Stadler, finalista del Premio Avanzadoras 2021.
Marta Macho-Stadler, finalista del Premio Avanzadoras 2021.
Igoi Markaida (UPV/EHU)

Marzo es el mes de las Matemáticas porque el 14 celebran su día internacional, una proclamación que tiene apenas dos años. Fue en 2019 cuando la ONU decidió reivindicar esa fecha alegando que "una mayor conciencia mundial y un fortalecimiento de la enseñanza" de estas ciencias "son esenciales para hacer frente a desafíos que se plantean en ámbitos como la inteligencia artificial, el cambio climático, la energía y el desarrollo sostenible". Naciones Unidas ponía asimismo en valor su papel "para mejorar la calidad de vida" tanto en países desarrollados como en los países en desarrollo.   

La matemática y divulgadora científica Marta Macho-Stadler trabaja con empeño en aras de esa afirmación y la casualidad ha querido que haya sido en marzo cuando ha resultado finalista del Premio Avanzadoras que otorgan 20minutos y Oxfam Intermón. En un año en el que el día internacional de su especialidad lleva por lema Matemáticas para un mundo mejor, ella ha sido distinguida por contribuir con su labor a crear sociedades más justas e igualitarias. Algo que también consigue a través del blog Mujeres con Ciencia, con el que trata de visibilizar a quienes tanto han aportado al progreso y tanto han contribuido en abrir camino a las demás.

¿Cómo contribuyen las matemáticas a que el mundo mejore? Pueden ayudar a comprenderlo mejor y así poder solucionar contratiempos. Cada vez en más equipos de investigación interdisciplinares necesitan a alguien que sepa matemáticas para que aporte una visión especial, comprender mejor cómo evoluciona por ejemplo una pandemia –si los datos que se proporcionan son reales– y a partir de ahí quizás plantear soluciones oportunas.

Compañeros suyos han reivindicado precisamente el papel de las matemáticas en esta crisis. ¿Qué rol cree usted que han jugado? A veces sus previsiones no acertaban demasiado pero no es culpa de los modelos matemáticos, sino de que a lo mejor los datos no se daban bien. Las soluciones vienen por parte de los expertos del ámbito sanitario, pero la información aportada por las matemáticas les puede dar pistas. Se puede modelizar qué ha ocurrido en las poblaciones en función de las decisiones tomadas, plantear qué puede pasar en el futuro y decidir en torno a esas previsiones, que con buenos datos deberían estar bien hechas.

¿Cómo ha evolucionado la visión de la sociedad sobre este campo? Sigue existiendo una especie de rechazo que creo que se debe al efecto contagio. Muchos padres trasmiten a los hijos la manía que les tenían a las matemáticas y todo el mundo parece tener cierto miedo a enfrentarse a los problemas de esa asignatura. De todas formas, ahora la valoración social es buena porque todo el que estudia matemáticas trabaja inmediatamente. Ya no son solo un asunto para dedicarse a la docencia, sino que en cualquier empresa o centro de investigación alguien que sepa de matemáticas es muy valorado.

La Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas apunta que España se está quedando sin docentes de esta materia porque quienes salen de la carrera prefieren el sector privado. Me sorprende. El problema es que hace mucho tiempo que no han salido plazas en Secundaria. Aquí en el País Vasco hubo un momento de paralización y supongo que a nivel estatal también. Si no hay demanda de profesorado porque los cupos están cubiertos igual la gente gira sus preferencias hacia las empresas para encontrar trabajo. Pero se están empezando a jubilar profesores y puede que haya de nuevo un efecto llamada hacia el ámbito de la enseñanza porque creo que vocación docente sigue habiendo.

¿Hay que cambiar el sistema educativo para enseñarlas de forma más atractiva? Las matemáticas tienen el hándicap no solo de que parezcan aburridas, sino también difíciles. Si se contaran las cosas de manera más cercana a los chicos sería más sencillo para ellos y se sentirían más interpelados. Pero me da pena tener que apelar a las aplicaciones para que a la gente le interesen las cosas. A lo mejor no hay que explicar cómo se hace una raíz cuadrada pero la labor de las matemáticas, además de contar cómo se aplican a la vida cotidiana, es enseñar una manera de razonar y ahí hay que plantear problemas. Pueden ser más atractivos pero esa manera distinta de pensar hay que trabajarla.

¿Cómo hacer que parezcan menos difíciles? Tienes que pensar que eres capaz de hacerlo y si no entiendes algo no hay que frustrarse. Equivocarse es el inicio de empezar a entender. Si tienes ganas. Todo el mundo es capaz de aprender matemáticas a nivel elemental para poder arreglarse en el día a día. Hay que saber hacer operaciones básicas o leer una estadística para que si un periódico publica una encuesta sesgada para favorecer a un partido no te la cuelen. Para eso se va a la escuela, para aprender cultura general en muchos aspectos.

MARTA MACHO-STADLER

  • Nacida en Bilbao en 1962, se licenció y doctoró en Matemáticas y lleva 36 años dando clase. Actualmente es profesora agregada de Geometría y Topología de la UPV. Editora del blog ‘Mujeres con Ciencia’, cooperó en la formación científica de profesores universitarios de Nicaragua como vía de desarrollo del país.

Era una carrera en la que había más alumnas que alumnos, pero ahora es al revés. ¿A qué se debe? No es tanto porque ellas no se matriculen, sino porque ellos se matriculan más. Hasta hace diez o quince años era una carrera eminentemente docente y había muchas mujeres. Ahora sin embargo las matemáticas se están colando en las empresas y muchos chicos que antes estudiaban ingenierías las ven como una buena opción de futuro. Las chicas no se sienten tan atraídas hacia trabajos de éxito.

¿Por qué motivo? Por muchos. En parte por ese síndrome de la impostora que tenemos muchas veces, ese sentimiento de que no podemos funcionar donde se busca a gente brillante. Quizás no les interesa tanto entrar en un mundo bastante masculinizado y competitivo.

Uno de los objetivos de su blog Mujeres con Ciencia es visibilizar las aportaciones de las científicas. Es muy importante que las jóvenes tengan referentes. Claro. Ha habido mujeres haciendo ciencia de siempre. Cuando la ciencia se empezó a profesionalizar hubo muchas en segundo plano secundando a sus maridos o jefes, que fueron los que se llevaron los méritos. Parte de la importancia del blog es rescatarlas también para mostrar que la ciencia no es una actividad en la que alguien genial descubre algo y ya está. Hay que trasmitir que no hacen falta capacidades extraordinarias, que hay muchísima cooperación y hay que valorar el trabajo de todos. Si lo entendiéramos así, atraería a más mujeres.

Su labor de divulgación pasa por tareas como relacionar las matemáticas con cuestiones como la literatura o el teatro. ¿Qué conexiones existen? La ciencia no está al margen de la vida y en particular las matemáticas son transversales a todo. Cualquier libro tiene matemáticas dentro. Y una gran cantidad cita algún teorema. Muchos incluso tienen una estructura matemática que hace, sin que seas consciente, que la lectura esté planificada de manera que el texto evolucione de cierto modo. Hay poemas que están elaborados con técnicas matemáticas muy precisas. Me gusta destacar esto porque es una manera de romper la separación entre ciencias y humanidades. El mundo es mestizo y todo bebe de todo. Hay que ser interdisciplinar.

Dentro de esa transversalidad, le han servido incluso para ayudar en la cooperación y el desarrollo. Sí. Tengo la suerte de haber podido viajar a Nicaragua durante muchos años para realizar labores de cooperación a través de enseñar lo que yo sé a docentes universitarios de Managua. Tener una mejor formación supone para ellos un avance personal porque les ayuda a tener un mejor sueldo, pero les ayuda además a enseñar mejor a su alumnado. Los países avanzan de muchas maneras, también con una mejor formación científica.

Como profesora universitaria, ¿cómo ve a las nuevas generaciones? Los veo desilusionados y lo entiendo. Tienen un futuro bastante incierto. Pero les diría que si tienen la posibilidad estudien y que, independientemente de que el futuro sea desalentador, tengan ilusión y sobre todo trabajen. Llegarán mejores momentos y tienen que estar preparados para, entonces, intentar encontrar su espacio y aportar a la sociedad.

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