Polémica en Alemania por la demora en publicar el resultado de 44.000 tests de Covid, entre los que hay 900 positivos

  • Las pruebas se hicieron a personas que habían regresado de vacaciones y ahora esperan saber si están contagiados. 
Una sanitaria toma una muestra para hacer una prueba PCR.
Una sanitaria toma una muestra para hacer una prueba PCR.
Toni Galán/ Efe

La tardanza en la transmisión de resultados de 44.000 test de la COVID-19 realizados en las autopistas de ingreso a Alemania por Baviera, de los cuales 900 dieron positivo, han puesto en entredicho a las autoridades de ese 'land' alemán y desatado la alarma por los posibles contagios que puedan derivarse.

El primer ministro de Baviera, Markus Söder, y su ministra de Sanidad, Melanie Huml, se comprometieron a una "rápida" solución al atasco generado en la transmisión de los datos a los afectados, que días después de regresar de vacaciones esperan aún sus resultados. Los esfuerzos se centran ahora en comunicarse lo antes posible con los afectados y rastrear los contactos de estos, indicó Huml.

"Ha ocurrido un grave error en la implementación de los test, no en nuestra estrategia", admitió Söder, quien anunció que se reforzarán los recursos y personal destinado a este cometido. Huml seguirá en el cargo, pese a haber ofrecido -"por dos veces", según Söder- su dimisión, en medio del escándalo generado por el caso.

El "atasco" en la transmisión de resultados saltó anoche. Söder canceló de inmediato una visita al norte del país para ponerse al frente del asunto. Baviera, con 52.436 contagios verificados desde el principio de la pandemia, es el segundo 'land' alemán en número de infectados tras Renania del Norte-Westfalia.

La cuestión complica a Söder, a quien se veía como potencial sucesor de la canciller Angela Merkel al frente del bloque conservador alemán por su hasta ahora exitosa gestión de la crisis.

Baviera fue de los primeros estados federados que ofreció test gratuitos a los viajeros de regreso de sus vacaciones en el extranjero. Las pruebas se realizan en aeropuertos, en estaciones de ferrocarril o autopistas, además de centros sanitarios.

Desde el pasado sábado esas pruebas son obligatorias para quienes proceden de regiones de riesgo, entre las que se encuentran cinco comunidades autónomas españolas -Cataluña, Aragón, Navarra, País Vasco y Madrid-, así como regiones de Bélgica, Bulgaria y Rumanía, además de Luxemburgo, en lo que compete a la Unión Europea (UE).

Segunda polémica en dos días

Los fallos en los 44.000 test siguen al revuelo causado ayer por un informe del Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en Alemania, que tuvo que ser retirado unas horas después de su publicación por estar desfasado.

Fuentes del RKI se retractaron de las informaciones colgadas en su web, en las que se afirmaba que se veía "posible" una vacuna contra la COVID-19 el próximo otoño. En la rectificación se explicaba que el informe no estaba actualizado y que "no se puede prever" que vaya a existir la vacuna en los próximos meses.

Todo ello ocurre en un momento de alerta en Alemania por el aumento continuado de las infecciones. En las últimas 24 se verificaron 1.445 nuevos contagios, la cifra más elevada desde mayo y después de que la semana pasada se rebasara por primera vez desde ese mes los mil casos diarios.

El total de contagios acumulados en Alemania se sitúa así en 219.964 y el número de muertos asciende a 9.211. Unas 199.500 personas constan como sanadas. El pico de contagios se registró a principios de abril, con más de 6.000 infecciones diarias.

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