Sevilla sigue perdiendo población, se aleja de la barrera de los 700.000 habitantes y arriesga su posición como cuarta ciudad de España

Gente caminando por el centro de Sevilla.
Gente caminando por el centro de Sevilla.
JOAQUÍN CORCHERO/EP
Gente caminando por el centro de Sevilla.

Lejos de estabilizarse o, incluso, de recuperarse, la ciudad de Sevilla sigue perdiendo año tras año población, alejándose cada vez más del umbral de los 700.000 habitantes y poniendo en peligro su posición como cuarta ciudad de España. Los datos definitivos del padrón del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúan la población de la capital hispalense en 681.998 personas a 1 de enero de 2022, lo que supone un descenso de 2.236 vecinos, que deja a la ciudad en niveles similares a los de los años previos a la Exposición Universal de 1992.

Fue precisamente a partir de ese año, clave para la transformación de Sevilla, cuando la ciudad vivió un despegue demográfico al alcanzar por primera vez en 1993 los 700.000 habitantes y marcar un récord en 1995, con más de 719.500 empadronados. Desde entonces, la ciudad ha ido oscilando en torno a esa barrera del siete que, más allá de ser psicológica, tiene repercusiones fiscales y económicas, por los ingresos a través de los impuestos y las aportaciones recibidas del Gobierno central.

Si 1993 fue el año de la remontada, 2014 se convirtió en el del inicio del declive, al volver a caer por debajo de los 700.000 vecinos. Un descenso que se ha repetido año tras año desde entonces, excepto en 2020, hasta llegar a la situación actual. La capital sigue siendo, pese a todo, la cuarta ciudad más poblada de España, por detrás de Madrid, Barcelona y Valencia, esta última con 792.492 habitantes (más que en 2021­). Mientras, Zaragoza le pisa los talones muy de cerca a Sevilla desde la quinta posición, con 673.010 censados, lo que deja la ventaja hispalense en menos de 9.000 personas.

En 2014, cuando Sevilla cayó de los 700.000 habitantes, el entonces líder de la oposición municipal, el socialista Juan Espadas, avisaba de que "perder" ese "escalón" del siete suponía "perder financiación" y culpaba directamente a la "negligencia y pasividad" del entonces alcalde, el popular Juan Ignacio Zoido. Al año siguiente, Espadas asumiría el bastón de mando en las elecciones locales de 2015, pero desde entonces la capital ha seguido perdiendo población, en total, 11.880 censados. Cifra que se eleva hasta más de 20.000 personas si echamos la vista atrás dos décadas.

El actual equipo de Gobierno del PSOE, con Antonio Muñoz a la cabeza, es consciente de la situación, pero se muestra convencido de que su estrategia para revertir el padrón funcionará. Esta pasa por medidas de "impulso económico" y "generación de empresas" o la mejora de la gestión del padrón, que puede tramitarse de forma telemática, presencial o a domicilio.

Pero el Ayuntamiento, fundamentalmente, apuesta por la construcción de vivienda, tanto pública como privada, con la concesión de más de 10.000 licencias de obra en los últimos años. A esto suma el Consistorio los nuevos desarrollos urbanísticos, sobre todo en la zona sur (Palmas Altas, Artillería o Guadaíra Sur), junto a otros proyectos, como el de los suelos de la antigua fábrica de Cruzcampo, la Fábrica de Vidrios, la Algodonera de Alcosa o el futuro distrito portuario.

Para el PP, en cambio, esto no es suficiente. El candidato popular a la Alcaldía, José Luis Sanz, ha planteado ya un plan de crecimiento y consolidación de la población, con medidas enfocadas a fomentar la natalidad –con ayudas que requerirían estar empadronado–, la agilización de los trámites administrativos para atraer más inversión, rebajas fiscales y abaratamiento de la vivienda, entre otras cuestiones. 

Área metropolitana

Las nuevas construcciones que plantea el Ayuntamiento podrían, en efecto, revertir una realidad que evidencian los datos del INE, que no es otra que el trasvase de población desde la capital hacia el área metropolitana, y no siempre a la primera corona.

No en vano, según el padrón, la provincia de Sevilla, excluyendo la capital, ha ganado en el último año 2.777 habitantes. Los crecimientos demográficos más destacados los han registrado Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra, las dos localidades más pobladas tras la capital, junto con Espartinas, La Rinconada, Mairena del Aljarafe y Utrera. En el extremo opuesto, los municipios que más han perdido, después de la capital, han sido Morón de la Frontera, Lora del Río, Osuna, Castilleja de la Cuesta y Villaverde del Río.

La pérdida de población que ha sufrido la ciudad de Sevilla en el último año, en todo caso, no es un caso exclusivo. De hecho, todas las capitales de provincia andaluzas han visto mermado su padrón, a excepción de Málaga, que ha ganado 1.671 habitantes, lo que la mantiene como la sexta ciudad de España, con 579.076 vecinos. Granada, por el contrario, es la que más ha perdido, con 3.093 habitantes menos. También han disminuido su población Madrid (ahora con 3.280.782 censados) y Barcelona (1.636.193).

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