Las farmacias, entre cansadas de hacer de "policías" y defensoras de seguir usando la mascarilla: "Viene gente muy débil"

Un cartel que obliga a la mascarilla en una farmacia.
Un cartel que obliga a la mascarilla en una farmacia.
Bieito Álvarez
Un cartel que obliga a la mascarilla en una farmacia.

La mascarilla en los medios de transporte públicos tiene los días contados, pero se mantendrá tanto para trabajadores como personas que visiten las residencias de ancianos y los centros sanitarios, entre los que se encuentran las farmacias (y las clínicas dentales o las ópticas, por ejemplo). Estos establecimientos se muestran, por una parte, cansados de "enfrentarse" a los clientes para que se pongan la mascarilla antes de entrar, y, por otro lado, quieren salvar sus ventas: "Si echo a quien no la lleva, pierdo dinero". Este periódico ha preguntado a nueve farmacias y la mayoría se muestra a favor de retirar la medida porque "ya no tiene sentido", si bien cuatro consideran que aún se debe mantener "por salud y por seguridad" porque "la covid sigue matando" y los virus respiratorios "están desatados".

A la entrada de la farmacia Trébol del Paseo Delicias de Madrid se encuentra una cliente que, antes de entrar, rebusca en el bolso la mascarilla. Un cartel en la puerta le recuerda la obligación de llevarla para acceder. Es probable que venga de tomarse un café en una cafetería concurrida, pero para entrar en la farmacia ha de ponerse la mascarilla. Este es el ejemplo que menciona la farmacéutica al otro lado del mostrador, que cree que es "absurdo" que haya que llevarla en la farmacia "cuando en un bar o en el metro, en el que vas hacinado, no hace falta". Reconoce que "aquí vienen todos con virus, pero hay que normalizar la vida".

A pocos metros, en la plaza Luca de Tena, se encuentra la pequeña farmacia de Concepción Brea Crespo, que sí es firme partidaria de seguir usando la mascarilla. "Hay muchos clientes que se enfadan. A la mayoría se la doy gratis, aunque no compense porque a veces ni compran. Pero aún hay mucho covid, y sigue matando. En diciembre se nos murió un cliente, que era mayor. Aquí abrimos siempre la puerta cuando hay clientes para que haya ventilación". Si bien se muestra partidaria de seguir protegiéndose con la mascarilla en las farmacias "porque viene mucha gente con covid y muchas personas vulnerables", asegura que no tiene "valor" de no dispensar un medicamento que un cliente sin mascarilla necesita.

Entramos en otra farmacia del distrito Arganzuela. Es pequeña y solo hay una cliente recogiendo un pedido voluminoso. No lleva mascarilla. La farmacéutica que le atiende detrás de la mampara, sí. "Es ridículo", afirma al terminar de atender. "En hospitales las mantendría siempre, e incluso desde antes de la pandemia, pues allí hay gente muy enferma y vulnerable a los virus, igual que en las residencias de ancianos. Pero en las farmacias ya no tiene sentido. Lo importante es que las personas con síntomas tengan la responsabilidad de llevar mascarilla, tanto aquí como en el supermercado, donde pueden ir y toser encima de la merluza. En cualquier sitio, siempre que estés con catarro".

Entre tanto, otro cliente espera sin mascarilla dentro. Tendrá que volver porque no tiene lo que necesita. Tras atenderlo, explica: "Es verdad que cuando tienen covid, lo primero que hacen es venir a la farmacia, pero esto es un negocio privado regulado por normas públicas. Si echo a quien no lleva mascarilla, no cobro", explica la farmacéutica de este barrio del sur de Madrid que prefiere no dar su nombre. Cuenta que los que no llevan mascarilla "suelen esperar fuera si hay gente" o sale ella a la puerta a darles el medicamento.

Nosotras no somos quien para obligar a los clientes, queremos fidelizar y no ser bordes"

Su mecánica es similar a la de su colega la farmacéutica Cristina Pizarro. "Entran sin mascarillas y bien salimos a atenderles en la puerta, bien les vendemos una". Considera que esta medida preventiva de infecciones respiratorias "sí tiene más sentido" en hospitales e "incluso en el metro, donde vamos hacinados". En las farmacias "¡que la quiten ya!", exclama. "Nosotras no somos quien para obligar a los clientes, queremos fidelizarlos, no ser bordes con ellos y me supone perder ventas. Pero quien se lleva la multa de inspección es la farmacia, no el cliente", recrimina.

Un hombre, en la puerta de una farmacia.
Un hombre, en la puerta de una farmacia.
Bieito Álvarez

Continuamos el paseo por la calle Delicias. Entramos en otra farmacia donde también creen que "ya no sería necesario" usar mascarilla para acceder dado el actual contexto de estabilidad epidemiológica, en el que incluso se puede ir a trabajar con covid (con mascarilla y si no es posible el teletrabajo, según las recomendaciones sanitarias).

"La mascarilla sigue siendo obligatoria en las farmacias pero nadie controla que los clientes la lleven y tenemos que estar nosotras de policías enfrentándonos a los clientes, expuestas a críticas y a malos modos", lamenta la farmacéutica Gemma Torregrosa. De lo mismo se queja Aguado Moral, a quien le resulta "cansino discutir todo el rato con los clientes" para que usen la mascarilla y evitar una eventual sanción que le caería al farmacéutico. "La gente está cansada pero en casos de urgencia necesitan entrar y se cubren la boca con la ropa. No tiene sentido que tengan que entrar aquí [en la farmacia de la calle Juan Martín El Empecinado de Madrid, donde se produce esta conversación] con mascarilla pero que vengan del bar de al lado, o del cine, o del supermercado, donde están sin ella, con más gente y más tiempo", reprocha.

A nivel institucional, desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) señalan que "aunque afortunadamente la situación no es la de hace un año, debemos seguir todavía alerta, en especial en todos los centros sanitarios y establecimientos sanitarios, incluidas las farmacias, ya que todavía vemos a diario casos positivos y sospechosos. En especial a lo largo de las últimas semanas con el incremento de enfermedades respiratorias cuyos síntomas son muy similares a la covid y pueden confundir". La postura coincide con la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), que está a favor de seguir usando las mascarillas en las farmacias, que son "el primer punto al que acuden muchos ciudadanos con síntomas o a pedir información y, por tanto, hay que extremar el cuidado".

No somos una tienda normal, viene mucha gente débil y hay que protegerles

Desde la farmacia Galà de Madrid también son partidarias llevar la mascarilla en su establecimiento porque "no somos una tienda normal, viene mucha gente débil y hay que protegerles". La pandemia les ha dejado huella: "Vivir todo el covid en la farmacia ha sido duro", asiente, al tiempo que reconoce que "ha bajado la guardia: si antes no permitíamos entrar sin mascarilla, ahora se lo recordamos".

La farmacéutica Sonia González Palmaz también comparte que la mascarilla continúe siendo obligatoria en las farmacias. "Y debería seguir en el transporte", donde considera que el riesgo es mayor. "Ahora no es el momento de retirar su obligatoriedad. Tras dos inviernos sin exposición a los virus, este año estamos más expuestos, menos inmunizados, y los virus están desatados". Ella asegura que seguirá usándola en el transporte público "por proteger a mis clientes". Sobre quienes no la llevan en la farmacia, agrega, "intentamos que se la pongan, pero no podemos pegarnos con ellos".

Desde Moratalaz, a la farmacéutica Marina Almarcha también le parece bien que se mantenga la norma en estos establecimientos que, "sobre todo después de la pandemia, se han convertido en el lugar al que recurren las personas enfermas y vulnerables dado que pedir cita con el médico se ha convertido casi en una misión imposible".

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