Mujeres y autónomas, ¿una nueva discriminación?

Mercè Perea  Diputada del PSOE en el Congreso y portavoz de la Comisión del Pacto de Toledo del GPSOPINIÓN
Una mujer trabajando en una oficina.
Una mujer trabajando.
GTRES

Recientemente un titular nos llamaba la atención: “En España, y gracias a las mujeres, hay cerca de 100.000 autónomos más que hace una década”. Su incorporación ha compensado sobradamente la bajada de afiliación de los varones autónomos.

El titular es motivador. Nunca había habido tan alta participación de las mujeres en el mercado laboral, cuya incorporación ha permitido el desarrollo económico y social. Su incorporación es un hecho, así como su reinvención constante en la búsqueda de su proyecto vital.

"La incorporación plena de la digitalización en el trabajo autónomo es esencial, y aún más con el teletrabajo"

Sin embargo, y a pesar de ello, la desigualdad de género su vuelve a manifestar. El emprendimiento, la auto-ocupación, ni es fácil ni, en muchos casos, voluntario. Según Eurostat, España tiene una de las tasas más elevadas de auto-ocupación. Un 21,7% es involuntario. En la UE un 16,9%.

Seguramente habrá diversidad de causas, pero a nadie se le escapa que el ahorro de costes por parte de las empresas tiene algo que ver. No es casual la reforma laboral del Partido Popular de 2012 y la consecuente precarización laboral. Como tampoco lo es que la auto-ocupación se concentre en territorios con el PIB más bajo, en sectores de poco valor añadido y en perfiles como los menores de 30 años, con nivel bajo de estudios. Las profesiones elementales tienen una incidencia de involuntariedad del 51%. En mayor medida en las mujeres.

Los y las trabajadoras autónomas son un grupo muy heterogéneo y requieren de políticas específicas concretas. Y en el Día Internacional de la Mujer ponemos el foco de nuevo en aquellas mujeres que dan un paso decidido por reinventarse y tomar el camino del emprendimiento.

"Las profesiones elementales tienen una incidencia de involuntariedad del 51%. En mayor medida en las mujeres"

Recientemente, una persona trabajadora autónoma de la hostelería de mi ciudad me planteaba lo que es una nueva discriminación: la brecha digital. La organización de autónomos UPTA ha puesto sobre la mesa propuestas para encararlo, porque la incorporación plena de la digitalización en el trabajo autónomo es esencial, y aún más con el auge del teletrabajo. Por tanto, urgen respuestas integrales.

Los Fondos Europeos Next Generation que el Gobierno de España ha puesto en marcha son la oportunidad. Como lo son las ayudas de 11.000 millones de euros de apoyo a pymes y autónomos, propuestas del presidente Pedro Sánchez destinadas al turismo, a la hostelería y al pequeño comercio que pronto serán efectivas.

Una palanca más de crecimiento económico en la que los y las autónomas sean los protagonistas. Y especialmente ellas. Las mujeres autónomas que han seguido en sus puestos en esta pandemia. Como siempre. Démosles respuestas. Ya.

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