Estados Unidos acapara casi todas las existencias mundiales de Remdesivir

Varias cajas de Remdesivir en una fábrica en la que se produce este medicamento en la ciudad de Giza, Egipto.
Varias cajas de Remdesivir en una fábrica en la que se produce este medicamento en la ciudad de Giza, Egipto.
EP

Los avances médicos contra la Covid-19 apenas están empezando a aparecer y, junto a ellos, las primeras evidencias de que los intereses nacionales primaran sobre la solidaridad internacional.

Estados Unidos anunció ayer un acuerdo con la farmacéutica Gilead, la fabricante del antiviral Remdesivir, para acaparar la práctica totalidad de las existencias de este medicamento, lo que podría dejar desabastecido al resto del planeta durante varios meses.

"El presidente Donald Trump ha logrado un increíble acuerdo para asegurar que los estadounidenses tengan acceso a la primera terapia autorizada para la Covid-19. Hasta donde sea posible, queremos garantizar que cualquier paciente estadounidenses que lo necesite lo pueda obtener", dijo, en un comunicado, el secretario de Salud estadounidense, Alex Azar.

El Remdesivir, un medicamento desarrollado en 2009 contra el ébola, está a punto de convertirse en el primer medicamento contra el coronavirus en recibir la aprobación de las autoridades sanitarias europeas después de que un estudio avalara que es capaz de reducir el tiempo de hospitalización de los pacientes más graves.

Su patente pertenece a Gilead, uno de los grupos farmacéuticos más importantes del planeta, con sede en Foster City, California, que se limitó ayer a decir que trabaja para “ampliar el acceso a la oferta”.

Sin capacidad de reducir la mortalidad

Su uso fue autorizado a principios de mayo en Estados Unidos donde la pandemia, a diferencia de en Europa, continúa fuera de control en varios estados. En España, este medicamento está autorizado para “uso compasivo” con enfermos graves desde el 20 de mayo.

“El Remdesivir ha sido empleado en muchos países, incluido España, mediante programas de acceso restringido, como el programa de uso compasivo, porque había ciertos indicios de que podría ser eficaz”, explica Carlos Fernández Moriano, directivo del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

Se trata de un antiviral, administrado por vía intravenosa, que ralentiza la producción de nuevas partículas de virus y, como resultado, una infección viral se desarrolla con menos rapidez y los pacientes en estado grave se recuperan una media de cuatro días antes de lo habitual.

“Ha demostrado su eficacia en esta subpoblación de pacientes, no así en pacientes moderados y leves, que son la gran mayoría. No es la panacea, porque no supone una cura radical de la enfermedad, sino que es un antiviral de una eficacia moderada”, declara Fernández Moriano.

Sin embargo, no ha demostrado ninguna capacidad de reducir la mortalidad, como si consiguió la dexametasona, un fármaco que cuya comercialización aún no ha sido aprobada por las autoridades sanitarias europeas. 

Mostrar comentarios

Códigos Descuento