La OMS vigila un aumento de casos de escarlatina en niños... que también afecta a España: "Se debe a la deuda inmunológica"

Madre controlando la temperatura de su hija enferma
Madre controlando la temperatura de su hija enferma
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Madre controlando la temperatura de su hija enferma

Seguro que han oído hablar de ella y piensan que es una enfermedad del pasado, pero la escarlatina, conocida por ser una de las enfermedades del siglo XIX que afectaba principalmente a niños, vuelve a estar de actualidad

La OMS alertó ya en diciembre de un aumento notable de casos en toda Europa. El primer país que dio la voz de alarma fue Reino Unido, que llegó a notificar 851 positivos en una semana -del 14 al 20 de noviembre-, una cifra significativamente más alta si se compara con los años anteriores, cuando la media se situaba en 258. 

Tan solo de septiembre a enero (cuatro meses) se registraron 44.478 casos y 32 defunciones en niños menores de 18 años. Estos datos demuestran el gran incremento de la incidencia respecto al dato de la temporada 2017-2018 (doce meses), cuando se notificaron 30.768 positivos y 27 muertes.

A los británicos se le unieron enseguida otros países de la Unión Europea, como Suecia y también España, aunque de momento Sanidad no ha emitido ninguna alerta. La Consejería de Sanidad de Madrid, sin embargo, cifró en 16 los casos graves desde el 19 de octubre hasta la primera semana de diciembre, todos de edades comprendidas entre los 1 y los 12 años. Dos de ellos fallecieron. 

La deuda inmunológica, detrás del brote

 "Este invierno se ha dado un aumento de casos respecto a años previos sin conocerse muy bien la causa", explica a 20minutos.es la doctora Cristina Calvo Rey, jefa del servicio de Pediatría del Hospital Universitario La Paz, que, sin embargo, apunta a la covid como principal culpable. "Se piensa que la falta de contacto con virus y bacterias durante la pandemia, por el aislamiento, ha hecho que los niños no tengan anticuerpos y sean más susceptibles".

Con ella coincide Leticia Martínez Campos, de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP). "Desde que nos hemos quitado las mascarillas ha habido un aumento de casos de todo. Que haya más infecciones se debe a lo que se denomina deuda inmunológica". 

José Leiva León, especialista en Microbiología y Parasitología de la Clínica Universidad de Navarra, aclara que, aunque la relajación con la mascarilla está detrás de este aumento de casos, "es una enfermedad bastante frecuente". "Esta enfermedad no ha desaparecido, solo que ahora hay un mayor índice de infección". Aún así, descarta que haya una nueva cepa circulando.

"La enfermedad está controlada"

Los facultativos, sin embargo, hacen un llamamiento a la calma, pues actualmente la tasa de mortalidad no es tan alta como lo fue en el siglo XIX (30%), cuando más de 80.000 personas murieron. "La enfermedad está muy controlada", especifica el doctor Leiva. "La bacteria es muy sensible a los antibióticos".

La escarlatina es, en concreto, una enfermedad que afecta a los niños (entre 1 y 15 años, principalmente) y que provoca en la gran mayoría de los casos, anginas (denominada faringo-amigdalitis aguda) y erupciones cutáneas en la piel con color rojizo. Estos signos característicos están causados por la bacteria Estreptococo A, que produce una toxina denominada ‘eritrogénica’, la cual provoca el color rojizo de las erupciones cutáneas. 

Calvo Rey diferencia, por su parte, dos tipos de infecciones. "La inmensa mayoría son leves y se curan muy bien con penicilina, pero un pequeño porcentaje de casos son graves y causan lo que llamamos infecciones invasoras (sepsis, neumonías graves, infecciones de piel y huesos e, incluso, meningitis). Posiblemente han aumentado en proporción similar a los casos leves". 

En este sentido, el doctor Leiva añade que son varios los factores que llevan a que un caso de escarlatina se complique en niños, como por ejemplo una "baja inmunidad, una enfermedad subyacente, inmunosupresión por culpa de tratamientos u otras enfermedades". Aún así, recuerda que el número de complicaciones "es bajo".

El origen

  • Esta enfermedad estuvo muy presente durante el siglo XIX y llegó a tener una elevada tasa de mortalidad. En un principio se trataba de una infección que apenas contaba con un 2% de defunciones, aunque las malas condiciones de higiene en las que se vivía durante la revolución industrial dieron lugar a un aumento de las muertes hasta el 30% de los casos, de forma que se convirtió en una infección mucho más temida y mortal. A partir de entonces comenzó a estar mucho más controlada y durante los siglos XX y XXI pasó ‘sin pena ni gloria’, con un impacto que se podría calificar como residual. Sin embargo, en diciembre de 2022 saltaron las alarmas.

¿Cuáles son sus síntomas?

Así, la enfermedad, que en los casos leves suele durar unos 4 días, se puede manifestar mediante dolor de garganta en forma de placas, fiebre muy elevada o problemas para tragar. Debido a esto también puede aparecer lo que se denomina como 'exudado purulento' en las amígdalas, una infección de las mismas que acumulan líquido cuando se inflaman. 

Asimismo, otra de sus manifestaciones más características es la aparición de rash -erupción o mancha- cutáneo, una especie de "manchitas rojas" que se producen en los pliegues de la piel. Estas suelen aparecer en el pecho y después se van extendiendo hacia otras partes del cuerpo como el cuello o los brazos, con especial incidencia en los pliegues cutáneos, que suelen darse en las zonas de las axilas o las ingles.

"A partir de los tres o cuatro días empieza a descamarse la piel -las zonas afectadas por las erupciones- y la lengua también pierde esa capa blanca característica y aparece una cosa muy típica, la lengua con forma de frambuesa, con las papilas dilatadas y muy rojas", según el doctor José Leiva León.

Una enfermedad muy contagiosa

Uno de los motivos por los que esta enfermedad siempre había sido muy temida era por su facilidad para contagiarse y transmitirse entre los más pequeños. La manera en la que se propaga es sobre todo por el "contacto entre niños, mediante vía respiratoria”, según la doctora Calvo Rey. 

Por ello, hay que tener en cuenta que esta bacteria "está en el aire cuando dos personas infectadas están hablando, de forma que uno va eliminando pequeñas gotículas que aspira la otra persona". 

Asimismo, de esta manera se puede entender la relevancia que han tenido las mascarillas utilizadas durante la pandemia por covid. De esta forma, cuando se utiliza la mascarilla, "esas gotículas son retenidas, no las aspiramos" afirma el doctor Leiva, quien ha hecho hincapié en que los cubrebocas han contribuido también a prevenir y evitar muchos otros tipos de virus e infecciones, aunque esto ha conllevado también a que la población "no haya desarrollado anticuerpos frente a otros organismos".

¿Cuáles son los tratamientos?

Actualmente el método más efectivo utilizado para curar dicha enfermedad es la penicilina. Para los pacientes alérgicos a este medicamento, también existen alternativas como la claritromicina o azitromicina, antibióticos que sí han presentado "alguna resistencia", aunque resultan igual de eficaces en la gran mayoría de los casos.

Asimismo, otro de los factores que influyen de forma notable a la hora de curar la enfermedad, y que muchas veces no se tiene en cuenta, es el tiempo de medicación. Para el doctor Leiva es fundamental que los tiempos del tratamiento mediante antibiótico se respeten a rajatabla. 

"Tiene que hacer efecto durante 10 días porque muchas veces con 5 días de tratamiento desaparecen los síntomas, el niño se ha puesto bueno, no tiene síntomas, pero aún pueden estar las bacterias en la mucosa". Este factor es de vital importancia, pues esta bacteria aún presente en la mucosa puede dar lugar a "otras complicaciones como la fiebre reumática -que afecta al corazón-, una infección renal…".

¿Qué dice Sanidad?

Según la doctora Calvo Rey, "no existe ningún protocolo específico, pues es una enfermedad muy antigua muy bien conocida por los pediatras", por lo que no es "de declaración obligatoria, sino de declaración nominal". 

Al ser una enfermedad de sobra conocida y estar bajo un control científico y médico, no debe llevarse ningún registro específico de los casos como sí sucedió con la covid-19, un virus del que había que informar periódicamente y mantener un ‘inventario’ sobre los casos y contagios por parte de las entidades sanitarias.

A pesar de que no existe peligro aparente respecto a esta enfermedad, los expertos avisan de que los padres toman un papel fundamental a la hora detectar la escarlatina en los más pequeños. Lo más importante es "el tratamiento precoz cuando enseguida los padres acuden al hospital al aparecer fiebre cuando está cerca de los 40ºC. Cuando se detecta que el niño no puede tragar, que abra la boca y se le vea exudado… enseguida se debe acudir al hospital", concluye el doctor Leiva. 

Redactor '20minutos'

Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2023. Me inicié en algunos medios universitarios escribiendo sobre eventos deportivos. Actualmente escribo en la sección de Última Hora.

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