A fondo

Perros guardianes sin adiestramiento previo: por qué son mala idea y no deberíamos usar a cualquier animal

  • Hay perros guardianes, de guardia y defensa o solo de defensa, y cada uno precisa un perfil y educación específica.
Un perro atado, ladrando.
Un perro atado, ladrando.
Mac231, Pixabay.
Un perro atado, ladrando.

En la teoría, se define como perros guardianes a los perros de trabajo entrenados específicamente para proteger una propiedad o a una persona. En la práctica, y con un uso más extendido, se utilizan como perros guardianes de hogares particulares con terreno, naves industriales y logísticas o de locales, a perros sin ningún tipo de aprendizaje previo, que viven sin salir de la propiedad, sueltos, atados o enjaulados y sin haberles proporcionado una sociabilización apropiada. Este tipo de entorno y la carencia que acumulan en cuanto a aprendizaje, a menudo hace que se conviertan en perros con un alto nivel de agresividad y mucha energía acumulada. 

Mike Morabito, educador canino y experto en perros molosos y de las razas terrier tipo bull como el american pit bull terrier, va más allá: "En el peor de los casos, cuando uno de estos perros logra escapar o accede al exterior, suelen mostrar un comportamiento muy conflictivo y son difíciles de manejar. Pueden llegar a herir a alguien o atacar a otros perros (y/o personas) de forma impulsiva y a veces con resultados trágicos".

No todos los perros son válidos para el ejercicio de la guardia de propiedades y, debido a las funciones que van a realizar, se necesita un perfil específico que se pasa por alto en la mayoría de ocasiones. Mike, que también es juez de conformación y lleva más de 30 años dedicándose al mundo canino, nos aclara que "un perro guardián no debe reaccionar por miedo, sino que deben ser animales seleccionados por su instinto territorial y protector. Los perros guardianes tampoco pueden ser tímidos pero sí deben poseer cierto rasgo de inseguridad, para responder, con el ladrido, cuando alguien o algo se aproxima demasiado. Estos rasgos conductuales, además de tener un componente genético, se deben trabajar durante la educación".

En contra de lo que se pueda pensar, un perro guardián de propiedades debe estar debidamente acostumbrado a personas de todas las edades y a otros perros fuera de su espacio a proteger, ya que el vínculo de protección lo generará con su guía y con la propiedad, y se le debe brindar las herramientas adecuadas para que sepa reconocer una amenaza y cómo abordarla. Por otro lado, dentro de los perros guardianes, hay diferentes funciones y es importante saber exactamente qué esperamos de él y no confundir la función de guardia con la de defensa: ¿esperamos que sea una alarma que utilice el ladrido para alertarnos de la presencia de intrusos, que los disuada de sus intenciones o que agreda directamente?

"Los perros guardianes, al estar realizando un trabajo, deben recibir una educación y responder a comandos de órdenes que nos permitan, ante cualquier circunstancia, hacernos con el control de la situación y que el animal responda a nuestra voz", ataja Mike.

Seguro de responsabilidad civil y problemas de conducta

Si tenemos un perro guardián, es imprescindible realizar un seguro obligatorio que cubra los daños a terceros ante la potencial posibilidad de que hiera a alguien. En un estudio estadounidense publicado en la Revista de la Asociación Médica Veterinaria de dicho país sobre los factores de riesgo en los ataques mortales de perros a personas, fue mayor la frecuencia de ataques mortales (un 76,2%) por parte de perros utilizados para proteger las propiedades y que se mantienen confinados o parcialmente aislados de humanos y de otros estímulos por largos periodos de tiempo, frente al riesgo de ataque por perros de familia o por mala gestión y manejo de sus tutores. La Oficina Europea de Estadística (Eurostat), no contiene información sobre las características ambientales y el entorno de los perros atacantes, por lo que la mayoría de información procede de estudios realizados en Estados Unidos.

Mike Morabito ha tenido como clientes a algunos de estos perros que procedían del uso guardián por parte de particulares y nos cuenta las consecuencias en el comportamiento que ha presenciado en estos casos: "He trabajado con perros rescatados procedentes de estas condiciones y mostraban mucha agresividad por miedo, protección de recursos y niveles de estrés muy altos. Son animales que viven en estado de semiabandono, prácticamente aislados de todo por la falta de sociabilización y la privación sensorial".

Las razas de perros de presa y sus cruces, debido a su reputación de bravura y fiereza, son de las más frecuentes en ser utilizadas con fines guardianes, aunque no procedan de líneas de trabajo, y se asume y se confía en que, por mero instinto, desarrollarán conductas de protección. Es frecuente que muchos perros que "no sirven" para ser guardianes, acaben con sus huesos en perreras o protectoras, y por lo general, estos animales, ya adultos, muestran conductas similares como su incapacidad para saber jugar, debido a ese aislamiento que mencionaba el experto en educación canina. Dependiendo de la gravedad del caso, nos aclara el experto, se pueden revertir los malos hábitos de estos perros mediante la reeducación, adaptada a cada caso particular y bajo manos profesionales.

Evitar el uso de perros guardianes sin ninguna base educativa adecuada, la vida inapropiada para las necesidades de su especie, la labor a desarrollar a la que se les somete y la desprotección legislativa en la que se encuentran son una reclamación habitual dentro del ámbito de protección animal y de los perros en particular.

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