Entre whisky y balcones

Gente en un supermercado coincidiendo con el decreto del Estado de Alarma por el coronavirus.
Gente en un supermercado durante el estado de alarma.
EUROPA PRESS - Archivo

No sé si los datos sobre compras de estos días nos definen o no cómo somos. Si lo que estamos comprando en este confinamiento dice más de nosotros que todo lo que hacemos, decimos o comentamos en redes sociales. Si realmente no es la expresión de los balcones el reflejo más fiel de lo que somos o si es más lo que llenamos en el carrito del súper. Y no sé qué radiografía me gusta más de nosotros como sociedad, si la que vemos en los balcones o la que vemos en la despensa.

Empezamos comprando de forma desaforada papel higiénico. Alguien debió de pensar que si nos iban a encerrar en casa mejor hacerlo pertrechados de rollos y rollos de celulosa. En algún momento de esta pandemia se dijo que el virus provocaba problemas intestinales y al principio pensé que tenía que ver con esto. Pero luego el patrón se ha repetido en cada país: era decretar el confinamiento y lo primero que se agotaba era el dichoso papel higiénico.

Después, conforme han ido pasando los días nos dio por comprar aperitivos, snacks, todo eso que solíamos tomar en el aperitivo de mediodía y que con los bares cerrados, empezamos a añorar desde casa. Las semanas seguían sumándose y los tintes de pelo entraron en escena, muy seguidos de las cervezas. Y ahí se colocaron, en el Top 10 de ventas. Después nos dio por la repostería y a día de hoy, localizar levadura en los supermercados es motivo de alegría para muchos. No hay y eso sí que no se ha conseguido reponer, como ocurrió con la celulosa.

Después nos dio por la repostería y a día de hoy, localizar levadura en el súper 
es motivo de alegría para muchos

Pues bien, el último estudio sobre hábitos de consumo estos días nos dice que las cervezas y los vinos que nos aliviaban las penas los primeros días se han debido de quedar cortos y lo que se ha disparado en ventas estos últimos días, ha sido... ¡el whisky!

Para compensar tanto exceso lo que nos dicen las últimas encuestas es que además de comida, nos ha dado por comprar todo lo que tenga que ver con hacer deporte. Cintas de correr, bicis estáticas, aparatos, gomas, pesas, ropa de deporte... Así que si hacemos caso de todo esto, con lo que nos quedamos es que, cuando las cosas nos van mal, cuando todo está a punto de cambiar, cuando el mundo se ha parado en seco y está repensando cómo reiniciarse, a nosotros nos ha dado por 1. Beber; 2. Hacer deporte; y 3. Los aplausos de las 8 de la tarde. Así, simplificando mucho todo. Y ¿qué quieren que les diga? Si al final es esto lo que nos define, a mí me saca una sonrisa.

Mucho más que la guerra de aplausos, caceroladas, silencios, y contraprogramación que se ha convertido en los últimos días la cita de las 20:00 h. Dejemos de hacer con esto también bandos y salgamos a aplaudir. Les puedo asegurar que para muchos sanitarios sigue siendo la gasolina que necesitan y para muchos de los que viven solos, en su gran mayoría gente mayor, es el único momento del día de ver una cara conocida y de sonreír un poco. Así que sigamos comprando lo que nos dé la gana pero salgamos a aplaudir, leches.

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