La reducción de contagios compromete la efectividad de las pruebas masivas de la vacuna frente a la Covid-19

Cuatro países firman contrato para una vacuna de Covid-19 para la UE
Laboratorios del mundo están en busca de una vacuna contra la COVID-19.
Europa Press

Han pasado más de cinco meses desde que científicos chinos del Instituto de Virología de Wuhan desentrañaron por primera vez la secuencia del genoma del SARS-CoV-2, el hito que dio el pistoletazo de salida a la carrera internacional por el desarrollo de una vacuna frente a la Covid-19.

Tras meses de pruebas con animales y, hasta en 10 casos, con grupos pequeños de personas, los meses de verano se presentan como la etapa en la que los proyectos más prometedores empezarán a hacer pruebas a gran escala en humanos, lo que se conoce como fase 3 en términos de investigación de vacunas.

En paralelo a estas investigaciones, llamadas a dar una solución definitiva a la pandemia que ha paralizado al planeta y ha costado la vida a más de 400.000 personas, las duras medidas de confinamiento impuestas en casi todos los países han dado sus frutos, haciendo que la curva de contagios se aplane sustancialmente en casi todo el hemisferio norte.

Paradójicamente, este éxito de las autoridades sanitarias ha hecho que el desarrollo de las vacunas se vea ahora fuertemente comprometido. 

El procedimiento habitual de la fase 3 consiste en inocular la vacuna experimental en un grupo amplio de personas y un placebo en otro grupo del mismo tamaño y sometido a las mismas condiciones ambientales.

Tras un periodo en el que se deja a los voluntarios expuestos al contagio, se valora la efectividad de la vacuna comparando los casos entre los que recibieron la vacuna y el placebo.

El gran problema para los laboratorios y equipos de investigación ahora es encontrar poblaciones lo suficientemente extensas que estén bajo riesgo de infección, dado que los contagios locales han sido reducidos drásticamente en los países en los que se están desarrollando los principales proyectos: Estados Unidos, China y Reino Unido.

EEUU: infraestructura para el VIH y la gripe

El laboratorio estadounidense Moderna está desarrollando uno de los proyectos de vacuna más avanzados y prometedores hasta la fecha mediante el ARN del virus.Se trata del primero de los cinco proyectos en recibir la financiación del programa especial con el que el Gobierno presidido por Donald Trump espera comenzar a vacunar a su población antes de que acabe el año.

El pasado 11 de julio, la compañía anunció que estaba en condiciones de comenzar la fase 3, inoculando una dosis de su vacuna de 100 microgramos -cantidad establecida en la fase anterior- en 30.000 voluntarios en suelo estadounidense y espera tener las vacunas listas para comienzos de 2021.

Moderna buscará a sus 30.000 voluntarios en el entorno de los hospitales y universidades que se han empleado tradicionalmente para probar vacunas contra la gripe y el VIH. Sin embargo, no está claro cuál de estos centros tendrá suficientes casos de Covid-19 transmitiéndose en su entorno como para que las pruebas sean efectivas. 

El repunte de casos que se están dando en numerosos estados que comenzaron demasiado pronto su desescalada podría ser, a pesar de todo, una noticia positiva para el desarrollo de la vacuna.

China: se buscan voluntarios en Brasil

La empresa privada china Sinovac Biotech está desarrollando una vacuna basada en una versión debilitada del propio coronavirus. Lla empresa anunció que, en las dos primera fases del desarrollo de la vacuna -que incluyeron las pruebas de la misma en 743 personas-, no se encontraron efectos adversos y se produjo respuesta inmunitaria.

De esta forma, el proyecto está listo para avanzar a la fase 3. El principal problema: la enfermedad ha sido prácticamente erradicada en China, donde, salvo un nuevo brote aparecido en Pekín, los contagios locales se han reducido a cero.

Sinovac necesitará, por tanto, salir fuera del territorio chino para poder testar su vacuna en grupos amplios de personas con riesgo de contagio y el elegido ha sido uno de los países más castigados actualmente por la pandemia: Brasil.

La empresa china selló una alianza con el Instituto Butantan de Sao Paulo para el desarrollo de la vacuna y será allí donde se realizarán las pruebas de la fase 3 a 9.000 personas en el mes de julio.

Reino Unido: debate en torno a la inoculación a personas sanas

El proyecto de vacuna que desarrolla la Universidad de Oxford se convirtió en uno de los primeros en realizar pruebas en humanos y los científicos del equipo auguraban hasta un 80% de opciones de que estuviera lista tan pronto como en septiembre.

La universidad británica firmó un acuerdo con la empresa anglo-suiza AstraZeneca para la producción masiva de su vacuna basada en un virus que afecta a los chimpancés.

Pero una vez más, la reducción drástica de casos en el Reino Unido se ha convertido en un obstáculo hasta el punto de que, en declaraciones al diario The Telegraph, el profesor Adrian Hill, miembro del equipo de investigación de Oxford, admitió que las posibilidades de éxito ya habían caído al 50%. "Estamos en la extraña situación de querer que el Covid se quede, al menos un poco más", declaró Hill.

La situación generó un debate científico en el Reino Unido sobre la la posibilidad de inocular el SARS-CoV-2, el virus causante de la Covid-19, en pacientes sanos para poder testar de manera más rápida y efectiva los proyectos de vacuna que se están desarrollando.

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