Isi y Disi, alto voltaje

Isi y Disi, alto voltaje - Cartel
Título V.O.:
Isi y Disi, alto voltaje
Año de producción:
2006
Distribuidora:
Lola Films
Género:
Comedia
Clasificación:
Pendiente por calificar
Estreno:
1 de diciembre de 2006
Director:
Miguel Ángel Lamata
Guión:
Miguel Ángel Lamata, Miguel Ángel Aijón
Fotografía:
Teo Delgado
Intérpretes:
Santiago Segura, El Gran Wyoming, Arévalo Foch, Fernando Chinarro, Kira Miró, José Luis Coll, Florentino Fernández, Ruth Zanón, Miguel Ángel Rodríguez " El Sevilla", Germán Burgos, Juan Ramón Lucas

Fotogramas de la película

Sinopsis

En el entierro de su padre Eugenio, Isi, acompañado de Disi, decide despedir a su progenitor con salvas de cañón, como los AC/DC, y lo hace a lo grande cargando el cañón con munición real. En su hazaña destruyen un valioso mausoleo y la multa que deben pagar por ello es tan alta que el juez amenaza con embargar el local que su padre le dejó en herencia. La única solución para salvarse es demostrar que su grupo de rock, Ratamuerta, es el mejor en un espectáculo presentado por Angie, una roquera y el amor platónico de Disi. Berdún, el novio de Angie y magnate discográfico sin escrúpulos, decide hacer la vida imposible a los dos amigos, saboteando su repentina fama. Santiago Segura (La Máquina de Bailar, Torrente 3: El protector) y Florentino Fernández (El oro de Moscú) vuelven para protagonizar la segunda entrega de las aventuras de Isi y Disi, los más "jevis" de Leganés, esta vez dirigida por Miguel Ángel Lamata que filma su segundo largometraje tras el éxito de "Una de zombis". Una película en la que también participan el televisivo Gran Wyoming, Miguel Ángel Rodríguez "el Sevilla" y Kira Miró (El próximo Oriente, Crimen Ferpecto). Además la cinta cuenta con las apariciones de Arévalo, Germán (Mono) Burgos, Ana Rosa Quintana, y muchos otros personajes televisivos.

Crítica

Las dos películas de la saga ISI/DISI bien podrían ser, y ya serían, un sketch alargado hasta el infinito de cualquier espacio catódico de parodias al pormayor. Lo de película les viene grande, sobre todo a esta segunda entrega, que hiperboliza todas las penurias y los vicios de la primera sin el colchón de la simpatía susceptible de llamar la atención de alguno por aquello, básicamente, de la novedad. Aquí no hay ni medio centímetro de tela que cortar. ISI/DISI. Alto voltaje es noventa inacabables minutos de cachondeo de cisterna y chascarrillos porreriles, gracietas escatológicas y distribución sin orden ni concierto de estímulos hormonales para adolescentes en celo. La primera entrega tenía ya poca vida más allá del calor de su target natural, el del público adolescente, y la segunda no tiene absolutamente ninguna. El clavo ardiendo es la cara de chiste de Santiago Segura y Florentino Fernández, para quien guste, porque el presunto guión es un amasijo de gags deslabazados, supuestamentehilvanados por una coartada argumental desgastada por exceso de uso. El planteamiento narrativo es clavado al de La Máquina de Bailar, que es sin duda lo más presentable que ha parido la comedia patria para las masas de risa fácil últimamente, es decir: los impresentables y friki-protagonistas se meten en un lío formidable y necesitan pasta para salir con vida del atolladero. Por arte de la divina providencia siempre hay un concurso de algo al que inscribirse con el fin de llevarse el premio y así hacer frente a la deuda. Miguel Ángel Lamata y demás guionistas del precario invento no se han estrujado mucho los sesos y no tienen reparos en vender humo a bajo precio. El argumento para justificar el estropicio es el de siempre: se vende como una comedia sin pretensiones (sólo faltaba), que no pretende otra cosa que entretener y arrancar un puñado de risas inocentes. Perfecto: Lo preocupante no es que esta índole de productos no estén a la altura de la filmografía de Godard, nadie pide semejante cosa. Lo malo es que dentro de ese espectro de humorismo populista y comercial de cameos mil no tienen redención posible. Repito, La Máquina de Bailar, producto deidéntico corte, demuestra que no es demasiado pedir demandar de tanto en cuando un chiste con asomo de clase. Aquí la falta de inspiración y la parquedad de ideas da un poco de grima. Visto lo visto sólo cabe cruzar los dedos para que a nadie se le ocurra producir un segundo bis. Vamos servidos.

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