El escenario político en España ha sufrido una convulsión tras las elecciones en Andalucía. Vox irrumpió este domingo con mucha fuerza en el panorama político. Sus doce escaños en el Parlamento andaluz trastocan cualquier escenario de futuro y, además, tendrán efectos en el tablero nacional. La formación de ultraderecha reivindica cambios respecto a la inmigración ilegal, y también es partidario de la supresión de las autonomías y de la eliminación de las leyes de violencia de género y de memoria histórica, puesto que las considera una normas "puramente ideológicas".

El partido liderado por Santiago Abascal consiguió tener efectos hacia los dos lados. Por una parte, fragmenta todavía más a la derecha y por otra debilita a la izquerda. "A los que les decían que no cabían en Andalucía, tienen hoy las llaves de San Telmo", celebró el propio Abascal en rueda de prensa, donde prometió que Vox "no va a defraudar" a sus votantes.

En ese contexto, el Partido Popular no solo logró superar a Ciudadanos, que era el primer reto para la candidatura de Juan Manuel Moreno, sino que queda además con la potestad para iniciar conversaciones con Vox y los naranjas para una posible investidura. Pablo Casado se encuentra con una disyuntiva. En Génova cumplen con la meta de tener opciones para acceder al poder en Andalucía, pero no alcanza para reunificar el voto de la derecha.

Ese era uno de los retos que tenía el presidente popular desde que alcanzó el liderazgo del partido en el mes de julio. Pero el propio Casado  trasladó a Moreno la necesidad de que lidere "el cambio histórico". Desde la dirección del partido hablaron de "euforia" y de "un día para la historia".

"Vamos a echar la PSOE"

Otro de los grandes triunfadores de las elecciones andaluzas fue Ciudadanos. La candidatura de Juan Marín elevó a los naranjas como tercera fuerza, pero también necesitarán posicionarse. En el PP comentaron que harán "todo lo posible para llegar a acuerdos", en cambio, la formación naranja todavía no ha enseñado sus cartas. Albert Rivera decidió dar tono nacional también a su comparecencia tras conocerse los resultados: "Ganamos a los separatistas en Cataluña y ahora vamos a echar al PSOE de la Junta de Andalucía", sentenció. De hecho, confirmó que Marín se presentará a la investidura: "Vamos a gobernar".

Pero sin duda, este terremoto en el dibujo político tiene consecuencias mucho más potentes en el lado de la izquierda. La derecha decanta la balanza hacia su favor en la correlación de fuerzas frente a una izquierda (PSOE y Adelante Andalucía) que queda lejos de sumar. Incluso la propia Susana Díaz habló de "retroceso histórico", al mismo tiempo que lamentó "la irrupción de la extrema derecha".

El secretario de organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, mandó su apoyo a los "compañeros andaluces" y dijo que "el combate que compete a partir de ahora a los socialistas es el de liderar la batalla por la democracia frente al miedo". Para él, Vox es una formación que se sitúa fuera del marco constitucionalista. "No podemos permitir que la ultraderecha marque el rumbo", concluyó. Y acusó a PP y Cs de "integrar como propios" los resultados de Vox.

Incertidumbre sobre las elecciones generales

Esto tendrá también repercusión sobre la figura de Pedro Sánchez. Los socialistas mantenían en Andalucía su principal fortaleza, pero ahora esto ha cambiado de manera radical. El vuelco, por tanto, siembra más incertidumbre en la fecha de las próximas elecciones generales. También ellos perdieron votos en favor de los de Abascal, que no tienen duda de que "ha habido un voto histórico a favor de una formación que ha demostrado ser capaz de hacer lo que otros no han sido capaces de hacer en 40 años". Rivera fue otro de los que miró hacia el Gobierno central, y esgrimió que Sánchez se llevó "un mazazo" con los resultados en Andalucía.

Pablo Casado resaltó el valor del PP en la región. "En julio ya avisamos de que teníamos que reivindicar nuestros valores", dijo el presidente popular. Pero no solo eso. Lanzó un mensaje a Pedro Sánchez: "Esta es la primera piedra para volver al Gobierno de España, y un fracaso histórico para Sánchez". Casado pidió al presidente del Ejecutivo que vaya pensando "en convocar elecciones". Reivindicó su proyecto nacional. Desde Génova quisieron dejar claro que el suyo es el único proyecto "que ha conseguido transformar España", el que derrotó "primero el plan Ibarretxe y años más tarde el plan Puigdemont", y será el que "derrote también al independentismo".

Desde esa perspectiva, los populares creen que los resultados de las elecciones andaluzas confirman la idea con la que Casado se aupó a la presidencia y sostuvieron que no van a permitir que "reescriba la historia".