El PP echará a rodar este lunes el proceso que terminará el mes que viene con el relevo de Mariano Rajoy en la presidencia del partido con una multitudinaria reunión que abordará aspectos técnicos de la organización del Congreso extraordinario y sobre la que sobrevolará el veradero misterio, es decir, cuándo presentará Alberto Núñez Feijóo su candidatura y si será un aspirante único o tendrá que competir con alguien más. "Todos aquellos que crean que pueden aportar algo" en el partido, que presenten su propuesta, su equipo. Yo animo a todos", dijo el domingo el presidente de la Xunta.

Este lunes sólo está previsto que se conozca la fecha del congreso, el lugar y los miembros de la comisión organizadora. Según los estatutos del PP, un congreso extraordinario puede convocarse con sólo un mes de antelación desde que hoy se tome la decisión formal, por lo que queda por escalarecer qué fin de semana de julio tendrá lugar.

La reunión no será en la sede nacional, sino en un hotel del centro de Madrid para poder acoger a los 450 cargos que forman parte del máximo órgano de dirección entre congresos.

Fuera de la agenda, la cuestión que lleva en boca de todos desde hace ya meses, pero de manera más firme desde que Rajoy anunció su adiós, está quién le sucederá. No sólo a la cabeza del partido, sino como próximo candidato a la Presidencia del Gobierno, porque los estatutos del PP dictan que esta consideración le corresponderá a la misma persona.

Los aspirantse tendrán que presentar su candidatura en un plazo aún por determinar y entre los posibles nombres sobresale el presidente de la Xunta, a quien todos consideran aspirante seguro. La incógnita está en saber cuándo hará efectiva su candidatura porque en el PP hay quien cree que esperará hasta casi el último momento, para saber si contará o no con contrincantes y de qué talla. El mismo Feijóo emplazó la semana pasada a la oposición en el Parlamento gallego a celebrar un pleno el 20 de junio para hablar sobre su futuro.

El PP está dividido entre quienes creen conveniente que, en aras de la «unidad», haya sólo un candidato y quienes creen que la renovación que necesita el partido pasa por que haya varias propuestas, que confronten no sólo nombres sino, más importante, equipos y proyectos. Para todos es seguro que Feijóo estará en la contienda.

Cospedal y Sáenz de Santamaría

Si el presidente gallego es una constante, la incógnita está en si las dos mujeres que también han sonado como aspirantes dan definitivamente el paso. Lejos de descartarse, la secretaria general, María Dolores de Cospeldal, ha manifestado que está reflexionando sobre hacia dónde quiere dirigir su vida, ahora que se cierra la etapa de ser la número dos de Rajoy en el partido.

Por su parte, los planes de la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría son un misterio, porque hasta ahora se ha negado a manifestarse. Una de las últimas veces, el jueves pasado, durante el traspaso de la cartera a la nueva ministra de Política Territorial, cuando se negó a contestar a preguntas relacionadas con su futuro en el PP.

De la misma manera que hay quienes dan por supuesto que sólo Feijóo aspirará a la presidencia del PP, hay otros dirigentes que no descaran que Sáenz de Santamaría termine presentando también su candidatura.

A Cospedal y a Sáenz de Santamaría podría penalizarlas el enfrentamiento más o menos soterrado, según las épocas, que mantienen desde hace años. Igual que, ante el congreso extraordinario, muchos dirigentes ponen el acento en que no haya luchas cainitas por el poder, el PP también quiere descansar de guerras internas después del cónclave, que no se acabarían si alguna de las dos resulta ser la sucesora.

Con la macha de Rajoy, el P Pbusca abrir una nueva etapa, que, según algunos, debería haber comenzado cuando é tomó el relevo a Aznar en 2004. Entonces, lamentan, no ocurrió así y el partido quedó anclado en 1996.

Rajoy, presidente de honor del PP

La presidencia de honor del PP está vacante desde que en 2016  José María Aznar decidió renunciar a ella en su penúltimo desplante al partido y varios dirigentes populares consideran que sería una óptima idea que Mariano Rajoy llevara este título a partir del Congreso extraordinario en el que dejará la dirección ejecutiva de la organización.

«Seguro, seguro», afirma ante tal posibilidad un diputado nacional. De momento, en Génova descartan que haya una propuesta en este sentido que, en todo caso, debería hacerla el nuevo presidente del PP que se elija en julio. Otro cargo popular apunta que, en todo caso, «debería haberla».

La indignación por su salida del Gobierno tras perder la moción de censura dio paso en el PPa una ola de agradecimiento y admiración hacia Rajoy, muy patente en el  Comité Ejecutivo Nacional de la semana pasada, en la que casi nadie consiguió contener las lágrimas.

Hacerle presidente de honor del PP sería un reconocimiento definitivo, siempre que Rajoy quiera aceptarlo, apunta un miembro del PP, a quien le consta que el expresidente quiere tener las menores resposabilidades de partido posibles a partir de ahora. En todo caso, otro garantiza desde ya que Rajoy se llevará el aplauso más largo en el congreso donde se elija a su sucesor.

La Junta Directiva Nacional  de hoy será uno de los últimos actos orgánicos que presidirá Rajoy. Se entiende que, como presidente todavia, a él le corresponderá al menos abrir el Congreso Extraordinario de julio y está por ver si seguirá presidiendo el comité de dirección que cada lunes reúne en la sede nacional de Génova al presidente con la secretaria general, los cinco vicesecretarios y los tres portavoces parlamentarios, en el Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo y cuándo dejará su escaño en el Congreso.