Infierno bajo el agua

Infierno bajo el agua

Sinopsis

Después de que un huracán de categoría 5 devastase su pueblo en Florida, Haley desoye a las autoridades y trata de buscar a su desaparecido padre. Le encontrará encerrado y herido en el entresuelo de su casa, sin embargo, en ese momento la tormenta comienza a arreciar y ambos quedan atrapados mientras sube el nivel del agua poco a poco. Pronto descubrirán que esta subida es el menor de sus problemas y que tienen en la casa unos nuevos vecinos de dientes largos: unos enormes caimanes.

Desde hace un par de años el terror veraniego viene más de la mano de los escualos que de las casas encantadas, los demonios y los seres de otros mundos. Películas como Infierno azul (2016), A 47 metros (2017), Megalodón (2018) y ahora A 47 metros 2 (2019) han retomado la mala fama de los tiburones blancos que injustamente inauguró Steven Spielberg en 1975 con Tiburón. Por lo general, muchas de estas películas pasadas de tiburones han aportado bastante poco en términos de suspense, forma o trama. Infierno bajo el agua, no obstante, tiene la virtud de combinar el cine de catástrofes naturales con el de criaturas marinas amenazantes, aunque en este caso concreto hablamos de cocodrilos, rama del terror menos frecuente que la de tiburones aunque con buenos ejemplos como El territorio de la bestia (2007) o La bestia bajo el asfalto, clásico de la serie B. El suspense se mantiene a lo largo del metraje gracias a la veteranía de dos personas que saben lo que están haciendo, su productor, Sam Raimi (director y creador de la trilogía Posesión infernal, abanderada del mejor cine de terror de bajo presupuesto) y su director, el francés Alexandre Aja, responsable detrás de las cámaras en Piraña 3D (2010) y sobre todo de Las colinas tienen ojos (2006). La película está protagonizada por Kaya Scodelario (de la trilogía distópica El corredor del laberinto) y Barry Pepper (Salvar al soldado Ryan).