Núria Querol, de Barcelona a colaborar con el FBI: "Me rompe el corazón que en Estados Unidos aún no exista el sacrificio cero"

Núria Querol en uno de los comités de la NSA sobre Crueldad y Abuso Animal.
Núria Querol en uno de los comités de la NSA sobre Crueldad y Abuso Animal.
CEDIDA

Sus padres la cuentan que desde pequeña iba siempre rescatando animales, y no hablamos de perros y gatos, no, Núria Querol ayudaba a caracoles y gusanos que veía en mitad de la acera, apartándolos de ser pisados por cualquier persona, una ternura y empatía aprendida de su ambiente familiar donde no se toleraban los toros y donde se rechazaba cualquier muestra de maltrato animal.

Hoy en día, Querol además de ejercer de médico y de profesora e investigadora de la Unidad de Perfilación y Análisis de la Conducta Criminal en la Universidad de Barcelona es Miembro del Grupo de Trabajo sobre maltrato animal de la Asociación Nacional de Sheriffs (NSA por sus siglas en inglés) y del FBI, desde donde ha logrado (junto a un equipo de expertos en diferentes materias) que el maltrato animal se considere delito federal.

La carrera profesional de Querol es una montaña rusa de sectores. Se licenció en Biología, estudió Medicina, hizo un parón para irse a vivir a Estados Unidos, donde estudió Perfilación y comportamiento criminal, regresó a España a terminar  la carrera, ha sido miembro de la Comisión Ética y de Experimentación Animal de la Generalitat de Cataluña... Pero, ¿cómo llega una barcelonesa a trabajar para el FBI y además llevar el tema del maltrato animal a las leyes del país? Hablamos con ella para resolvernos la duda y hablar en profundidad de algunos de sus éxitos profesionales en materia de protección animal.

Núria Querol en su foto de Twitter.

Núria Querol

  • Barcelona, 1974 
Núria Querol es bióloga especialista en Biología Celular, Genética y Biosanitaria y Máster en Prevención, Intervención y Tratamiento de la Violencia Familiar por la Universidad de Barcelona. Ejerce como médico de familia en el Institut Català de Salut y ha centrado su investigación en cuestiones en torno a la violencia y la conducta criminal y actualmente imparte clases en Perfilación y Análisis de la Conducta Criminal de la Universidad de Barcelona. Es codirectora del curso y ciclo de conferencias "Green Criminology. Violencia contra los animales. Prevención e intervención" y miembro de la National Sheriffs Association (NSA) y del FBI.

Empezando por el principio, ¿cómo llega una española a formar parte del FBI? ¿Qué estudió y cómo evolucionó su carrera profesional para llegar hasta allí?Primero estudié Biología y luego Medicina, aunque a mitad de carrera estuve un tiempo viviendo en Virginia (Estados Unidos), muy cerca de Quántico, donde empecé a fantasear. Siempre me ha gustado mucho el tema del comportamiento desviado, me ha intrigado por qué las personas son violentas y por qué tienen esos comportamientos. Allí conocí al que sería uno de los grandes expertos en Perfilación criminal e hice formación con él, formándome en Criminología, Perfilación criminal e investigación de homicidios en serie, lo cual confirmó que esos temas me apasionaban.​

A pesar de ello, decidí volverme a España a terminar la carrera de Medicina y la especialidad. Ahora trabajo por un lado de de médico y, por otro, de profesora del grupo de Perfilación​ criminal y análisis de la conducta en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona.

​Fue después de muchos años estudiando el tema de la violencia hacia los animales y la violencia interpersonal, viajando mucho a Estados Unidos para reunirme con otros compañeros con los que trabajábamos de cara a reformas legislativas cuando conocí al director ejecutivo de la NSA. Desde entonces es una persona a la que considero parte de mi familia, el vínculo que hicimos fue muy especial. Se dio la suerte de que nos caímos muy bien, de que se dio una relación de confianza, de no juzgar y de mucho respeto y, además, mi experiencia en el trato a fuerzas y cuerpo de seguridad me sirvió para poder tener esa entrada en la NSA.​

¿Cuál es la labor de la NSA con el FBI?Engloba todo lo que tiene que ver con aspectos relacionados con la seguridad y la formación de los sheriffs, es un sistema muy complejo. Como el tema de la protección de los animales los norteamericanos lo suelen valorar mucho, es algo que hemos utilizado para venderlo a los sheriffs y que le den importancia al tema en el comité a la violencia contra los animales. De hecho, muchos son reelegidos porque son muy animalistas, como por ejemplo el sheriff del condado de Orange (Vermont), que lo adoran.

En el informe que presentó la NSA en 2015 (publicado en 2016), cuando consiguió que los incidentes de maltrato animal el FBI los pasara a clasificar a partir del 2016 como delito contra la sociedad, se relacionaba la violencia de género con la violencia hacia los animales. El dato afirmaba que entre un 71 y 86 por ciento de las mujeres víctimas de violencia refieren maltrato también hacia sus animales de compañía. ¿Hasta qué punto podemos decir que está relacionado?Lo complejo de estudiar el delito de maltrato a los animales es que no es sencillo, sino que dependiendo del ámbito al cual hacemos referencia, cambia muchísimo. Por esto también, desde el grupo de estudio de Criminología Crítica, hace mucho que reivindicamos que el estudio del delito o crimen del maltrato animal tiene motivo para estudiarse persé, independientemente de que esté vinculado o no a otros delitos.

Estamos luchando mucho para que la criminología no sea especista. La Asociación Americana de Criminología tiene mucho peso y desde allí lo estamos reivindicando, porque nos importa en sí mismo, académicamente y éticamente. Cuando estudiamos este tipo de delitos los podemos ver asociados a otros crímenes, esto vamos a utilizarlo como cuerpo de conocimiento. ​Por ejemplo, en el caso de violencia de género, vamos a ver si es un indicador del riesgo, que en este caso, sí lo es. Cuando lo aplicamos a otros campos de conocimiento, nos es útil.

​La conclusión a la que llegamos es que el maltrato animal es una señal de alarma, si vemos a alguien ejerciendo violencia hacia un animal, hay que ver qué está pasando, porque es posible que haya otro tipo de violencia detrás. El maltrato hacia los animales puede estar ligado a querer hacer daño a través de ese ser o simplemente tratarse de un "objeto de ira" más del agresor. 

En el caso por ejemplo de los casos infantiles, en bullying tanto agresores como víctimas pueden presentar comportamientos de maltrato animal, al igual que ocurre con los menores que son víctimas de maltrato en el ámbito familiar, se trata de un desplazamiento de la ira.

Por esto es importante la detección temprana y el inicio del tratamiento, ya que uno de los primeros síntomas de un trastorno de conducta es el maltrato a los animales.​

"En 'bullying', tanto agresores como víctimas pueden presentar comportamientos de maltrato animal"

Sobre la aprobación de la 'Farm Bill' en 2018 y la aprobación de la PACT Act en 2019, ¿cómo vivió aquellos cambios? Tuvo que ser una experiencia asombrosa, ¿no?La verdad es que fue increíble. Las reformas que se aprobaron eran muy buenas, por ejemplo, que los animales estuvieran incluidos dentro de las órdenes de protección, que se facilitara que los animales estuvieran en refugios junto con las víctimas e hijos de violencia doméstica (en los casos oportunos), tener el alimento subvencionado, los costes veterinarios cubiertos... Hasta un juez puede hacer que esos gastos los pague el victimario si considera que tiene que ser así. Pero sin duda alguna lo más importante que se aprobó fue el hecho de que el maltrato animal se considerase a partir de 2016 un delito federal. Fue muy importante para nosotros porque habíamos empezado a trabajar en ello hacía muchos años, allá por el 2007.

​Además, recuerdo muy bien la reunió a puerta cerrada, en una sala donde estabas todos los sheriffs, los jefes de policía de las grandes ciudades de Estados Unidos y el entonces director del FBI, James Comey hablando de las grandes problemáticas como la inmigración y el terrorismo y, de repente, hablando del maltrato animal. Escucharle hablando del cambio de clasificación de los incidentes de maaltrato animal en la clasificación del FBI fue un sueño, el resultado de meses de esfuerzo, es algo imposible de olvidar.​

Sobre vuestra propuesta de incluir la utilización de animales en los delitos de abusos y agresiones sexuales, ¿por qué esta petición? ¿Qué tipo de usos se realiza de los animales para tener que estar incluidos de esta forma?Por la instrumentalización del animal para hacer daño a la víctima: En los casos de violencia de género, a la mujer; en los casos de violencia familiar, también a los menores. El victimario va a utilizar aquello que la mujer quiere o por lo que la familia siente apego para hacer daño.

En España hice un pequeño estudio con un compañero con una muestra de 52 casos de violencia familiar y el porcentaje de victimarios que también ejercían violencia contra los animales era muy alto, un 94 por ciento. La cifra es tan alta porque, a diferencia de otros estudios que preguntaban sobre la amenaza de hacer daño al animal, nosotros también teníamos en cuenta el maltrato psicológico al animal, porque evidentemente, si lo obviamos estamos ignorando la mitad del maltrato.

También he visto que gracias a usted existe en España el programa VioPet, ¿en qué consiste exactamente?Empezó en 2013 y, a raíz del trabajo que inició Ally Philips, una fiscal especializada en maltrato infantil y animal, en el que diseñó un programa de buenas prácticas para que las mujeres y menores víctimas de violencia pudieran estar siempre junto a sus animales. Ahora su filosofía está extendida a más de 150 refugios en todo el mundo.

​Así, VioPet nació en el Observatorio de violencia hacia los animales (que dirijo yo), de forma voluntaria con personas que nos ofrecíamos y atendíamos como buenamente podíamos, pero era muy complicado porque la demanda crecía. Por suerte, empezamos a tener conversaciones con la Dirección General de los Derechos de los Animales, antes de lanzar el plan de contingencia de la Covid, ya que no se sabía qué iba a pasar con algunos delitos (si aumentarían o no) y uno de ellos era la violencia de género, de la cual se sospechaba que los casos subirían. Por eso se prepararon medidas para que las víctimas pudieran utilizar y, entre ellas, se encontraba VioPet.

Ahora el programa forma parte del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, de hecho, España es el primer país en todo el mundo donde se ha implantado a nivel nacional un programa de este tipo, para dar acogida a los animales de víctimas de violencia de género.​ Somos pioneros y, la verdad es que el programa funciona muy bien, hay una gran demanda y se necesitan muchas casas de acogida, por lo que animo a cualquiera que esté interesado en convertirse en una.

Por último, en una entrevista a Hannah Shaw, "rescatadora" de gatitos en California, nos comentaba que existe una problemática muy grave con los gatitos abandonados en Estados Unidos, ¿qué nos puede decir al respecto?Es cierto que muchas cosas están avanzando pero todavía no tienen una política de no matar animales. Hay asociaciones que los recogen y los cuidan pero también están los refugios municipales donde sí los sacrifican si no les consiguen un hogar o no tienen espacio. Me rompe el corazón, porque Estados Unidos es como mi segunda casa y es una problemática que está en discusión desde hace muchos años pero que sigue sin resolverse. Por suerte, cada vez hay más refugios con política de sacrificio cero, como Best friends en Utah.

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