"Porque no hay un planeta B". Los efectos de la acción del hombre sobre la Tierra preocupan cada vez a más gente. Greta Thunberg (16 años) comenzó en 2018 manifestándose sola ante el Parlamento sueco para pedir políticas que frenen el efectos del cambio climático. Viernes tras viernes, fue sumando más jóvenes, no solo en Suecia sino también por todo el mundo, inspirando el movimiento 'Fridays For Future'. Esta'ola verde' aterrizó en España el pasado 15 de marzo, cuando estudiantes de más de 40 ciudades secundaron una huelga por el clima y otras tantas manifestaciones para protestar contra la inacción de los políticos ante la "emergencia climática". Unas movilizaciones que esperan repetir el próximo viernes 24 de mayo, dos días antes de las elecciones municipales, autonómicas y europeas.

A los estudiantes se han unido profesores y familias, todos ellos respaldados por organizaciones como Ecologistas en Acción y Greenpeace. La eclosión del '15-M climático' coincidió con la formación del grupo Teachers for Future (Profesores por el futuro, en castellano) y de Madres por el Clima, dos movimientos que nacen para sumar fuerzas junto a Juventud por el Clima —nodo español del movimiento europeo Fridays for Future—. Todos ellos han exigido al Gobierno este martes (coincidiendo con la constitución de las Cortes) que declare la emergencia climática en España, siguiendo el ejemplo de Reino Unido e Irlanda, que abrieron este camino hace unas semanas tras una propuesta del líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn.

Miriam Leirós es una maestra de primaria que desde hace años está concienciada con la ecología. Ella sembró Teachers for Future en España, un movimiento al que en dos meses se han unido más de 300 docentes. Entre todos trabajan para "introducir la educación medioambiental en las aulas" y, al dar visibilidad a estas acciones, "exigir la Gobierno tanto medidas que mitiguen el cambio climático como una educación ambiental transversal que forme a los niños con conciencia ecológica".

Desde su centro en Porriño (Pontevedra) puso en marcha el proyecto 'Plastic Off' en 2014 para luchar contra la contaminación por plástico. Desde Teachers for Future se encuentra ahora embarcada en tres iniciativas: la recogida de libros de medio ambiente, que consiste en invitar a toda la comunidad educativa a plasmar por escrito frases a favor del medio ambiente para enviarlas al Ministerio de Transición Ecológica el próximo 5 de junio, Día Internacional del Medio Ambiente; visualizar en las aulas el documental Before de flood —ya lo han visto en más de 200 aulas—; y colaborar con Madres por el Clima sumando apoyos con campañas de este movimiento como la de 'las camisetas por el clima', que consiste en llevar a los pequeños con camisetas a favor de la justicia climática, y así "legitimar el protagonismo de los más pequeños que no se pueden manifestar pero quieren estar ahí".

"Los alumnos son los que trasladan la educación ecológica a casa porque sus padres han crecido en la cultura de usar y tirar", comenta Leirós. En su opinión, esta ola verde "viene para quedarse" aunque es una camino "de largo recorrido". Leirós menciona por ejemplo el movimiento Extinction Rebellion, cuyas acciones de desobediencia civil, sobre todo en Reino Unido, han presionado para que el Parlamento de Londres fije para 2050 la meta de las cero emisiones.

Madres por el Clima

Unidas por la crianza y las enfermedades respiratorias que sus bebés comenzaban a sufrir a causa de la contaminación, surgió hace dos meses Madres por el Clima, un grupo de madres —y padres— que lucha por sus hijos para exigir un compromiso político con los informes del IPCC y Naciones Unidas que instan a controlar la temperatura del planeta, entre otros asuntos encaminados hacia un futuro más sostenible como reducir el tráfico y los plásticos —solo se recicla el 9% de las 8.300 millones de toneladas empleadas desde 1950, según cifras de Greenpeace. Hace unos días, un equipo científico bajó a 10.935 metros de profundidas en la sima Challenger, en la Fosa de las Marianas, e incluso en ese remoto lugar encontró basura humana: una bolsa de plástico y envoltorios de caramelos.

Por esta razón y a pesar del cansancio y el poco tiempo del que disponen, Madres por el Clima lucha por aumentar los espacios verdes, fomentar la alimentación saludable en comedores escolares, promover cambios en los hábitos de consumo, el reciclaje y la economía 'verde' (que genere impactos positivos a todos y no se desentienda de sus efectos sobre el medio ambiente y la salud).

"Nuestros hijos no tienen edad de ir a manifestaciones pero son los principales afectados", expone Miranda del Corral, una de las mamás que han participado en el movimiento desde que se germinó, días antes del '15-M climático'. Tiene un peque de siete meses y se muestra optimista: "Me gustaría pensar que esta 'ola verde' viene para quedarse porque la alternativa es un cambio drástico que está más cerca de lo que pensamos. Entre gobiernos y consumidores se van pasando la pelota", lamenta, al tiempo que aboga por que esta ola verde se instaure como una nueva ola de consumo. "Empezamos a detectar cierta voluntad e interés por reducir el consumo de carne o de plásticos de un solo uso", apunta.

Se definen, al igual que Teachers for Future, como un movimiento apartidista. "Mucha gente cree que detrás de la ecología hay una ideología pero no es así porque la polución afecta a todos", expone Leirós.

Y, ¿por qué se llaman 'Madres por el Clima' y no 'Familias por el Clima'? Según explican, "no es un grupo para madres, sino una iniciativa de madres. Y no es la primera vez que sucede: históricamente, cuando las madres ya no pueden más, se han movilizado y se ha conseguido parar guerras, el tráfico impune de drogas, han encontrado a sus nietos desaparecidos, etc. La idea principal es que seamos el sujeto visible y activo, que lidera y tiene la voz. Por eso pedimos al resto (padres, abuelos, tíos, acompañantes, profesores…) que reflexionen: sumar, a veces, es incluirse sin firmar (y trabajar en un grupo llamado madres, aunque seas padre)".

Este viernes a las 18 horas y tras la huelga estudiantil por el clima, leerán su manifiesto en Ópera (Madrid), donde han organizado un acto con actividades infantiles como talleres, pintacaras y cuentacuentos.

Fridays for Future

Koro López de Uralde es portavoz del movimiento Fridays for Future en Madrid. Esta estudiante de ADE ha encontrado la forma de canalizar su preocupación por el actual uso del planeta. Desde el pasado uno de marzo se manifiesta todos los viernes frente al Congreso. "Somos la generación mejor formada para un futuro que no vamos a tener, no vamos a poder aplicar todo lo que hemos aprendido si no damos un volantazo en nuestra forma de consumir", considera.

Personalmente, siempre lleva una bolsa de tela para evitar las bolsas de plástico, evitar todos los plásticos de un solo uso, utiliza botellas de vidrio rellenables, y no consume carne "porque la industria cárnica es la más contaminante". López de Uralde discrepa de quien defiende que el impacto de cada individuo es ínfimo. "Hay una tendencia general a pensar que la huella de cada uno por sí solo no tiene impacto, cuando en realidad la diferencia sería muy grande en cuanto a cantidad de residuos generados si todos los consumidores cambiáramos nuestra forma de consumir. El consumidor es el centro y si cambia, la industria se adaptará porque ellos son su demanda", expone.

En este sentido, el reciente informe de WWF y Global Footprint Network Vivir por encima de los límites de la naturaleza en Europa concluye que "si todo el mundo viviera como un ciudadano medio de la UE, habríamos gastado el presupuesto anual de la naturaleza el 10 de mayo (de 2019) y necesitaríamos 2,8 planetas. Esto es insostenible. Estamos agotando los ecosistemas naturales a un ritmo mayor del que pueden renovarse".