No creo que lo pregunte el CIS porque el resultado de la encuesta estaría cantado. ¿Quiere usted que se repitan las elecciones? No hay que ser un sociólogo avezado para advertir que la inmensa mayoría respondería con un 'no' rotundo. La gente está harta, cansada de ir a las urnas y que después los elegidos se pongan estupendos y compliquen la gobernabilidad del país. Tanta exigencia y tanto veto genera un descrédito de la política que resulta nefasto para el sistema democrático.

El endiablado sudoku en el que ha entrado el juego de los pactos en ayuntamientos y comunidades autónomas está atravesado por el no menos intrincado proceso de consecución de una mayoría que permita la investidura del presidente del Gobierno. Cuando Pedro Sánchez manifestaba que "no hay una mayoría alternativa", no era una bravuconada. La realidad es que "o gobierna el PSOE o gobierna el PSOE", como él mismo se ocupó de recalcar; y convendría que todos los grupos parlamentarios partieran de ese escenario incontestable para influir legítimamente cuanto más puedan sobre la futura gobernanza.

El riesgo de no hacerlo es que haya que repetir las elecciones, como advirtió el lunes el secretario de Organización del PSOE, Jose Luis Ábalos. Aquello fue interpretado más como una amenaza que como una obviedad porque a ningún partido le interesa repetir elecciones. Ni siquiera a los socialistas, que serían, a priori, los más beneficiados.

El progresivo declive en el que se ha precipitado Podemos incrementaría previsiblemente el voto socialista hasta situarlo en una mayoría aún más rotunda. Aunque hasta que volviéramos a votar pueden pasar muchas cosas, entre ellas la digestión de la sentencia del procés, y las urnas son siempre un riesgo. También el PP subiría gracias al no menos previsible derrumbe de Vox por su manifiesta inconsistencia, pero los populares quedarían siempre por debajo de los socialistas, lo que supondría la tercera derrota de Pablo Casado en solo un año. No le conviene lanzar esa moneda al aire.

Ningún partido, pues, ve color en la repetición de elecciones, a pesar de lo cual ni Rivera ni Casado se moverán un centímetro del "no es no", al menos mientras estén abiertos los pactos municipales y autonómicos. Después, quizá cobre sentido lo que se le escapó a Isabel Díaz Ayuso en favor de la abstención del PP para desactivar a los independentistas.

Una idea que apoyaron en alto la presidenta del PP de Asturias y Esperanza Aguirre, que comparten con sordina muchos dirigentes populares, pero que descartó furibundo el secretario general del partido. Dijo García Egea que dificultaría cuanto pudiera esa investidura lo cual, al no haber alternativa, equivale a decir que, si le fallan los minoritarios, negocie el PSOE con los nacionalistas o que se repitan las elecciones. Hay frases que las carga el diablo.