El pumi, un perro pastor alerta, alegre e incansable en el juego

  • Debido a que el nombre pumi procede del húngaro y no se ha traducido, su plural correcto es pumik.
Los colores admitidos en el estándar son: el blanco, el negro, el gris y el leonado.
Los colores admitidos en el estándar son: el blanco, el negro, el gris y el leonado.
20minutos
Los colores admitidos en el estándar son: el blanco, el negro, el gris y el leonado.

Concebido originalmente como un perro pastor de ovejas por los magiares, pueblos que habitaron la actual Hungría, el pumi se desarrolló entre los siglos XVII y XVIII. Este proceso involucró el cruce del puli, la raza autóctona húngara más antigua, con perros tipo terrier, pastores de Brie franceses y spitz alemanes, especialmente pomeranias. Si bien el nombre 'pumi' para referirse a este grupo de perros con características comunes se inició en 1815, no fue hasta 1921 que la raza fue reconocida de manera independiente, dejando atrás la consideración de ser solo una variedad regional del puli, con los que se usaban los nombres indistintamente. Su plural correcto es pumik y no 'pumis'.

El desarrollo del pumi es el resultado de siglos de selección orientada a las demandas del entorno y el ganado de la cuenca de los Cárpatos en Hungría, que vivían en un estado de semi-salvajismo. Para sobrevivir en esas condiciones, se necesitaba un perro rápido, enérgico y decidido, capaz de evaluar la situación y tomar sus propias decisiones. Se esperaba que un pumi pudiera acercarse al ganado sin dañarlo y anticiparse a los deseos de su guía. Aquellos ejemplares que no cumplían con estas exigencias eran excluidos de la cría.

En consecuencia, como advierten desde la página web del club de la raza en su país de origen, "no tengas un pumi si quieres guardar secretos". Son perros extremadamente observadores, que "lo ven y lo oyen todo", y además no dudarán en expresar su opinión al respecto.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el número de pumik se redujo considerablemente. Sin embargo, tras décadas de esfuerzo, la raza logró recuperarse y volver a expandirse, aunque su salida a otros países, incluyendo Estados Unidos, no se produjo hasta casi el año 2000. Actualmente, el pumi está protegido como raza autóctona por el gobierno húngaro. En 2016, se estableció un banco de genes y se presentó un proyecto para crear programas nacionales de cría, con el objetivo de preservar esta raza. A pesar de estos esfuerzos, la población mundial de pumik no llega a los 5.000 ejemplares.

Protectores y ladradores, pero fáciles de entrenar

Los pumik son equilibrados con su núcleo familiar, pero pueden mostrarse desconfiados con los extraños y es necesario socializarlos desde cachorros en la convivencia y tolerancia hacia niños de todas las edades y otros animales, incluidos perros. Poseen un fuerte instinto de pastoreo que exige mucho control, ya que pueden causar accidentes fatales por su impulso de perseguir a deportistas o vehículos.

A causa de sus orígenes de pastoreo, se muestran naturalmente protectores hacia su familia y su hogar. No obstante es una raza que parece estar permanentemente de buen humor, con unas ganas de jugar que no desparecen al alcanzar edades avanzadas. Son excelentes perros en la práctica de actividades deportivas que requieran astucia y destreza, dos cualidades que los pumik tienen en grandes cantidades.

El pumi posee un rizo apretado que no exige una gran dedicación en su cuidado. Con un cepillado quincenal suele ser suficiente para mantenerlo en buen estado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que debido al patrón específico de su pelaje, es recomendable utilizar peines y cepillos diseñados para cuidar el cabello rizado, respetando así su patrón natural.

Para ampliar información sobre este perro pastor húngaro, inteligente con unas encantadoras orejas peludas de botón, se puede contactar con el Pumi Club of Hungary, que fue el primer club creado en su país natal, o con la Federación Cinológica Internacional. Es importante tener en cuenta que no existen criadores legales de pumik en España, por lo que cualquier anuncio que ofrezca cachorros de esta raza podría suponer una estafa potencial e incluso incurrir en un delito.

Divulgadora

Empecé Antropología Social y Cultural, tengo el certificado profesional del curso de técnica en gestión medioambiental, el curso “The Truth about Dogs and Cats” de la universidad de Edimburgo y el curso “Capacitación social en educación canina, tenencia responsable y gestión del bienestar animal” de la UNED. Colaboro escribiendo sobre animales en '20minutos', 'Etología Canina' y para la Cátedra de Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos. He criado con responsabilidad gatos y perros, he sido asistente de tiendas de animales y auxiliar de peluquería canina y felina y me he dedicado a la gestión, atención y mantenimiento de especies animales e instalaciones en núcleos zoológicos.

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