Retenidos en Egipto
Farah y su hijo Adam, en una foto reciente. 20MINUTOS

La voz de Farah suena muy apagada al otro lado del teléfono. Después de más de tres meses peleando por recuperar a su hijo, esta española de 30 años está  desesperada. Las últimas conversaciones con 20minutos las mantuvo desde El Cairo, donde su expareja retiene al pequeño, pero esta última se produce desde la localidad malagueña de Benalmádena. La joven ha tenido que regresar a casa, sin Adam, para poner el asunto en manos de la justicia española.

"Mi abogada me recomendó que viniera a iniciar los trámites porque si pasa más de un año, él puede declarar que el niño tiene arraigo en Egipto y ya no podré sacarlo de allí. De momento el arraigo lo sigue teniendo aquí, pero si no logro nada antes de finales de diciembre, cualquier juez puede archivar el caso", clama Farah, con la urgencia de quien sabe que se enfrenta a una lucha contra reloj.

El que fuera su marido, de nacionalidad egipcia, la apartó del menor de tres años el 4 de enero, aprovechando un viaje de madre e hijo con motivo de las vacaciones de Navidad. El matrimonio, que llevaba dos años separado, había acordado iniciar los trámites de divorcio y el hombre le había pedido que llevase al crío para que su familia pudiera verlo.

Esta leridana, de abuelos árabes, logró unas semanas después que la Fiscalía de Familia le diera la razón y ordenase que el pequeño regrese con ella, pero la otra parte se ha negado a cumplir la resolución. "Se cambiaba de domicilio, se daba por no notificado, no abría la puerta a la Policía... No hay manera de que acate la sentencia, ni por activa ni por pasiva", lamenta ella.

La vía diplomática

Farah ha presentado la demanda de divorcio, la solicitud de la custodia y la denuncia por la retención ilegal ante el juzgado número 3 de Benalmádena pero se siente muy desanimada. A la lentitud del proceso se suman las trabas que presenta que haya otro Estado involucrado. "Mi preocupación no es conseguir que un tribunal me dé la razón, porque ya me han dicho que lo que ha hecho, en España es ilegal. El problema es ejecutar ese fallo en Egipto. Es casi imposible", apunta, antes de hacer un llamamiento a la vía diplomática: "Nosotros no podemos ejercer ninguna presión. Habría que pedir, a través de la embajada, que el juez de Egipto se leyese la sentencia, pedirle que colabore... ".

Hasta el momento, la joven se ve desamparada y recrimina al Ministerio de Exteriores que se cuelgue medallas que no le corresponden. Las autoridades españolas han hecho un seguimiento de su caso pero afirma que como ayuda para su estancia durante las semanas que estuvo en El Cairo solo recibió 350 euros y tres noches de hotel: "Puedo entender que no hayan podido hacer más de lo que se les permitía, pero se publicó que en todo este tiempo me habían dado asistencia jurídica, alojamiento, manutención... y no es verdad".

La angustia lleva a esta madre, que en tres meses y medio solo ha visto a su hijo dos veces, a plantearse medidas extremas: "Si no consigo nada a través de la justicia haré una huelga de hambre ante el Congreso". Abatida, y sintiendo que lo tiene todo en contra, espera que "ocurra un milagro" porque sin Adam, Farah no sabe cómo podrá "tirar hacia adelante".