La conclusión del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU es solemne: nuestros hábitos alimenticios pueden salvarnos o abocarnos hacia un desastre medioambiental sin precedentes.

Los datos hablan por sí solos. Los 107 expertos que han elaborado el documento advierten que el 37% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero se producen a partir de la producción mundial de alimentos; el 23% proviene de la agricultura, la deforestación y los incendios forestales. Además, se derrocha entre un 25 y 30% de la comida que se produce en el planeta, que es responsable de un 10% de las emisiones globales.

"Estos porcentajes son bastante significativos. Nos está diciendo a cada persona del planeta que el hacer la compra diaria tiene efectos, y muchos", explica a 20minutos.es Julio Barea, responsable de campañas de Consumo y Biodiversidad de Greenpeace España.

A los datos aportados por el informe, Barea añade los relacionados con uno de los hábitos alimenticios más comunes en España: el consumo de carne. "Para lograr los objetivos de los Acuerdos de París, en el año 2050 no deberíamos consumir más de 300 gramos a la semana en nuestro país". Es decir, dos hamburguesas medianas en siete días.

Mientras que la carne no es necesaria para vivir, el ser humano no puede aguantar más que un par de días sin beber agua. Y este recurso, advierte, no lo estamos cuidando. La desertificación puede ser una de las peores consecuencias que sufra el planeta y, por ende, el ser humano.

"El cambio climático va a producir disputas, por lo que digo de que sin agua nadie puede vivir. Nadie. Se hablaba de las famosas próximas guerras por el agua, por supuesto. Porque por agua mataríamos, eso es evidente", advierte.

Tras la publicación del informe, los ecologistas explican que, el ciudadano de a pie, tiene un alto grado de responsabilidad: el mero hecho de elegir qué comer afecta de una manera u otra en la lucha al planeta. "Nos están diciendo: señoras y señores, hay que cambiar la manera que tienen ustedes de alimentarse si queremos mantener la temperatura global de la Tierra", explica el ecologista. "Esto lo podemos hacer ya. Mañana mismo cuando vayamos a hacer la compra".

A nivel estatal, los distintos gobiernos también pueden actuar apostando por incentivar la agricultura tradicional, las pequeñas explotaciones o las producciones ecológicas. Sin embargo, según Barea, estas medias no se están llevando a cabo. Por el momento, Teresa Ribera, la ministra para la Transición Ecológica en funciones, ha respaldado este jueves el llamamiento de los expertos en favor de una dieta más sostenible.

La dieta ideal para combatir el cambio climático

La ONU nos pide que, a partir de ahora, pongamos especial atención a nuestro menú. El ideal, según el ecologista de Greenpeace, es aquel compuesto por ingredientes vegetales, "con más frutas y verduras", con cereales y semillas.

Más que dejar de comer carne, la clave está en reducir su consumo y comprando "productos animales procedentes de pequeñas explotaciones, más sostenibles, ecológicas y de cercanía".

Además, repensar la manera en que se producen y consumen los productos alimenticios ayudaría a disminuir el número de personas con sobrepeso (2.000 millones) y de individuos malnutridos (un total de 800 millones) en todo el mundo.