Una pizca de optimismo

Una pareja de ancianos se da la mano.
Una pareja de ancianos se da la mano.
Archivo

Vivimos una etapa de pesimismo colectivo sin precedentes en tiempos de paz. La pandemia que nos amenaza no es para menos. Muchos han muerto, otros han quedado afectados y todos, sin excepción, estamos expuestos al contagio de la Covid-19. Coincido en que la situación no ofrece muchas oportunidades de alegría.

Por si se olvidase, cada mañana los medios de comunicación nos recuerdan el número de afectados, de nuevos brotes y de ingresos en las UCI de los hospitales. A esta realidad hay que añadir la lamentable contribución que algunos ciudadanos y ciudadanas hacen sobre el presente y el futuro sin fundamento, y sin dar tregua a la imaginación.

"Creo que se impone, tanto por parte de los profesionales como de los espontáneos, no asustar"

Entre tanta información real y especulación gratuita, no es extraño, por lo tanto, que el pesimismo nos agobie en cuanto nos ponemos a pensar. Nos olvidamos, primero, de lo que tenemos y, después, de que los problemas siempre se acaban resolviendo. Se impone, desde luego, lamentar las muertes para las que ya no existe remedio.

Pero queda la esperanza en la capacidad del ser humano para sobrellevar las situaciones por graves que sean. No estaría mal que todos reflexionemos, los periodistas los primeros, contextualizando mejor la información y no cebándose solo en sus aspectos más negativos, que son muchos. Creo que se impone, tanto por parte de los profesionales como de los espontáneos, no asustar.

Es difícil, desde luego, levantar los ánimos con los elementos con que contamos. Pero quizás sería mejor para todos, aparte de incentivar la necesidad de protegerse y proteger, también moderar la insistencia en la repetición de los mismos hechos y abundar algo en su contrapunto: una pizca de optimismo no vendría mal.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento