Sánchez e Iglesias, durante una sesión en el Congreso
Sánchez e Iglesias, durante una sesión en el Congreso. ARCHIVO

El desacuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos en al recta final hacia la repetición de las elecciones ha dado lugar a coincidencia en las dos formaciones. Según dirigentes socialistas y morados, son sus líderes, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, los más lanzados al 10-N, y, ante ellos, se sitúan las dudas que existen tanto en el PSOE como entre la confluencias que forman Unidas Podemos de que unas nuevas elecciones sean la mejor opción.

De hecho, algunos las consideran la peor opción. Así lo apuntaba hace unos días un socio de Podemos, que apuntan que entre las cinco organizaciones que componen Unidas Podemos hay distintos grados de alerta ante la posibilidad de volver de nuevo a las urnas. "Hay voces que no quieren ir a elecciones", junto a las que conviven otras "a las que no les preocupan tanto", entre ellos Iglesias.

Lo menos malo

"A Iglesias, como a Pedro Sánchez, le parece algo menos malo ir", apuntaba este dirigente morado, que equipara la actitud del líder de Podemos a la que en el PSOE tiene Sánchez, también para alerta de sus correligionarios, que también ven muy arriesgado el 10-N. Los líderes de estas dos formaciones tensaron la cuerda este viernes al amagar con provocar elecciones si el otro no acepta su propuesta. Iglesias anunció que Unidas Podemos se abstendrá si no hay coalición y Sánchez no se presentará a la investidura si Unidas Podemos no accede a un acuerdo para apoyar al Gobierno desde fuera.

En medio de este fuego cruzado se encuentran militantes y dirigentes de las dos partes que alertan de que unas nuevas elecciones podrían arrojar un mal resultado o, en el mejor de los casos, no cambiar las cosas. Formaciones como En Comú Podem se arriesgan a un mal resultado en el voluble escenario catalán, dada la previsible subida de ERC y que aún no han encontrado su espacio entre independentistas y no independentistas. También, por la asfixia económica que, en el caso de IU, podría provocar bajar de los actuales seis diputados que a día de hoy les van permitiendo ir saldando su deuda. Precisamente el líder de IU, Alberto Garzón, es el que más claro ha hablado en contra de la repetición electoral. Justo después de la investidura fallida de julio, rápidamente apostó por aceptar un acuerdo programático con Sánchez que las evitara.

En el PSOE tampoco todos están a con ir a elecciones, una estrategia que dirigentes socialistas ubican en el gabinete del presidente en Moncloa y sobre la que existen dudas. Mientras que dirigentes territoriales ya apuntan a una opción intermedia para permitir una coalición si primero se comprueba que funciona la colaboración fuera del Gobierno, Sánchez no quiere oír hablar más que de un acuerdo programático y se niega siquiera a verse con Iglesias. La portavoz del Gobierno, Isabel Celáa confió este viernes que "la ciudadanía lo entenderá" si finalmente hay elecciones después de que Sánchez e Iglesias lleven meses sin reunirse.

Misma situación

Quienes en el PSOE recelan de las elecciones como jugada maestra apuntan a que en el mejor de los casos, las cosas se quedarán como están y en unos meses Sánchez e Iglesias se verán de nuevo negociando una investidura en la que, según advirtió en su conversación del jueves, el líder de Podemos ya no acatará su veto y exigirá para sí un puesto en el Consejo de Ministros de un gobierno de coalición. Estos temores se alimentan también con una de las últimas encuestas que maneja Moncloa, que da a los socialistas una subida mucho más ajustada que la del último CIS. En el peor de los casos, los socialistas que más recelan de las urnas creen que podrían perder el gobierno.

Por si no lo tienen suficiente con sus propios recelos, en el entorno de Iglesias advierten de que estarán igual o Sánchez "saldrá de Moncloa", aunque también reconocen que dentro de Unidas Podemos hay "debate interno" sobre el encontronazo final, en las urnas, a la que parece que abocar ya el rechazo por parte de Sánchez de la última oferta de Unidas Podemos.

Miembros de varias confluencias afirmaban recientemente no saber todavía qué mensaje trasladarían al rey en las consultas que celebrarán con él este lunes. Es allí donde Iglesias ha asegurado que se abstendrán si no hay ningún movimiento por parte de Sánchez. Todos parecen conjurados a mantener la unidad, a no hacer "estallar" el grupo parlamentario, pero hay diferencias entre si ya debería fijarse la última palabra.

Sánchez e Iglesias, camino del 10-N

El tiempo se acaba y crecen las dudas en el PSOE y Unidas Podemos. Mientras sus líderes enfilan las elecciones. El martes, las negociadoras de Sánchez se levantaron de la mesa de negociación. El miércoles, el presidente en funciones, se negó a hablar con Iglesias y, ante la llamada que le hizo de todos modos el jueves, tardó unos minutos en rechazar su última oferta y volver a remitirle a la mesa de negociación "siempre y cuando se aparten propuestas que se demostraron inviables, como la coalición".

Por su parte, Iglesias volvió a intentar el acuerdo con una nueva oferta de coalición a prueba que también tiene un claro toque electoral. Con ella, trata de 'robar' a Sánchez el relato de que no hay confianza -porque le ofreció deshacer la coalición si cree que no funciona- ni estabilidad -porque Unidas Podemos le aprobaría los Presupuestos del año que viene y seguiría apoyándole en el Congreso aún saliendo del Consejo de Ministros. Todo, también, de cara a la campaña electoral.