Así de mal se ventila en España contra la Covid: "No hay un criterio concreto, y menos se promueve ventilar mejor"

Los científicos tienen claro cómo ventilar las aulas para reducir el riesgo de contagio por Covid-19 y, aunque hay muchas diferencias según el volumen del aula, el número de niños y su edad, aconsejan airear una media de cinco o seis veces cada hora.
Niños con mascarilla en una clase, en una foto de archivo.
En España no se está haciendo bien la ventilación en las aulas, para prevenir la Covid, y con muy poco se podría hacer mejor. Javier Ballester, coautor de un nuevo estudio sobre la limpieza del aire en clase, señala que, salvo excepciones, no hay un criterio claro por parte de las autoridades a la hora de hablar de cómo ventilar bien, y menos una promoción a que se haga mejor.

En España no se está haciendo bien la ventilación en las aulas, para prevenir la Covid, y con muy poco se podría hacer mejor. Javier Ballester, coautor de un nuevo estudio sobre la limpieza del aire en clase, señala que, salvo excepciones, no hay un criterio claro por parte de las autoridades a la hora de hablar de cómo ventilar bien, y menos una promoción a que se haga mejor.

Ballester es catedrático de Mecánica de Fluidos en la Universidad de Zaragoza e investigador del Liftec, el Laboratorio de Investigación de Fluidodinámica y Tecnologías de Combustión, un centro mixto participado por esa universidad y el CSIC. Además es miembro de Aireamos, una plataforma de científicos que promueve acciones de ventilación como medida frente a la Covid.

"Algún miembro de Aireamos ha intentado tener reuniones con gente del Gobierno y no han respondido", señala en una entrevista concedida a 20minutos. "Por suerte y después de insistir, tanto el Ministerio de Sanidad como el de Ciencia hicieron unos informes [a través de comités de expertos] donde se reconoce la importancia de ventilar y de el contagio por aerosoles". 

"Pero no se está traduciendo en medidas, no hay una obligación concreta", agrega. "No hay un criterio concreto que haya que cumplir en cuanto a ventilación ni mucho menos promoción de que se ventile mejor o de instalar analizadores, Se está haciendo de forma aislada".

Ballester y otros investigadores publicaron la semana pasada desde Liftec un estudio en el que comparan la ventilación en las aulas, permanente (tener siempre abierta una puerta o ventana) contra intermitente (abrir solo al principio y al final de la clase, o algunas veces durante ella). 

Concluyen que lo mejor es mantener una o varias ventanas poco abiertas todo el tiempo. Ello permite conservar el CO2 (con lo que se mide el aire ya respirado, y por tanto susceptible de estar contaminado con SARS-CoV-2) en el nivel recomendado, 700 partes por millón (ppm).

Y los científicos han lanzado el estudio tras encontrarse que desde instancias oficiales se seguía (y se sigue) recomendando la ventilación intermitente. El Ministerio de Sanidad acaba de actualizar este lunes su guía para centros educativos, en el que ahora recomienda, cuando sea posible, la ventilación permanente y cruzada.

Ventilación permanente

Hasta ahora eran escasas las guías y documentos oficiales que recomendaban claramente la ventilación continua, solo Cataluña, Baleares y alguna autonomía más. Y en Cataluña hubo confusión al principio, recuerda Ballester, porque un conseller dijo que lo mejor era la ventilación intermitente y tuvo que rectificar después.  

"Son pocos los centros que lo hacen de manera óptima, bien ajustada. Y puedes encontrar los dos extremos: uno es que no abran, lo que acumula la contaminación del aire, o lo hagan de forma intermitente, con lo que pasados unos minutos se ha vuelto a contaminar todo", indica el científico. "Y luego está el otro extremo, que es abrir todo lo que se pueda".

Algo que se podía hacer perfectamente al principio del curso, pero que ahora en invierno es más difícil. "Hace que se pase más frío del necesario, se está ventilando tantísimo y el ambiente está muy limpio, pero a costa de mucho aire".

Y luego está la equivocada recomendación de abrir antes de que lleguen los alumnos a clase. "Lo que es perder el tiempo", advierte Ballester. "Si uno abre por la mañana antes de que lleguen los alumnos no beneficia a nadie y lo único que hace es enfriar la clase y gastar más calefacción".

"Lo que proponemos es ni un extremo ni otro: hay un punto medio donde la cantidad de aire es suficiente"

"Lo que proponemos es ni un extremo ni otro: hay un punto medio donde la cantidad de aire es suficiente para mantener los niveles de lo que se considera prudente", explica. "El riesgo cero no existe, pero en este límite de 700 ppm se considera que es suficientemente bajo".

El catedrático pone un ejemplo: en un aula en la que haya seis ventanas, "típicamente y en un porcentaje muy alto" bastaría con abrir cada una diez centímetros. Aunque habría que comprobarlo con mediciones, porque la situación de cada centro es diferente.

Analizadores de CO2

A lo largo del curso algunos colegios y asociaciones de padres y madres de familia han ido comprando e instalando analizadores de dióxido de carbono para las aulas. Pero son medidas "aún muy aisladas".

En este sentido tampoco hay una política clara por parte de Gobierno y autonomías. De hecho, la semana pasada las Cortes de Aragón tumbaron una proposición no de ley que pedía al Gobierno autonómico poner a disposición de los centros educativos públicos medidores de CO2. 

"Un analizador no es caro frente a la seguridad que da, incluso en el ahorro de calefacción"

¿Sería muy caro instalar estos medidores en el aula? Ballester señala que el precio medio de esos aparatos ronda los 150 euros. En una clase de 25 alumnos, sería un gasto de seis euros por alumno,  Pero si un mismo analizador se usa rotándolo en varias clases, el coste por estudiante puede bajar hasta poco más de un euro. "No es caro frente a la seguridad que da, incluso en el ahorro de calefacción, porque se abriría solo lo necesario". 

De hecho, Aireamos está trabajando con el Ayuntamiento de Zaragoza en un proyecto para instalar medidores en los colegios, y la plataforma también trata de conseguir millón y medio de euros para construir 70.000 analizadores y regalarlos a centros educativos.

"Si hubiera analizadores de CO2 en todos los sitios, lo haríamos mucho mejor"

"Si hubiera analizadores de CO2 en todos los sitios, lo haríamos mucho mejor porque nos diría lo mal que lo estamos haciendo, o lo bien que lo hacemos", indica.

Ballester hace un llamado a que, puesto que las aulas se tienen que ventilar, se haga de la mejor manera posible ahora en invierno, cuando abrir una ventana también implica dejar entrar frío. "Si decimos que vamos a ventilar, ventilemos bien, el aire frío que dejamos entrar hay que aprovecharlo lo mejor posible".

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