En busca de la vacuna española contra la Covid-19: "No podemos esperar a que nos solucionen el problema desde fuera"

Doce vacunas españolas contra la Covid-19 en distintas fases de desarrollo.
Doce vacunas españolas contra la Covid-19 en distintas fases de desarrollo.
Henar de Pedro

La carrera internacional por la vacuna frente a la Covid-19 avanza a pasos inverosímiles, acortando procesos que solían costar años a apenas unos meses y generando esperanzas de que el ansiado fin de la pandemia podría estar cerca.

Mientras, hasta 12 equipos de investigación están desarrollando vacunas experimentales en España con unos plazos mucho más conservadores y, probablemente también más realistas.

¿Merece la pena el esfuerzo y el coste de desarrollar una vacuna frente a la Covid-19 que podría no estar lista hasta 2022? La respuesta de los investigadores españoles es unánime.

"No puedes quedarte esperando a que vengan los otros a solucionarte tus problemas, me parecería una traición a la propia sociedad", declara Mariano Esteban, el investigador principal del proyecto de vacuna más avanzado en España, desarrollado en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, en Madrid.

"España debe utilizar sus propios recursos y no depender de lo que nos hagan los americanos, que ya hemos visto lo que han hecho con el Remdesivir", añade Esteban, en referencia a la compra de casi todas las existencias de este medicamento por parte del Gobierno estadounidense, haciendo temer por un desabastecimiento en el resto del planeta.

Doce vacunas españolas contra la Covid-19 en distintas fases de desarrollo.
Doce vacunas españolas contra la Covid-19 en distintas fases de desarrollo.
Henar de Pedro

Cuantas más, mejor

Las vacunas españolas no serán las primeras, pero nadie puede asegurar que no serán necesarias. Según defienden los científicos, lo importante es garantizar que haya suficientes vacunas efectivas y contar con que algunas de las que van más avanzadas, no serán exitosas.

"Cuantos más desarrollos diferentes haya mejor", opina José Martínez Costas, investigador del laboratorio de investigación Ciqus, de la Universidad de Santiago de Compostela. "Las vacunas pueden ser más o menos eficaces, más o menos duraderas, pueden tener más o menos efectos secundarios e incluso combinaciones de diferentes métodos vacunales pueden dar más protección y más duradera".

Hasta cinco proyectos españoles se encuentran ya en la fase preclínica, es decir, con el prototipo de vacuna seleccionado y realizando o en proceso de realizar ensayos con animales.

Un sistema de respuesta rápida

Al contrario que algunos de los proyectos más avanzados del planeta, como el de la Universidad de Oxford, el del laboratorio estadounidense Moderna o el de la empresa china Sinopharm, los laboratorios españoles no tienen capacidad de producción, sino que tienen que subcontratar empresas externas para que fabriquen las vacunas que han desarrollado.

Este proceso, que puede durar entre seis meses y un año y resulta bastante costoso -hasta 16 millones de euros para poder hacer un primer ensayo con humanos-, se está realizando en paralelo a los ensayos clínicos para acortar plazos, pero hace imposible a los laboratorios españoles seguir el ritmo de los grandes proyectos internacionales.

"Necesitamos, como país, establecer un sistema nacional de respuesta rápida a pandemias que implique que existan laboratorios de referencia que permitan generar vacunas de una manera mucho más rápida de lo que ha sucedido hasta ahora", defiende David Escors, investigador principal del grupo de oncoinmunología de Navarrabiomed.

A pesar de todo, el ministro de Ciencia, Pedro Duque, confirmó esta semana que cuatro de los proyectos podrían empezar las pruebas con humanos antes de final de año. Los plazos más optimistas apuntan a finales de 2021 para tener las primeras vacunas españolas listas para su aprobación por las autoridades sanitarias, dos años después de que el coronavirus saltara por primera vez al ser humano.

"El mejor escenario es que la epidemia se acaba en un mes y no necesitamos ni vacuna ni tratamiento", declara Felipe García, investigador principal del Institut d'Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer del Hospital Clínic de Barcelona. "Pero tenemos que ponernos en lo peor, contando con que, si las cosas van mal, tenemos que tener todo preparado para poder responder lo mejor posible".

Los proyectos más avanzados

Mariano Esteban, investigador principal de uno de los proyectos de vacuna del CSIC.
Mariano Esteban, investigador principal de uno de los proyectos de vacuna del CSIC.
CSIC Comunicación

Mariano Esteban::El proyecto del Centro Nacional de Biotecnología CNB del CSIC está basado en una variante de la vacuna que se utilizó para erradicar la viruela, incorporando al vehículo transportador un gen del coronavirus que induce una doble respuesta inmunológica del organismo: de anticuerpos neutralizantes y de linfocitos T. Ya ha superado la etapa de pruebas en animales para determinar que la vacuna produce respuesta inmunológica.

"Queremos iniciar un ensayo clínico con personas para finales de este año"
Felipe García, investigador del hospital Clínic de Barcelona.
Felipe García, investigador del hospital Clínic de Barcelona.
FRANCISCO AVIA

Felipe García: La vacuna experimental del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer del Hospital Clínic de Barcelona se basa en la inoculación de una parte seleccionada del material genético del coronavirus -ARN- mediante un modelo computacional. Aún no han comenzado las pruebas con animales, pero su objetivo es entrar en fase de ensayos clínicos este año y, si todo va bien, superar todas las fases a lo largo del próximo año.

"La coordinación va a ser obligatoria, nadie va a poder llegar a todo el mundo"
David Escors, investigador principal del grupo de oncoinmunología de Navarrabiomed.
David Escors, investigador principal del grupo de oncoinmunología de Navarrabiomed.
20minutos

David Escors: El equipo de investigación del centro de investigación biomédica Navarrabiomed, en Pamplona, trabaja en dos proyectos de vacuna. El primero está basado en la inoculación de las proteínas del coronavirus mediante un adyuvante como el que se utiliza en la vacuna de la gripe. El segundo es más innovador y está basado en un vector viral -lentivector- empleado actualmente en terapia génica humana. Los ensayos clínicos empezarán en un año.

"Hay muchos virus que están ahí y que algún día van a pasar a la población"
José Martínez Costas, investigador del laboratorio de investigación Ciqus, de la Universidad de Santiago de Compostela.
José Martínez Costas, investigador del laboratorio de investigación Ciqus, de la Universidad de Santiago de Compostela.
20minutos

José Martínez Costas: El proyecto del Centro Singular de Investigación en Química Biolóxica e Materiais Moleculares de la Universidad de Santiago de Compostela se basa en una tecnología propia, probada anteriormente con vacunas veterinarias. Consiste en programar células de cualquier origen para hacer una microsfera con varias proteínas del coronavirus para despertar no solo la respuesta neutralizante, sino tambien la de tipo T.

"Ninguno de todos los proyectos de vacuna del mundo está de más"
Mostrar comentarios

Códigos Descuento