José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur
José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur JORGE PARÍS

El vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda, quiere huir de triunfalismos y, aunque subraya que vienen de años muy buenos, advierte que 2019 será un año plagado de retos y desafíos para el sector turístico español.

España ha vuelto a batir en 2018 un récord en llegada de turistas extranjeros. ¿Es un éxito?
No hay que obsesionarse por si llega un sueco más o un sueco menos. Para empezar, el 50% de la actividad turística somos españoles viajando por España. No hay que ver cuánta gente ha entrado en la tienda sino cuánto se gasta.

Pero 2018 fue un año bueno para el sector turístico, ¿no?
Sí, pero desde Exceltur hacmos una valoración distinta a la que hacen los políticos, con otras métricas. Por ejemplo, generamos142.000 millones de euros de actividad económica. En un año complejo se crearon 50.000 empleos más a diciembre de 2018. Entraron a España 62.000 millones de euros en divisas gracias al turismo. Todo esto significa que el sector turístico creció un 2% en términos de PIB turístico. Es tremendamente más relevante que saber cuánta gente ha venido de Suecia. Por tanto, el año 2018 ha sido un año bueno, sí.

Aun así, el sector turístico creció por debajo de lo que creció la economía española
Estos años anterioes el sector turístico ha sido la locomotora incuestionable de la economía española, pero todos sabíamos que el fuerte crecimiento era algo coyuntural debido a factores internacionales como los problemas de seguridad en países competidores del norte de África y en Turquía.

¿También hubo datos malos en 2018?
Efectivamente los hubo. El escenario competitivo en 2018 ha sido mucho más fuerte por la recuperación turística de Turquía, Egipto y Túnez. Hemos perdido 12 millones de turistas que han preferido visitar esos países. Esto significa que hemos caído en pernoctaciones, en los días que se quedan en España. Hemos perdido 21 millones de pernoctaciones. Se está produciendo un fenómeno y es que cae la estancia media baja, de 7,7 a 7,4 días.

¿Ha habido otros factores que han perjudicado a la llegada de turistas?
La crisis derivada del procès independentista en Cataluña fue negativa. En 2018 la crisis separatista tuvo un funcionamiento irregular en el turismo. En términos absolutos ha perjudicado especialmente la ciudad de Barcelona, y en menor medida a municipios costeros como Lloret de Mar, Salou... Pero cuando empezaron a irrumpir las cruces amarillas en las playas hubo una caída de la llegada de turistas a las playas catalanas procedentes del resto de España. En general, la excelente salud que tenía Cataluña a nivel turístico antes del procès no se parece ni por asomo a la situación actual de Barcelona y Cataluña. Ha dañado bastante.

¿Qué destinos han crecido en España y cuáles han caído?
Han caído Canarias y Baleares, además de Cataluña y Andalucía. Y han crecido destinos del interior como Castilla-a Mancha, Navarra, Madrid…

¿Cómo se prevé 2019?
Un año repleto de desafíos e incertidumbres. Por ejemplo, la situación económica de países como Alemania, que nos ha caído un 5%, parece que empeora. Nos preocupa también la demanda interna española, por la desaceleración económica, porque afectará a la capacidad de consumo. Por ejemplo, si el Gobierno sube impuestos. Las cargas fiscales pueden condicionar la creación de empleo.

¿Otras incertidumbres?
El Brexit. Vemos dos riesgos, uno comercial y otro regulatorio en un Brexit duro. Si Gran Bretaña se va en estampida de la UE hay un riesgo de que se devalúe la libra y se encarezcan los destinos, entre ellos España. Eso provocaría un desvío hacia Turquía, Túnez… Son 18 millones los turistas británicos que vienen a España. Si perdiéramos un 20% sería una caída brusca. Y lo peor sería un riesgo regulatorio, es decir, que se endurecieran las condiciones de transporte a las líneas aéreas. Confiamos en el sentido común de los políticos británicos y europeos.

¿Qué puede hacer España para paliar el efecto fuga hacia países competidores más baratos?
Mejorar la calidad del turista que nos visita. No tenemos que obsesionarnos tanto en récords de llegada sino en lograr turistas de mayor poder adquisitivo. Cada turista asiático deja 160 euros de media al día, cada europeo deja 90 euros. Tenemos que atraer a turistas de clase media-alta de Francia, Gran Bretaña, Alemania o Suiza. Esos nos interesan más que los que gastan menos y buscan otro tipo de diversión.

¿La llegada masiva de visitantes puede derivar en turismofobia?
En algunos sectores sociales parece que sí. Pero debemos recuperar una mayor empatía ciudadana por el turismo. Hace 20 años el turismo era deseable, ahora empieza a haber un cierto movimiento de rechazo pero España necesita a los turistas. Son fundamentales para que nuestra economía, nuestro empleo, funcionen. Pero también es cierto que desde la Administración y el sector debemos trabajar para atraer a menos turistas pero con mayor poder adquisitivo, sobre todo de Europa y Asia.