Reducir en nivel de autoexigencia, aprender a relativizar... ¿Qué podemos aprender del confinamiento?

  • "Estos difíciles momentos nos ayudan a fomentar la flexibilidad", explica la psicoterapeuta Sonia Diéguez.
  • La especialista recomienda revisar cosas pendientes y reflexionar sobre las prioridades que nos habíamos marcado.
  • El experto en regulación emocional Gonzalo Hervás aconseja refugiarse en el humor y las emociones positivas.
Personas en el balcón durante el confinamiento por el coronavirus
Personas en el balcón durante el confinamiento por el coronavirus
Jorge Paris

Han pasado poco más de 15 días desde que el Gobierno declarara el Estado de Alarma en nuestro país como medida para hacer frente a la pandemia originada por el coronavirus y para paliar, en la medida de lo posible, el colapso de los centros hospitalarios. Desde entonces son muchos los sentimientos negativos que han aflorado o podrían llegar a aflorar a causa del confinamiento: estrés, ansiedad, irritabilidad, ira, agotamiento emocional, culpabilidad, temor, tristeza, nerviosismo, bajo estado de ánimo, frustración por pensar que no llegamos a todo...

Pero, ¿se puede llegar a hacer una lectura positiva de esta reclusión en nuestros hogares? ¿Cómo ser más flexibles con nosotros mismos para no culpabilizarnos durante la cuarentena?.

"Es muy importante reconocer que quizás ha llegado el momento de fomentar las cosas que nos hagan parar y observar: técnicas de meditación, mindfulness, cosas que nos ayuden a estar presentes y a ver qué nos sucede. Escuchar qué pensamientos nos vienen e incluso apuntarlos, a muchas personas les está viniendo bien hacer una especie de diario", explica a 20minutos la psicoterapeuta Sonia Diéguez, miembro del equipo de Psycast y profesora del CES Cardenal Cisneros de Madrid (centro adscrito a la Universidad Complutense).

Para Diéguez es fundamental durante este periodo intentar reducir el nivel de autoexigencia y aprender a relativizar. "Todos tenemos dentro una voz interior o un ‘sargento’ que nos está pidiendo que hagamos muchas cosas a mucho nivel y ahora es el momento de callar esta voz, de bajar la autoexigencia y proponernos pequeños retos que nos van a ayudar a convivir con las emociones que nos parecen más negativas. Por ejemplo: los niños han dejado tirados los juguetes en el salón pero hoy me voy a acostar sin recogerlos o voy a dejar los cacharros sin fregar o me apetece mucho ver una serie pero estoy cocinando para mi familia. Pues voy a sentarme con ellos a ver la serie y hoy se come un sándwich". En definitiva, ponerse pequeños retos que nos hagan convivir con sensaciones que no nos agradan pero que en estos difíciles momentos nos van a ayudar a fomentar la flexibilidad. "No es el momento de ser super exigentes ni de ponernos a hacer todo perfecto. Es el momento de decir 'las cosas de cero a diez se pueden hacer de cinco y no pasa nada'. Lo importante para mantener la estabilidad emocional en el día a día y estar tranquilos, no hacerlo todo perfecto".

¿Se puede y se debe sacar una lectura positiva a la situación de distanciamiento social que estamos viviendo? “Hay una parte real que hay que aceptar, estamos viviendo una situación muy dura pero sí es cierto que podemos intentar cambiar el punto de vista porque están surgiendo pequeñas chispitas de esperanza que también hay que aprender a mirar. La mente tiende a focalizar la mirada en cosas negativas pero hay que intentar ver un aprendizaje en todo esto, un crecimiento personal”, afirma la terapeuta. Este podría ser un buen momento, según explica, para revisar cosas pendientes. "Cómo estar mejor en el mundo, ‘limpiar’ relaciones, retomar amistades abandonadas o resolver otras otras que son dañinas. También se está poniendo de manifiesto el contacto social y el apoyo, la solidaridad inmensa de un montón de colectivos, vemos cómo se une la gente por encima de ideologías, política, razas, clases sociales... La unidad de muchas familias que estaban más o menos dispersas y han hecho una piña frente a esto".

Reflexionar sobre nuestras prioridades

Lo importante, según indica Diéguez, es hacer el ejercicio de volver a lo esencial y aprender a disfrutar de nuevo de las cosas pequeñas de la vida. Más allá de todo eso, la actual situación también debe ayudarnos a reflexionar sobre las prioridades que hasta ahora nos estábamos marcando como sociedad y transmitiendo a los más jóvenes

"A muchos adolescentes y jóvenes les está costando encajar que lo prioritario no es el físico, una foto en Instagram, si llevo el pelo mejor o peor puesto, que la foto postureo está empezando a perder valor... Como sociedad -y cuando digo sociedad me refiero a padres, educadores...- estamos potenciando demasiado lo superficial. Entonces, cuando se pasa de un plumazo del primer mundo al tercero y te falta la comida, la salud, incluso la vida... de repente hay que replantearse dónde estamos, qué estamos valorando, en qué estamos invirtiendo nuestro esfuerzo, nuestro tiempo, nuestro dinero, qué estamos haciendo con las futuras generaciones. Es un momento importante para reflexionar sobre todo esto". 

Para la especialista ha llegado el momento de potenciar la libertad mental y de estar con nosotros mismos. "Hasta ahora teníamos tantos estímulos: cines, teatros, redes, ordenadores... que no nos paramos a mirarnos. Aprender a estar con uno mismo tranquilamente día tras día en un espacio muy pequeño y no perder la cabeza es una lección para todos".

La importancia de las emociones positivas

El experto en regulación emocional y psicología positiva Gonzalo Hervás, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, aboga también por la importancia de fomentar la emocionalidad positiva para afrontar el confinamiento: "Durante estos días hemos podido experimentar como el humor - por ejemplo los memes sobre el papel higiénico- nos viene bien y nos ayuda a tomar cierta distancia para relajarnos ante situaciones muy estresantes", señala en una entrevista concedida a Psycast, el proyecto online de podcast sobre temas psicológicos liderado por Carolina Marín.

Para Hervás solo estas emociones positivas nos pueden salvar en una situación de esta índole: "El estrés nos focaliza en los problemas, nos estrecha la atención, nos prepara para afrontar problemas cosa que en esta situación tiene una utilidad limitada. No necesitamos para nada esas emociones, al contrario, lo que necesitamos es hacer este periodo lo menos desagradable posible y por eso es tan importante la emocionalidad positiva. El estrés reduce la capacidad para sentir cosas buenas y en esta situación lo que necesitamos es equilibrarlo con mucha emocionalidad positiva para que no se genere un desgaste innecesario ni obsesiones. Poder valorar cada momento, saborear los alimentos, disfrutar de las relaciones y la gente que tenemos al lado, probar hobbies que no habíamos probado hasta el momento...".

Morriña de la cuarentena

Ante la incertidumbre sobre cuándo llegará el final, los expertos aseguran que no resulta conveniente generar expectativas a medio plazo que a la larga pueden provocar cuadros de ansiedad

"Desde el punto de vista psicológico es mejor ir día a día, viviendo lo que esté surgiendo y cuando nos reincorporemos a la vida de una forma natural retomar rutinas, horarios, lo que estábamos acostumbrados a hacer para ayudarnos", recomienda Diéguez. Sobre la posibilidad de que se produzca una especie de 'síndrome de Estocolmo' cuando todo esto acabe: "Sí que es posible que nos entre una morriña de la situación y de la cuarentena porque al final la mente nos gobierna cómo quiere y cuando coge las riendas nos lleva a sitios que no esperábamos. El mejor enfoque es irlos aceptando poco a poco, digiriendo y trabajando. Pero lo que está claro es que en el futuro habrá que hacer mucho trabajo a nivel emocional”"

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