Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado
Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado. DAVID MUDARRA/PARTIDO POPULAR

La semana que viene ya habrá acabado todo. El próximo domingo, el PP tendrá un nuevo presidente o presidenta después del congreso extraordinario del viernes y sábado para el que, a pesar de que quedan pocos días, quedan cabos por atar: desde el pronunciamiento de los barones, la decisión clave de los compromisarios y el reparto de los mandos del partido, pasando por cuál será el futuro de Mariano Rajoy dentro de él.

En un contexto en el que el resultado del congreso parece totalmente incierto, la semana que viene será crucial para terminar de recabar apoyos para la votación que se celebrará en la tarde-noche del viernes, 20 de julio. A falta de un acuerdo, los candidatos, Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría, se disputarán el resultado hasta el último momento.

Decisión clave de los compromisarios

Durante la campaña interna que empezó el 23 de junio y sobre todo a partir del voto de los afiliados el 5 de julio, los compromisarios han tenido oportunidad de escuchar y, en muchos casos, reunirse personalmente con los dos candidatos. A lo largo de esta semana, llegará el momento de que asienten su decisión, ya sea de manera colectiva o individual.

Un ejemplo claro es el PP gallego, convertido en una especie de faro del proceso de primarias que vive el partido. Su presidente, Alberto Núñez-Feijóo, pasó de ser el candidato in pectore a una especie de oráculo tras su decisión de no presentarse.

No ha dado "instrucciones" y, según un compromisario gallego, no se espera que las dé. Lo que sí habrá esta semana será una reunión, a pocos días del congreso, en la que hablarán a quién apoyar después de haber escuchado a los dos candidatos, que habrán pasado por Galicia en dos ocasiones, antes y después del voto de los militantes del 5 de julio.

¿Reunión entre los candidatos?

Por otra parte, estos son los últimos días para que se produzca la reunión entre los dos candidatos que pide Sáenz de Santamaría y a la que se resiste Casado.

La exvicepresidenta ya quiso reunirse con él en la semana que termina pero no fue posible y solo tuvieron ocasión de verse en la cena de fin de curso del grupo del PP en el Congreso, el martes pasado. Aunque han hablado por teléfono, Santamaría no pierde la esperanza en llegar a un acuerdo con su rival. "No me voy a cansar de pedirlo hasta el final, tengo fama de intentarlo todo hasta el último momento", decía hace unos días en Tenerife.

Casado era mucho más favorable a verse con María Dolores de Cospedal, la secretaria general, que quedó fuera de la carrera tras el voto de los afiliados. Con ella habría llegado a un acuerdo de colaboración según el cuál el equipo de campaña de la castellanomanchega se ha puesto a trabajar con los de Casado, incluidos exministros como Rafael Catalá o Juan Ignacio Zoido.

El improbable debate

La candidatura única que pide la exvicepresidenta aparece tan incierta cinco días del congreso como el debate entre los dos que ha pedido el vicesecretario. Según el presidente de la Comisión Organizadora del Congreso (COC), Luis de Grandes, "no hay consenso" para que así sea. Evitó abundar en la cuestión de que si uno lo pide y no hay consenso es que la otra lo rechaza, pero lo que sí añadió es que hay dirigentes en el partido, barones incluidos, que no lo consideran oportuno, porque restaría más que sumaría.

En todo caso, la COC, en su empeño de neutralidad total, dice tener todo "previsto" por si finalmente los candidatos acuerdan debatir, algo que para De Grandes debería ocurria como muy tarde el miércoles, a dos días del inicio del congreso.

El futuro de Rajoy

Rajoy, todavía presidente del partido, ha mantenido un escrupuloso silencio. El jueves reapareció para dar el pésame en nombre del PP por el fallecimiento del expresidente de la Xunta Gerardo Fernández Albor pero desde que anunció que dejaba la política y convocó el congreso extraordinario del 20 y 21 de julio a principios de junio, Rajoy ha evitado manifestarse.

Desde entonces, su vida ha transcurrido entre Santa Pola, donde recuperó su plaza de registrador de la propiedad, y Pontevedra, donde ya pasa las vacaciones. En todo este tiempo se ha negado a elegir entre candidatos, aunque en el PP se da por supuesto que prefería que, entre Casado y Santamaría, su vicepresidenta fuera su sucesora.

En el congreso tendrá al menos una función que cumplir. Se trata del discurso, en tanto que presidente saliente del PP, que pronunciará en "su día", el viernes al arranque del cónclave popular. Sobre qué dirá el todavía presidente, De Grandes no quiso hablar de "testamento" pero sí está seguro de que tendrá mensajes importantes que ser escuchados.

Después de que el PP elija a su nuevo líder es incierto el papel que tendrá Rajoy en la nueva etapa de la formación.  En los días que siguieron a la moción de censura que le descabalgó del Gobierno y a su anuncio de que dejaba la política, en el PP se daba por supuesto no sólo que el aplauso más entregado y sincero del congreso será para Rajoy, sino que debería ser nombrado presidente de honor del partido, un puesto que permanece vacante desde que José María Aznar renunció a él.

El procedimiento, indican en el PP, es que la nueva dirección debería hacer una propuesta en este sentido. Y él aceptarla, claro.

Reparto de puestos en el nuevo PP

Salvo los dos candidatos, que se dan como ganadores a sí mismos, y los muy afines a uno y otra, no hay certezas del resultado de la votación de los compromisarios. Por eso, hay muchos que hacen un control de daños ante la posibilidad de terminar apoyando a candidato que resulte el perdedor.

No se trata solo de saber quién pilotará el PP desde la presidencia. El nuevo lider o lideresa elegirá también a su equipo y puestos tan importantes como el secretario o secretaria general o el portavoz en el Congreso. También el apetitoso primer puesto en la lista del PP a las elecciones europeas de 2019, para la que, sin  confirmación ninguna, desde hace meses suena Cospedal.

Santamaría ha llegado a ofrecer el puesto de secretario general a Casado si este se aviene a pactar con ella una candidatura única y éste lo ha rechazado porque quiere ir "hasta el final" y también porque dice que no comparte el proyecto de la que en ese caso sería la presidenta.

Por su parte, la todavía secretaria general, que según Casado, no le ha pedido nada para ella a cambio de su apoyo, sí querría garantías de que su gente queda bien representada en la nueva cúpula del partido si finalmente el vicesecretario resulta ganador del congreso.

Los cambios llegarán también al Parlamento, donde en el PP se bromea con que el portavoz de en el Congreso, Rafael Hernando, es hoy por hoy la "única autoridad" del partido, parafraseando a Verónica Pérez, que presidía el comité federal del PSOE cuando a Pedro Sánchez le dimitió la mitad de la Ejecutiva en 2016 y que dejó atónitos a dirigentes de la talla de Josep Borrell al proclamar en la puerta de Ferraz que "la única autoridad que existe en el PSOE soy yo".

Hernando no es la única autoridad en el PP, pero con un presidente del partido retirado de la política y una secretaria general y unos vicesecretarios ocupados en la campaña, hasta el presidente del Gobierno ha señalado que él sería la persona del PP a la que llamaría en caso de emergencia nacional. Antes incluso de la convocatoria del congreso extraordinario, sabía que su puesto es uno de los que puede cambiar de cara y previsiblemente lo sabrá pronto.

También puede cambiar la estructura del partido. En los últimos años Rajoy hizo dos modificaciones importantes. En julio de 2016, en plena ofensiva de los partidos emergentes amplió el tercer escalón, de tres a cinco vicesecretarios, para dar entrada a tres jóvenes políticos, Casado, Andrea Levy y Javier Maroto, que hoy están unidos en torno a la candidatura del primero.

En febrero de 2017, hizo otro cambio para ascender al vicesecretario de Organización, Fernando Martínez Maíllo, a un puesto recuperado de coordinador general del PP que lo reforzó frente a su superior jerárquica, Cospedal. Hoy Maíllo es considerado cercano a Santamaría, como también lo es, de forma declarada, Javier Arenas, el quinto vicesecretario y auténtico superviviente de todo tipo de avatares en el PP.

Los candidatos siguen de campaña

Mientras tanto, los candidatos continúan su periplo por España para explicar su proyecto.

Casado pasará este fin de semana en las dos comunidades más curiosas para su candidatura, Andalucía y la Comunidad Valenciana. Son los dos territorios con más compromisarios -475 y 349 natos respectivamente- y también donde el voto de los afiliados del 5 de julio estuvo más dividido, entre Saénz de Santamaría y Cospedal.

A pesar de que el equipo de la secretaria general trabaja ya con la candidatura del vicesecretario y de que éste da por hecho el trasvase de sus apoyos, Casado se reunirá con compromisarios andaluces y valencianos para intentar asegurarse su voto. El lunes estará en Madrid, en un desayuno informativo, y a partir de entonces y hasta el jueves, irá alternando los viajes con actos en la capital.

Por su parte, la exvicepresidenta viajará este lunes a Galicia para reunirse allí con los compromisarios gallegos, los terceros más numerosos, 279 natos.