Joaquim Coll  Historiador y articulista

La carpeta catalana, al congelador

Sánchez y Aragonès en La Moncloa
Sánchez y Aragonès en la Moncloa
EFE

Hace una década, Ryan Reynolds interpretó en Enterrado (Buried), película dirigida por Rodrigo Cortés, a un camionero estadounidense en la guerra de Irak que, tras un ataque a su convoy, se despierta secuestrado en un ataúd bajo tierra. Solo dispone de una linterna, una pequeña navaja y un teléfono móvil con poca batería para lograr que lo rescaten. Toda la cinta es la desesperada historia del protagonista por salir vivo. Algo parecido se puede decir de Pedro Sánchez. Está enterrado, pero vivo, en un ataúd cerrado con dos clavos: el de las elecciones en Madrid del pasado 4 de mayo y el de los indultos a los condenados por el procés. Con la sustancial remodelación que ha hecho del Ejecutivo quiere pasar página y afrontar la segunda mitad de la legislatura como si empezara de cero. Y de nuevo ha vuelto a sorprender, con unos cambios que no figuraban en ninguna quiniela.

"Contra todo pronóstico, Sánchez desplaza a Iceta a Cultura y Deportes. Tras los indultos, no habrá nada más"

Se necesita mucha sangre fría para desprenderse no solo de la vicepresidenta Carmen Calvo, cuya salida todo el mundo daba por hecho, sino de quien al mismo tiempo era el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, cuya continuidad en la dirección federal nadie cuestionaba. De un plumazo, Sánchez remodela su Gobierno y pone al partido en posición de ataque de cara al año electoral de 2023, también con autonómicas y municipales, y demuestra que nunca antes un secretario general había mandado tanto como él. Pero con ser importante, lo más llamativo ha sido el cese de Iván Redondo, auténtico gurú del presidente desde 2018. No conocemos todas las claves de su salida, pero el desastre de Madrid le ha pasado factura, en cuyo origen está la fallida moción de censura en Murcia diseñada junto a Ábalos. Con la entrada de Óscar López, como nuevo jefe de gabinete, y de Félix Bolaños, como poderoso ministro de la Presidencia, Sánchez compacta al partido detrás de su liderazgo para vencer o morir.

A partir de ahora, solo habrá dos asuntos: la recuperación económica y la agenda social. Por eso asciende a Nadia Calviño hasta la vicepresidencia primera y, contra todo pronóstico, desplaza a Miquel Iceta a Cultura y Deportes. Tras los indultos, en clave de cesión al independentismo, no habrá nada más. Adiós a la reforma de la sedición del exministro Juan Carlos Campo. Sánchez ha querido tranquilizar al PSOE de la España interior con el nombramiento de la alcaldesa de Puertollano, Isabel Rodríguez, como nueva ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno. Y se propone cortar el clima de desconfianza que sobre la cuestión territorial había logrado instalar el PP. Con ERC va a tener que seguir negociando, claro está, aunque su apoyo a los nuevos Presupuestos está casi garantizado. Pero la carpeta catalana va al congelador.

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