La OTAN hace la mayor parte de sus deberes el primer día de cumbre a falta de concretar más sobre el flanco sur y afinar la ayuda a Ucrania

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) junto con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg (i), durante la primera jornada de la cumbre de la OTAN que se celebra este miércoles en el recinto de Ifema, en Madrid.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d) junto con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg (i), durante la primera jornada de la cumbre de la OTAN.
EFE / Brais Lorenzo

Las cosas en la cumbre de la OTAN fueron a una velocidad frenética en la primera jornada. Madrid fue testigo este miércoles de dos grandes avances para la Alianza Atlántica. Por una parte, la aprobación del nuevo concepto estratégico, que llevaba sin renovarse desde el año 2010 y que pretende adaptar a la organización a "un mundo más peligroso" tras la invasión de Ucrania. 

De hecho, el plan de presente y futuro -a una década vista- de la Alianza Atlántica incluye el mayor despliegue defensivo desde la Guerra Fría y alerta de que el escenario geopolítico es el más complicado desde la Segunda Guerra Mundial, también desde el flanco sur. El documento destaca tres pilares e incluye como novedad una mención directa a China, a quien la OTAN considera directamente un rival geoestratégico.

Por otro lado, el segundo objetivo cumplido fue la invitación por unanimidad de los 30 miembros para que Finlandia y Suecia entren, en cuestión de semanas, a formar parte de la Alianza Atlántica. Ambos protocolos de adhesión se firmarán el próximo martes en Bruselas, por lo que la suma al bloque de los dos nórdicos se dará de forma 'exprés', tal como querían sus gobiernos y como esperaba hacer el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

En el marco del concepto estratégico, además, la Alianza incluye por primera vez una mención directa a China, no tanto como amenaza sino como "desafío" y rival geopolítico. El documento es muy duro con Pekín. "Emplea un amplio abanico de herramientas políticas, económicas y militares para aumentar su huella global y proyectar poder, al tiempo que mantiene la opacidad sobre su estrategia, sus intenciones y su acumulación militar", esgrimen. La OTAN, asimismo, alarma sobre el acercamiento de Pekín a Moscú. Señala directamente a Pekín por "utilizar su influencia económica para crear dependencias estratégicas y aumentar su influencia" y por tratar de "subvertir el orden internacional basado en normas, incluso en los ámbitos espacial, cibernético y marítimo".

De esta forma, para este jueves quedan otros dos asuntos por concretar: la segunda mesa de líderes se centrará en atinar mucho más los movimientos sobre el flanco sur, que se ve como un terreno inestable en el plan a medio y largo plazo de la OTAN. Será monotema en la mañana de este jueves y España da por satisfechas ya sus demandas respecto a Ceuta y Melilla, toda vez que los aliados se han comprometido a defender "cada palmo del territorio". Incluso pese a que las ciudades autónomas no se encuentren bajo el paraguas atlantista.

Será también un día de mensajes particulares de los países, pues serán estos los que tengan que concretar el refuerzo de la ayuda militar y económica a Ucrania, también anunciada ya por Stoltenberg. La OTAN no firma el envío de material bélico a Kiev, sino que lo canaliza a través de los Aliados y de la Unión Europea.

Hasta ahora, la UE ha enviado a Ucrania material bélico por valor de 2.000 millones de euros y ha aprobado otro paquete de 10.000 millones en ayuda macrofinanciera para que el Gobierno de Zelenski pueda contener la crisis económica. Por su parte, Estados Unidos suma más de 37.000 millones en apoyo financiero, humanitario y militar. De hecho, Ucrania se ha convertido en el principal destino de la ayuda estadounidense, ya por encima de Afganistán. A esto hay que sumar las sanciones aplicadas contra Rusia, que en el caso de la UE ascienden a seis paquetes distintos que incluyen el veto al carbón y un bloqueo parcial al petróleo ruso.

Asimismo, la OTAN se compromete "a trabajar por los intereses comunes" con Kiev, al tiempo que con Georgia, Moldavia y Bosnia, que también están en la lista de espera atlántica y a quienes se les incrementará el apoyo para prevenir "posibles agresiones de Rusia", pues son tres países en el punto de mira de Putin. Los pasos dados son firmes, pero la segunda jornada de la cumbre servirá para concretar los flecos que faltan. En todo caso, la conclusión es clara: la cita de Madrid ya es histórica.

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