Garfield, la película

Garfield, la película

Sinopsis

Si a alguien se le puede aplicar esa frase que reza "eres un perro", ése es, sin duda, Garfield el gato. Lo suyo es no hacer nada, y no hay vida más dulce que la suya. Se estira en el confortable sofá en el que reposa, y se pasa las horas ante el aparato de televisión, mientras come un buen trozo de lasaña, su comida favorita. Y por si fuera poco, no hace más que lanzar puyas a su angustiado dueño, Jon (Breckin Meyer). Vamos, que él sí que se puede sentir el rey del mundo, y no James Cameron. Pero ese mundo ideal que en el que vive se desmonta el día que Jon lleva a Garfield a la consulta de la guapísima veterinaria Liz Wilson (Jennifer Love Hewitt). Y es que ésta le endosa a Jon una entusiasta criatura que responde al nombre de Odie, y que además es un perro. O sea, todo aquello que Garfield odia, por lo que su presencia pone en peligro la tranquila existencia que vivía el gato. Por suerte, Odie no es demasiado inteligente, aunque es adorable, lo que hace que Jon esté mucho por él. Así que Garfield pone en marcha un plan, cuyo objetivo es echar a Odie de casa. Pero cuando el pobre can desaparece en las garras del malvado Happy Chapman (Stephen Tobolowsky), una verdadera celebridad local, aunque pueda parecer lo contrario, Garfield empieza a sentirse responsable del cruel destino que le puede esperar al pobre perrito. Así que pone una buena parte de coraje y energía, y deja de lado su perezosa vida para ponerse en acción. Y es que su misión, en la que le acompañarán, además de Jon y Liz, sus amigos de raza Nermal y Arlene, no es nada fácil: rescatar a Odie, el que, aunque él no niegue, es el mejor amigo que haya tenido nunca. Comienza la aventura.