Los mil y un demonios de Novak Djokovic en vídeo: "Su historial de enfados es largo y notorio"

El tenista serbio Novak Djokovic intenta ayudar a una juez de línea tras darle un pelotazo en la garganta durante su partido contra el español Pablo Carreño en el Abierto de EE UU, en Nueva York.
Djokovic intenta ayudar a la juez de línea a la que le dio un pelotazo.
JASON SZENES / EFE

Novak Djokovic estuvo demasiadas veces cerca del abismo. La fatídica puntería, alcanzando la garganta de la incrédula jueza de línea, en el US Open remata un año terrible para su imagen que se ha ido desgastando durante la pandemia hasta tocar sus cotas más bajas en este momento.

Lo de menos es ya la ocasión desperdiciada de volver a ganar un Grand Slam en un torneo, al que tanto Federer como Nadal decidieron no acudir.

Esos demonios del que juega contra sí mismo, del que no sabe controlar sus emociones dentro de la pista ya afloraron en otras ocasiones, cuando su raqueta voló cerca de un recogepelotas o cuando golpeó la silla del juez. Su historial de enfados es largo y notorio.

Al menos, ha mostrado un sincero arrepentimiento, pero esa imagen le acompañará durante mucho tiempo en el circuito del tenis. La estrella serbia ha vivido unos meses de zozobra, de errores monumentales y de movimientos que le impiden estar centrado en el juego y que están manchando su imagen de tipo cercano, dicharachero y genio del tenis mundial.

El primer gran borrón llegó en el Adria Tour, un torneo benéfico auspiciado por él para colaborar en la lucha contra el coronavirus. La bonita iniciativa se truncó por la imprudencia de una fiesta loca en Zadar la noche anterior, bien documentada en redes sociales, sin mascarillas ni distancias de seguridad que acabó con los positivos del propio Djokovic, además de Dimitrov, Troicki y Coric, además de las novias de tres de ellos, una de ellas embarazada. El torneo se suspendió y Novak quedó señalado. También se le criticó, durante su cuarentena en Marbella, que no guardase todas las medidas de seguridad.

Recientemente, se ha erigido como la cara visible de una nueva Asociación de Jugadores, que pretende escindirse de la ATP, lo que viene a ser una ruptura del sistema del tenis. Esa vieja reivindicación, que dura cerca de 20 años y que también abanderó Andy Rodick, recibió una severa contestación tanto de Rafa Nadal como de Federer, criticando que éste era el peor momento para plantear esta ruptura: “Es el momento de sumar, no de desunir”.

El episodio del US Open marca un antes y un después en la carrera de Djokovic. Más allá de la cuantiosa multa por el pelotazo y por no acudir a la rueda de Prensa posterior, la imagen de un icono mundial queda francamente tocada. El vídeo de sus muchas salidas de tono pesará más que el de sus puntos mágicos. Habrá que ver, a un mes de Roland Garros, cómo afecta a esa cabeza el escarnio público al que, sin lugar a dudas, va a ser sometido. Los demonios le vuelven a ganar un partido a Djokovic y no se sabe quién ganará la revancha.

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