Elena Peláez, árbitra y sanitaria: "Sacaría tarjeta roja a los que salen de casa, a los que acosan con mensajes en los portales y a la falta de material"

Elena Peláez, matrona y árbitro.
Elena Peláez, matrona y árbitro.
Cedidas por Elena Peláez

Elena Peláez (Palencia, 1994) es una de esas heroínas anónimas que día a día luchan por salvar vidas. En su caso, desde los primeros instantes: es matrona en el Hospital Río Carrión. Si ya de por sí esta es una profesión no apta para cualquiera, que lo compagine con el fútbol desde un lado muy ingrato como es el arbitraje en la máxima categoría del fútbol femenino, la Primera Iberdrola, habla mucho del carácter luchador y optimista de esta mujer.

Su día a día fuera de los terrenos de juego está entre batas, guantes y llantos de recién nacido, ahora con mucha más precaución debido al coronavirus, que aunque no le toca directamente, sí ha sentido de cerca cómo ahora el cariño de la gente hacia los sanitarios les toca algo más.

Pregunta obligada ahora mismo: ¿cómo están usted y los suyos?

Bien, de salud todos bien, que es importante. Tenemos suerte y de momento todos bien.

Hacerse matrona supongo que sí, pero ¿ser árbitra fue vocacional?

En mi caso, sí. Empecé a arbitrar cuando tenía 12 años. No tenía a nadie en mi familia que fuera árbitro, ni nada parecido. A mi padre le gustaba mucho el fútbol, me llevaba a ver a mis primos a partidos, y un día le dije que quería ser árbitro. Me salió de dentro (risas).

Usted ha visto en directo el crecimiento del fútbol femenino desde un ángulo distinto.

Es cierto, ahora mismo hay una pasada de repercusión y está avanzando a pasos agigantados. Me encanta pitar fútbol femenino, me gusta muchísimo. Una de las cosas que ha sido clave para su crecimiento ha sido empezar a televisar los partidos. Da un empuje, sobre todo de patrocinadores y dinero, que es lo que importa. Que la gente vea los partidos y haya dinero.

Ahora hay empresas muy potentes apostando por el fútbol femenino.

Cuando nos propusieron que el fútbol femenino lo arbitráramos sólo mujeres, empezó todo a crecer de manera exponencial. Se empezó a televisar, a hacer todo mucho más profesional, y evidentemente contar con Iberdrola como patrocinador principal hizo mucho. También desde mediados de la temporada pasada Renfe tiene un acuerdo con nosotras, y nos viene fenomenal. Viajamos muchísimo en AVE y en tren convencional, y al final sí tiene mucha relación. Es un patrocinio con bastante lógica.

¿Cuál ha sido el partido que guarda, para bien o para mal, en la memoria?

Hay algunos que guardas con especial cariño, como el del debut. Llegas al vestuario y piensas: ‘oye, que acabo de pitar este partido en San Sebastián’. Fue un Real Sociedad-Valencia, que además fue el primero se televisó y el primero en el que pitamos chicas. Hay partidos que sentimentalmente son muy importantes. No tengo uno que piense ‘uff, la que he preparado’, si no, te lo diría sin problemas (risas).

Cuelgue el silbato y póngase la bata: ¿cómo es ser matrona?

Es un trabajo muy bonito, para mí, el más bonito del mundo. También se parece un poco al fútbol, ojo. Hay partidos que guardas mejor recuerdo y salen mejor y otros que cuestan más. Un parto es parecido: algunos son bonitos y va todo como la seda, porque has empatizado más con los padres o porque el ambiente del parto es más bonito. A veces se te saltan las lágrimas cuando ves a unos padres que llevan mucho tiempo esperándolo, que para ellos es algo muy especial. Es verdad que como es tu trabajo y tu día a día, entre comillas lo tiendes a normalizar. Hay situaciones superemocionantes que se te quedan en el recuerdo.

"Hay partidos que guardas mejor recuerdo y salen mejor y otros que cuestan más. Un parto es parecido: algunos son bonitos y va todo como la seda"

¿Son peores los padres primerizos nerviosos o los padres del fútbol?

Sin duda, los padres del fútbol. Esos son lo peor. Con los primerizos empatizas enseguida, van supernerviosos y te pones en su lugar (risas), pero con los otros es mucho más difícil. Y es una pena.

Aunque no le toca directamente, ¿cómo está viviendo en el Hospital Río Carrión la crisis sanitaria?

No estamos en primera línea, pero sí han cambiado muchos detalles. Los protocolos de seguridad o el ambiente de trabajo son totalmente distintos. Es una experiencia bonita, pero ahora los padres vienen con mucho más miedo. También el trato con las compañeras no es tan cercano como era antes. Hay que mantener todas las medidas e instrucciones para que el trabajo sea mucho más seguro que antes. Dentro de lo malo, yo tengo suerte en cierto sentido. La maternidad está separada y no lo estoy notando tanto.

"Ahora los padres vienen con mucho más miedo"

Quizá sea uno de los pocos ámbitos de la sanidad que no está variando en sus números, ¿no? Quiero decir: nacen más o menos los mismos niños...

Los partos siguen siendo los mismos, claro, pero sí ha habido cambios. Por ejemplo, ahora se dan las altas mucho más rápido a las mujeres y se intenta que estén solas en las habitaciones para que no tengan que compartir espacio con otras y evitar así posibles contagios. Sobre todo se intenta dar las altas superrápido para que estén poco tiempo en el hospital.

¿Ha notado más cariño de la gente en estos días?

Muchísimo. Muchos mensajes de apoyo, de gente que conozco y que no por las redes sociales. Me están mandando muchísimo cariño. ¡Esto en mi faceta de árbitro no me lo hubiera imaginado nunca! (risas) Ahora me escriben por una cosa como por la otra. Estoy encantada en este sentido, claro.

Tuvo que ser especial recibir ese aplauso sorpresa de Velasco Carballo y sus compañeras árbitras. ¿Lo sabía o fue sorpresa?

Fue una sorpresa total. Marisa, la coordinadora de arbitraje, me comentó que al día siguiente íbamos a hacer una conferencia con Carlos (Velasco Carballo). Yo me quede un poco así, pero pensé: 'Bueno, no he pitado ningún partido, así que no la he podido liar' (risas). Cuando me conecté y vi a todas y llegó el momento... Uff, fue superemocionante. Fue muy bonito por ver a gente que te apoya y que son tus compañeras. El ambiente entre nosotras es buenísimo y ahora no las veo, así que notar su apoyo y sus ánimos fue genial

¿Ha tenido algún momento de bajón anímico?

Intentamos mantener la calma, especialmente de cara a los demás, y la actitud positiva. Claro que hay días malos. Es un poco montaña rusa, porque hay días que te levantas con todas las ganas de ayudar en todo lo que puedas y sobrellevarlo y otros más duros. He tenido tres compañeras en el paritorio que han dado positivo. Lo han pasado bien, pero piensas: 'Estoy en una zona tranquila y aún así te llega'. Lo mismo cuando ves la cifra de sanitarios infectados, es durísimo. Asustan a todo el mundo. Esos días lo llevas un poco peor, pero procuras apoyarte en la gente que te quiere y sacar energías de donde se pueda, porque no hay otro remedio.

¿Les ha faltado material sanitario en el hospital?

Yo puedo hablar del paritorio, y es verdad que en las primeras semanas no había mascarillas. Había que usar una para varios días, muchos. Se tomaron medidas drásticas. Por ejemplo, en los partos no se dejaba entrar al padre porque no había mascarillas, métodos para proteger al personal del paritorio. No podíamos dejar pasar a una persona de la que no sabes nada sin protección ni nada. Ahora poco a poco parece que va llegando más material, pero al principio... Guantes de tallas enormes, mascarillas reutilizables, equipos de protección contadísimos para usarlos en casos muy excepcionales. Había escasez total, aunque ahora parece que va mejorando la cosa.

"En los partos no se dejaba entrar al padre porque no había mascarillas"

¿A quién o a qué sacaría tarjeta roja en esta situación?

Echaría a toda la gente que sigue saliendo de su casa, que no ve que es una situación gravísima, que está muriendo gente y no ve el peligro que conlleva y lo poco que están ayudando así. También a la gente que pone mensajes en los portales a los médicos y cajeras, a los que están primera línea de batalla. A mí no me ha tocado, por suerte, pero me parece muy fuerte. Y a la falta de material también le sacaría roja. Esto nos ha sobrepasado a todos, es complicada la situación.

¿Cómo desconecta cuando está en casa? ¿Alguna serie, alguna afición nueva para el confinamiento?

Hago mucho deporte. Me he traído una cinta de correr que tenía en casa de mis padres y me la acaban de enviar. Y aparte, esto es algo extraño, me ha entrado la afición de hacer puzzles. ¡Creo que no hacía puzzles desde que tenía 3 años! (risas) Me relaja un montón. Y claro, también series de Netflix. Estoy viendo ahora 'Juego de Caballeros', la del origen del fútbol y está muy bien. Leo a ratitos... Tampoco tengo mucho tiempo de aburrirme, ¿eh?

¿Un mensaje optimista para sobrellevar esta situación?

Sobre todo dar muchos ánimos. Estoy segura de que esto va a pasar y cuando volvamos todos a la normalidad, valoraremos mucho más las cosas que antes no nos fijábamos. Ahora van a ser una alegría cada día. Tenemos que poner todos de nuestra parte para volver a tener una vida normal, que ahora es lo que se valora: esa normalidad que se echa de menos.

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