Retenidos en Egipto
Farah, junto a su hijo Adam, durante un viaje a Disneyland París. 2OMINUTOS

Farah lleva veinte días sin ver a su hijo. Tres semanas de impotencia, frustración y ansiedad, y este jueves está siendo especialmente duro. Adam alcanza los tres años pero ella no puede estar a su lado para celebrarlo. "Es su cumpleaños pero su padre no me deja verlo", afirma esta española desde El Cairo en declaraciones a 20minutos. Su expareja, natural de Egipto, tiene retenido al menor y le impide salir con él del país. "Es como si te desgarrasen el corazón", clama.

La joven y el que aún es su marido llevan dos años separados y a principios de este 2019 iban a formalizar el divorcio. "Se lo propuse yo y respondió que no había inconveniente, que sería algo de mutuo acuerdo. Solo me pidió que trajese al niño, aprovechando las vacaciones de Navidad, para que su familia pudiera verlo, y quedamos en que cuando regresase a España lo tramitaríamos todo", relata esta leridana de abuelos árabes, residente en la localidad malagueña de Benalmádena. 

Madre e hijo llegaron a la capital egipcia el 20 de diciembre, sin sospechar lo que el hombre tramaba. Farah no lo supo hasta el 4 de enero, un día antes de la fecha prevista para su vuelta a España: "Me dijo que había alegado ante un juez que el niño tiene que recibir aquí la religión musulmana y que había una orden en todos los aeropuertos que me prohíbe sacarlo. Me amenazó con que si lo intentaba me iría en una caja de pino". "Lo primero que hice fue correr a la embajada pero estaba cerrada. A veinticuatro horas de querer salir no pude hacer nada porque era viernes y aquí los viernes está todo cerrado", continúa.

Ahora está segura de que fue engañada: "Tenía planeado que yo entrase en el país con el crío por mis propios medios. Hasta la manera de darme la información la tenía estudiada, un día antes de irnos y siendo festivo, para que no pudiese actuar".

Batalla judicial en tres frentes

Su primera batalla pasa por recuperar al pequeño, aunque no puedan salir de Egipto: "Mi abogado está intentando que pueda tener a mi hijo conmigo aunque de momento no pueda viajar". Farah alega que, según la legislación española, no ha perdido la custodia, aunque es consciente del poco valor que eso puede tener allí. La otra pelea consiste en revocar la decisión que le impide retornar a casa con Adam, que tiene la doble nacionalidad.

Presentado el caso y a la espera de que se fijen las vistas, esta madre tiene previsto abrir un tercer frente ante la justicia española. Para ello tendrá que volver, pero lo hará de forma fugaz, porque no abandonará definitivamente El Cairo hasta que pueda hacerlo con su retoño. Tras las cuatro primeras noches de hotel que le pagó la embajada, vive en una habitación alquilada y se mantiene gracias a su familia y amigos, en definitiva, a la ayuda de su entorno.

El cuarto lo ha buscado cerca de la delegación diplomática para sentirse "más protegida". Agradece al Gobierno español el apoyo ofrecido en un primer momento y asevera que "sigue viva" gracias a la actuación consular ante las pretensiones del hombre de "matarla". Lamenta sin embargo que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores nadie esté mediando ante las autoridades egipcias. "Me he reunido con el embajador y me transmite todo su apoyo pero eso no se materializa en nada. Mi hijo es español. Ha nacido y vivido en España, y le están prohibiendo volver", se queja y reclama al Ejecutivo que se interese por su caso. "Hay un niño español que ha entrado aquí de vacaciones y quieren que se quede a vivir en contra de mi voluntad, que soy su madre", insiste.

Este diario se ha puesto en contacto con el ministerio pero no ha obtenido respuesta. La senadora de Unidos Podemos Sara Vilà, con la que la joven tiene una amistad, está actuando de intermediaria para buscar una solución. La parlamentaria denuncia circunstancias como que las ayudas económicas diseñadas por Exteriores no estén pensadas para casos como este.

Farah nunca presagió que se vería en una situación así. Asegura que en los dos años que lleva separada de su marido ella no le puso impedimentos para ver al niño: "La gente me pregunta cómo no me imaginé que después de pedirle oficialmente el divorcio actuaría así. Que por qué vine. Yo nunca llegué a pensar que el padre de mi hijo, mi todavía marido, sería capaz de esto".