Sánchez y Casado
Sánchez y Casado, durante la reunión en La Moncloa. EFE

España vive en la actualidad en un panorama político cambiante y por momentos convulso. En esa duda buscan aprovecharse los partidos, enfocados ya hacia un escenario electoral, previsto para 2020 pero siempre en el alambre ante un posible adelantamiento de los comicios. En este contexto, hay una conclusión clara: el PSOE  se consolida como primera fuerza, pero con matices.

Es la principal conclusión de la encuesta de Metroscopia para Henneo, realizada entre el 17 y el 19 de septiembre de 2018. Los socialistas obtendrían el 27,7% de los votos, solo 1,1 puntos por encima de lo marcado en los sondeos de julio, algo 'escaso' si tenemos en cuenta que ya supera los tres meses en el Gobierno. Eso sí, mantiene un 62% de fidelidad, es decir, de votantes que eligieron a Sánchez en 2016 y ahora volverían a hacerlo.

Peor escenario se plantea para el PP, que sería segunda fuerza con el 22,2% de los votos, casi dos puntos menos que en julio (24,4%), ejemplificando así que el efecto Casado parece diluirse. Además, se ha encontrado con un problema que hasta ahora no había tenido –o no con tanta notoriedad– y es que perdería votos en dos vías diferentes: por un lado, Ciudadanos sigue siendo el principal caladero de votantes desencantados con el PP (un 18% de quienes votaron a Rajoy en 2016, elegirían ahora a Rivera). Por otro lado, suponen ya un 6% (tres veces más que en julio) los votantes del PP que hoy optarían por dar su confianza a Vox.

La estabilidad la marca Ciudadanos. La formación naranja se mantiene como tercer partido más votado con un 20,8% (siete décimas por encima del 20,1% registrado hace tres meses). El escenario para Rivera no cambia, y Ciudadanos camina todavía entre la incertidumbre vivida por el cambio en el Gobierno. Eso sí, mantiene una fidelidad de voto de un 56%, muy similar a la de julio (57%).

Caída clara de Podemos

Quien no frena su caída es Unidos Podemos. La formación liderada por Pablo Iglesias pierde un punto respecto a la última encuesta y se coloca con un 15,1% de porcentaje de voto. De confirmarse estos pronósticos, el partido morado marcaría el peor resultado electoral de toda su historia.

Este espectro se plasma sobre todo por los cambios en los planteamientos de los votantes. Si miramos a la izquierda, el porcentaje de personas cercanas a Unidos Podemos que ahora dicen que votarían al PSOE sigue creciendo y ya se sitúa en un 20% (en torno a un millón de personas si hablamos en términos absolutos).

A la inversa, solo un 2% de los votantes socialistas se inclinarían por apoyar a Iglesias. Esto es, unos 100.000 votos. Aquí se muestra uno de los grandes 'golpes' de Sánchez frente a Pablo Iglesias: los socialistas han sido capaces de atraer votantes que tradicionalmente habían elegido a Podemos. Esa misma fuga de votantes que experimentan los morados, la vive también, como decimos, el Partido Popular.

Casado no ha sido capaz de recuperar a los "desencantados" de la era Rajoy, que no solo no vuelven a confiar en el PP, sino que eligen, directamente, otra opción. Los populares han sido capaces de atraer a los electores situados en el espacio ideológico que va desde el centro hasta la derecha, pero ahora empieza a perder apoyos por los dos extremos. La conclusión es por tanto clara: el PSOE crece a costa de Podemos y Ciudadanos se sostiene a partir de los desilusionados con el PP.

El PP, el que más rechazo genera

Hay que valorar también la influencia del rechazo que generan unas y otras formaciones. El PP es hoy por hoy el partido que menos gusta entre el electorado. Un 48% (un punto más que en julio) dice que no votaría en ningún caso a los de Génova. Esto se marca de manera amplia entre los votantes del PSOE (76%) y abrumadoraentre los de Unidos Podemos (85%). Entre los votantes de Ciudadanos se reduce a solo uno de cada cinco de sus votantes (21%). En esta escala, Unidos Podemos se mantiene en la segunda posición: el 37% de los españoles (mismo porcentaje que en julio) no le votaría en ningún caso. Entre quienes rechazan poder llegar a votar a la formación morada está el 78% de los votantes del PP, el 73% de los de Ciudadanos y el 26% de los del PSOE.

El rechazo al PSOE y a Ciudadanos entre la ciudadanía es claramente inferior: solo el 20% de los españoles dice que no votaría en ningún caso a Ciudadanos y apenas el 15% dice los mismo respecto del PSOE. Los socialistas pasan, así, a ser, con respecto a julio, el partido que menor rechazo genera entre el conjunto electoral.

El rechazo a votar a un partido aporta un dato interesante porque ayuda a estimar, entre otras cuestiones, los posibles techos y suelos electorales de cada partido: un partido que genera un rechazo masivo tiene más complicado ampliar su base electoral que otro que apenas tiene firmes detractores. Visto todo y faltando año y medio, si no hay cambios, para las elecciones generales, el panorama político sigue siendo incierto.