Belén Molleda  Periodista

Las dos Españas del PP

Feijóo lamenta el pacto del PSC para "eludir una sentencia" que garantiza la cooficialidad
Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP.
Europa Press

Solo se le ocurre al PP enzarzarse con el Estado plurinacional y el ‘mononacional’ en vísperas de una campaña electoral en una comunidad como la andaluza, donde este asunto está fuera de cualquier debate político y en la que compite en voto con un Vox al que le pone en bandeja erigirse como el gran garante de la patria, única e indivisible.

Feijóo es consciente de la dificultad que le entrañará gobernar en solitario si no gana posiciones en Cataluña y en Euskadi, donde la sangría de votos en elecciones sucesivas es ya inasumible. Sin embargo, de ahí a tratar de enmendarlo justo en época de elecciones va un trecho. Y por si fuera poco, también sale a escena Cs y reclama que se reforme la Constitución para eliminar de la Carta Magna el término nacionalidades e introducir el reconocimiento de las 17 autonomías en pie de igualdad.

No pasa nada por esperar unas semanas más para abrir un debate sosegado

Con todo ello, la polémica está servida. Cierto es que la Constitución da pie a equívocos, teniendo en cuenta que tan pronto defiende la nación indivisible como el derecho de las nacionalidades a constituirse en autonomía; pero no lo es menos que el asunto lleva así más de 40 años, y que no pasa nada por esperar unas semanas más para abrir un debate sosegado.

Feijóo, por su parte, puede seguir siendo gallego y hablar en su lengua, faltaría más, pero lo que no debe hacer es mostrarse ambiguo y llevar a equívoco hasta a los suyos. Lo que le ocurrió a Bendodo, que tan pronto defendió un estado plurinacional como luego se desdijo, no es más que una muestra de este embrollo.

El PP puede abrir un debate sobre nacionalidades, pero lo que no debe hacer es mostrase incoherente y tratar de definir su posicionamiento a golpe de mitin. 

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