Borja Terán  Periodista

El caos visual en Eurovisión 2022: qué le ha pasado a Italia

Presentadores Eurovisión 2022 y el suelo raro
Presentadores Eurovisión 2022 y el suelo raro
UER

Italia es una de las grandes factorías de espectáculo televisivo. Sus grandes platós juegan con una colorista luminosidad. De programas de variedades míticos como Fantástico a concursos gigantes como Qué apostamos. Sin olvidar los grandes shows de Raffaella Carrà. Inolvidable. Sus escenografías siempre unidas a esa amplitud del azul del mar, del blanco resplandeciente, del acogedor naranja del atardecer... Era de esperar que Eurovisión 2022 fuera a tono con la historia de la televisión italiana: la tele que entra por los ojos con la fuerza de la calidez de la luz.

Sin embargo, en la primera semifinal del festival ha quedado en evidencia que la escenografía de este año es oscura y monótona. No favorece a los artistas, pues tiene un toque plúmbeo de concierto en un palacio de deportes cualquiera. Muchos focos, sí. Un sol gigante de luces, sí. Hasta una cascada. Pero todo tenue. No representa a la tele de Italia.

Escenografía de Eurovisión 2022
Escenografía de Eurovisión 2022
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La greem room debería ser un jardín florecido frente a un escenario que es una especie de mar amaneciendo. Eso en el proyecto. Al final, ni el Sol se gira ni por la cascada corre bien el agua. Va a trompicones. Y el agua se ilumina mal, sin la fuerza de las leds que ya tiene cualquier fuente ornamental puesta en una rotonda de España. De hecho, se ven más los focos que la propia cascada. Todo fallido. Mucha técnica, sin la ejecución correcta. En la realidad, el decorado de Eurovisión es como esa discoteca hortera en la que se ponen retales sueltos y el suelo está muy rayado de tanto trajín de sillas y bailoteos. 

Porque el suelo del escenario, que debía tener una brillantez impoluta para verse como merece un programa grabado en alta definición, da hasta la sensación que está sucio por momentos. No se ve bonito, se ve desgastado y con pavimento poco uniforme (véase la foto de arriba). Es como si fuera una pegatina negra mal pegada. Con burbujitas. En este resultado, no ayuda la iluminación global, esa que hace ver las caras de artistas y presentadores. Esta vez, iluminación con más sombras que luces.

Los participantes de Eurovisión han sufrido un envoltorio escénico que más que potenciar el arte de sus actuaciones las empequeñece. Se distinguen más aquellos que se han traído elementos diferenciadores de casa. Pero sólo un poquito más, pues la realización de las cámaras tampoco ha sido precisa como es ley del eurofestival. En momentos, ha parecido que los planos se tambaleaban para mal. Qué ha pasado a Italia. Este Eurovisión no es representativo de su televisión: que es luz y color, no retales desordenados que coartan lo que debería ser un espectáculo sin límites.

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