Lazo amarillo en el Ayuntamiento de Barcelona
El Ayuntamiento de Barcelona luce el lazo amarillo en solidaridad con los presos independentistas catalanes. Vídeo ATLAS

Este fin de semana se cumple una semana desde que los más de 8.000 alcaldes españoles tomaron posesión de sus cargos tras las elecciones del 26-M y muchos de ellos han necesitado mucho menos de siete días para tomar sus primeras decisiones y hacer sus primeros gestos, que en algunos casos no han pasado desapercibidos. Todo lo contrario.

La vuelta a la fachada del Ayuntamiento de Barcelona del lazo amarillo en recuerdo de los políticos catalanes presos y la retirada de las pancartas de recibimiento a los refugiados y contra la violencia de género de varios edificios municipales de Madrid muestra que, en esto también, las dos grandes ciudades españolas están a la cabeza. Aunque no han sido las únicas. Ir a un concierto, rendir homenaje a un mentor fallecido o preparar unas fiestas patronales también han formado parte de las agendas de los alcaldes en sus primeros días.

Quizá la novedad más desagradable ha sido para el nuevo alcalde de Orense, el polémico exconcejal Gonzalo Pérez Jacóme, que la primera vez que se presentó en el Ayuntamiento como alcalde recibió una multa de tráfico por aparcar en la plaza del consistorio, en un lugar para el que a la policía todavía no le constaba que estuviera autorizado.

Mejor lo pasó el nuevo regidor de Cáceres, el socialista Luis Salaya. El mismo sábado por la noche asistió con sus amigos, previo pago de su entrada, a un concierto de Leyva. Según dijo en una entrevista, solo pensó en no ir si no hubiera resultado elegido.

De Madrid Central a los políticos presos

El popular José Luis Martínez Almeida ha vivido su primera semana como alcalde madrileño tratando con un asunto que ya en campaña levantaba ampollas. La intención del nuevo equipo de Gobierno de acabar con Madrid Central. De momento, se ha anunciado que a partir del 1 de julio no habrá multas para circular por el área ahora restringida, aunque de momento sólo durante dos meses.

También en Madrid ha sido polémica la retirada de carteles que hasta ahora lucían en las fachadas de la sede de la Alcaldía, en la Plaza de Cibeles, y de varias juntas de distrito. La entrada del nuevo equipo ha supuesto la salida de la pancarta "Welcome refugees" y de las que decían "Vivas nos queremos" en los barrios de Arganzuela y Chamberí.

Otro cartel ha estado en el origen de la polémica en Barcelona, en este caso, por volverlo a colocar. La edil reelegida, Ada Colau, consideró que ya no estamos en campaña electoral y que, por tanto, ya no está vigente la instrucción de la Junta Electoral Central que en marzo ordenó retirar todos los lazos amarillos y otros símbolos de los políticos encarcelados y huidos. Para escándalo de partidos como Ciudadanos y PP, la primera decisión de Colau, con el apoyo de Barcelona En Comú pero sin una votación, fue volver a colocar, incluso antes de la primera junta de Gobierno, un lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento.

También ha hecho mucho ruido la primera decisión del ayuntamiento tripartito de PP, Cs y Vox de Cadrete (Zaragoza): retirar un busto de Abderramán III de la plaza principal. También fue sin comunicarlo siquiera al resto de ediles y la izquierda ha responsabilizado a ello al vicealcalde, de Vox.

En los primeros días de la nueva legislatura municipal y tras la composición de los parlamentos regionales ha sido frecuente la restauración de fotografías del rey en despachos de donde habían sido sustituidos por otros cuadros. Esto es precisamente lo que hizo en sus primeros días el alcalde de Palma, el socialista José Hila, que colocó el retrato de Felipe VI en su despacho. Lo había retirado el anterior edil, Antoni Noguera, del partido ecosoberanista MÉS.

El primer acto como alcalde del edil de Zaragoza, el popular Jorge Azcón, fue llevar flores al monolito en la capital aragonesa en memoria de su referente político, José Atarés. Sin esperar a ver si Pp, Cs y Vox presentaban o no una moción de censura contra él (que de momento no se ha producido), el nuevo alcalde socialista de Burgos, Daniel de la Rosa, tampoco paró en su despacho e inauguró el mandato cumpliendo una promesa electoral, visitando un poblado chabolista de la ciudad.

Luces de Navidad

Las novedades no solo han llegado de la mano de alcaldes de estreno. Fiel al motivo más hilarante de su fama, el veterano regidor de Vigo, el socialista Abel Caballero, anunció la creación de dos nuevas áreas municipales. Una se ocupará de promover la candidatura de las Islas Cíes como Patrimonio de la Humanidad y otra, llamada de "Fiestas Especiales", tiene entre sus responsabilidades la de organizar el alumbrado de Navidad con las que Abel aspira a que Vigo sea mundialmente conocida.

También habrá reorganización municipal en Murcia, cuyo nuevo alcalde, José Ballesta, ha ampliado el número de concejalías y en las dos nuevas designará a colaboradores que quedaron sin lugar debido a que el Ayuntamiento ha de repartirse ahora entre PP y Ciudadanos. El socialista Juan Espadas repite como alcalde de Sevilla y anunció que estudiará crear una nueva "pequeña empresa municipal" para gestionar y contratar obras pequeñas en los barrios de la ciudad.

Conflictos y fiestas

Alcaldes como los de Cádiz o Ferrol, José María González, Kichi (Podemos) y Ángel Mato (PSOE), no han perdido un minuto para intentar resolver dos problemas de sus ciudades. Nada más ser reelegido, el primero pidió una reunión con el consejero de Educación de la Junta, Javier Imbroda, para hablar de la supresión de líneas de bachillerato en varios centros. El segundo ya está hablando con el Ministerio de Industria y las empresas interesadas en la compra de la fábrica Poligal, que ha despedido a sus trabajadores. El veterano alcalde malagueño, Francisco de la Torre, afronta el inicio de su sexto mandato con la amenaza de huelga de la Orquesta Filarmónica de Málaga.

Tampoco se ha perdido el tiempo en A Coruña, donde por frívolo que parezca, su nueva edil, la socialista Inés Rey, no tardó en ocuparse de la organización de las fiestas de San Juan y del dispositivo de seguridad que puede desbordarse si finalmente el Deportivo sube este domingo a la primera división.