El motivo por el que los perros mueven la cola: evolución, comunicación y emociones

  • Además de la comunicación, la cola es crucial para el equilibrio canino: les ayuda a mantenerse estables mientras corren, saltan o exploran el entorno.
El movimiento de cola tiene numerosas interpretaciones comunicativas pero los investigadores parecen tener consenso: el movimiento siempre es indicador, directo o complementario, del estado de ánimo canino, sea este positivo o negativo.
El movimiento de cola tiene numerosas interpretaciones comunicativas
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El movimiento de cola tiene numerosas interpretaciones comunicativas pero los investigadores parecen tener consenso: el movimiento siempre es indicador, directo o complementario, del estado de ánimo canino, sea este positivo o negativo.

Por lo general, cuando vemos a un perro mover la cola, lo interpretamos como una expresión de felicidad. Sin embargo, este gesto aparentemente simple esconde una variedad de significados y emociones. La cola de un perro es una herramienta de comunicación vital, a través de la cual expresan diferentes estados emocionales y mensajes tanto entre perros como hacia los humanos.

La etología canina moderna se ha dedicado durante décadas a desentrañar los misterios detrás de este comportamiento. Hemos logrado entender el significado de varios tipos de movimientos de cola, pero aún nos queda mucho por descubrir. Por ejemplo, los perros domésticos parecen usar la cola de manera más frecuente que otros cánidos, como los lobos, aunque desconocemos las razones exactas detrás de esta diferencia. Además, se sabe relativamente poco sobre los mecanismos fisiológicos que impulsan este comportamiento.

La evolución del movimiento de la cola

Un estudio reciente, liderado por Silvia Leonetti, asistente de investigación en el Instituto Max Planck de Psicolingüística en los Países Bajos, y publicado en la revista Biology Letters de la Royal Society, ha recopilado y analizado docenas de estudios sobre el movimiento de la cola en perros para investigar su evolución.

Una de las hipótesis sugiere que podría tratarse de una característica genética seleccionada durante el proceso de domesticación por los seres humanos, como postula la teoría de la domesticación. Según esta idea, al seleccionar ciertas características deseables en el temperamento canino, el movimiento de la cola podría haber evolucionado como un rasgo genético vinculado. Otra hipótesis plantea la posibilidad de que este comportamiento esté de alguna manera relacionado con nuestra respuesta al ritmo.

Sabemos que los cerebros humanos responden positivamente al ritmo, y como el movimiento de la cola de los perros es un comportamiento rítmico, Leonetti y sus colegas sugieren que los humanos podrían haber preferido instintivamente a los perros que muestran este tipo de comportamiento, fomentando la reproducción entre aquellos perros primitivos con movimientos de cola más evidentes.

Silvia Leonetti sugiere que un enfoque multidisciplinario sería útil para futuras investigaciones sobre el movimiento de la cola, combinando neurología, cognición y fisiología. Según la científica, dado que el proceso de domesticación también fue un proceso evolutivo en el que participaron los humanos, estudiar el comportamiento y los movimientos de la cola de los perros podría revelar algo sobre nosotros mismos.

"Este enfoque puede arrojar luz no solo sobre nuestra comprensión del comportamiento canino, sino que también nos permitirá entender algo sobre la psicología humana", explicó Leonetti a Science News.

La cola: un barómetro del estado de ánimo canino

Entender el lenguaje corporal de los perros es esencial para interpretar sus emociones y asegurar una interacción segura y positiva. El movimiento de la cola no suele ser un gesto aislado; se acompaña de otros signos físicos, como la posición de las orejas, que proporcionan pistas importantes sobre su estado emocional o el mensaje que nos desea transmitir.

Por ejemplo, cuando un perro mueve la cola pero mantiene cierta distancia y se lame los labios, está indicando que está evaluando la situación y no se siente completamente cómodo. Por seguridad, debemos respetar estas señales de incomodidad.

En el año 2013 un estudio científico reveló que la dirección del movimiento de la cola es un indicador fiable del estado de ánimo. Si un perro mueve más la cola hacia la derecha, esto suele indicar que se encuentra más relajado, mientras que el movimiento de cola con más ímpetu hacia la izquierda es señal de estrés, ansiedad o deseo de huida. Lo más sorprendente de este hallazgo fue constatar que los perros perciben e identifican estas asimetrías de movimiento en otros perros e incluso entre perros robóticos siempre que posean cola, lo que sustenta la hipótesis de que este comportamiento tiene una función básicamente comunicativa.

Aunque todos los perros mueven la cola, los movimientos pueden ser ligeramente diferentes debido a la anatomía canina: algunos perros presentan colas caídas debido a la selección genética, mientras que otros pueden tener colas rizadas hacia la espalda, colas más cortas o incluso amputadas por razones estéticas, lo que afecta a la capacidad de comunicación y socialización del perro.

Referencias:

Divulgadora

Empecé Antropología Social y Cultural, tengo el certificado profesional del curso de técnica en gestión medioambiental, el curso “The Truth about Dogs and Cats” de la universidad de Edimburgo y el curso “Capacitación social en educación canina, tenencia responsable y gestión del bienestar animal” de la UNED. Colaboro escribiendo sobre animales en '20minutos', 'Etología Canina' y para la Cátedra de Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos. He criado con responsabilidad gatos y perros, he sido asistente de tiendas de animales y auxiliar de peluquería canina y felina y me he dedicado a la gestión, atención y mantenimiento de especies animales e instalaciones en núcleos zoológicos.

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