Joaquim Coll  Historiador y articulista

La ausencia de los mejores

Pedro Sánchez y Pablo Casado, este domingo en Valencia y Puertollano, respectivamente.
Pedro Sánchez y Pablo Casado, este domingo en Valencia y Puertollano, respectivamente.
EFE

Parece ser que ya hay acuerdo entre PSOE y PP para renovar el CGPJ. Pero el daño ocasionado con la elección de los nuevos miembros del Tribunal Constitucional, que no han sido propuestos bajo el criterio de ser "los mejores", sino de ser los más cercanos a los partidos, va a retrasar de nuevo su renovación a la espera de que la tormenta amaine. Al actual desprestigio que sufre el Constitucional, solo le faltaba la entrada de Enrique Arnaldo, cuyo nombre Pablo Casado debería haber retirado en cuanto se hizo pública su falta de ejemplaridad en diversos ámbitos. Hace cien años, el filósofo Ortega y Gasset en La España invertebrada hablaba también de "la ausencia de los mejores" como otra de las causas de nuestra decadencia. Afortunadamente, el pesimismo orteguiano sobre la desintegración social y territorial de España no se ha cumplido, pero algunos de los problemas que trató siguen ahí.

Por ejemplo, en Cataluña hay 20 organismos que tienen cargos pendientes de renovarse desde hace más tiempo que el poder judicial

La pésima forma de cómo se renuevan algunos de los organismos esenciales del Estado, con procedimientos que ofrecen un alto grado de discrecionalidad a los partidos y la falta de escrúpulos de estos al proponer candidatos más por afinidad política que por capacidad técnica, debilita tanto a la democracia como al proyecto de España. Es cierto que en todas partes cuecen habas y no somos una excepción en el proceso de degradación de las instituciones liberales en Europa. Pero en nuestro caso se añade un problema crónico de falta de identificación de la ciudadanía con su país, y episodios como el vivido la semana pasada alimentan los estereotipos que tanto gustan a los particularismos separatistas, aunque estos practiquen idéntica captura del poder en las autonomías que gobiernan. Por ejemplo, en Cataluña hay 20 organismos que tienen cargos pendientes de renovarse desde hace más tiempo que el poder judicial.

Nos sigue faltando una identidad social y territorial compartida, que el modelo autonómico no aporta y la erosión de los servicios públicos

Diversas entidades de la sociedad civil, como Consenso y Regeneración, Societat Civil Catalana o Club Tocqueville, están celebrando el centenario de la citada obra de Ortega, no porque compartan su pesimismo, sino para extraer algunas lecciones. Aunque España está un siglo después plenamente integrada en Europa y se ha producido la "redención de las provincias", como quería el filósofo, nos sigue faltando una identidad social y territorial compartida, que el modelo autonómico no aporta y la erosión de los servicios públicos (educación, sanidad, etc.) empeora. 

El anuncio de que en las próximas elecciones van a concurrir más partidos provinciales para representar a la llamada España vaciada es otro síntoma de que seguimos instalados en un proceso de desconfiguración nacional, aunque el país no vaya a romperse. Pero es un mal del que difícilmente vamos a curarnos si, además, la mediocridad política se apodera de todo.

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