Borja Terán  Periodista

La pregunta que nadie hace a Nacho Palau y todo lo que dice de nuestra sociedad

Nacho Palau en 'Déjate querer'
Nacho Palau en 'Déjate querer'
Mediaset

Nacho Palau ha realizado su primera entrevista en Déjate Querer, el nuevo programa de Toñi Moreno en Telecinco. Mediaset rescata la fórmula de Tengo una carta para ti de Isabel Gemio que, luego, versionó Jorge Javier Vázquez bajo el nombre de Hay una cosa que te quiero decir y, más tarde, hizo lo propio Carlos Sobera con Volverte a ver. Cuánto remake. Estamos en una televisión que repite fórmulas en un desmotivador bucle.

Al menos, ahora, el formato de los mil nombres vuelve desde una escenografía nueva. Por fin, Mediaset estrena un decorado después de reutilizar tantos en su prime time. Y en este plató se juega con destreza con pantallas. En las proyecciones en las paredes, pero también en el suelo. Lo que otorga una amplia y dinámica riqueza visual a las entrevistas. 

Aunque, sobre todo, es la autoría de Toñi Moreno la que convierte un programa ya visto en un espacio novedoso, próximo, empático y acogedor. Toñi naturaliza lo que toca, logrando entrevistas cómplices. Esas entrevistas amables que logran que el invitado se abra. Porque no se siente solo frente a la cámara. Más difícil todavía conseguir esta atmósfera si no estás habituado a la televisión. Es lo que le sucedió a Palau, con esa nerviosa timidez que te hace balbucear en la primera vez bajo los focos.

Nacho Palau es uno de los reclamos de Supervivientes 2022. El motivo: ser el novio de Miguel Bosé durante más de dos décadas. Pero hasta la ruptura nunca le habíamos visto. A pesar de ser compañero de vida de uno de los artistas más conocidos del país, ha sido completamente invisible. Ni siquiera estaba en un segundo plano. Y ahí está la pregunta que no se incide a Palau. Quizá porque ni siquiera caemos en ella por el calado que esconde tal cuestión: ¿por qué Miguel Bosé te escondió, Nacho?

La pregunta es incómoda porque la respuesta dice más de cómo hemos sido como sociedad que del propio Miguel Bosé. Algunos dirán que Bosé ha escondido a Nacho Palau por proteger su intimidad. Se autoengañan. Es porque su pareja era un hombre. De hecho, el cantante ha visibilizado a novias chicas en determinados momentos en su vida. Pero su relación más larga siempre ha estado empujada a las tinieblas.  

La realidad es que aún hoy hay generaciones que siguen ocultando a sus parejas cuando son homosexuales porque no quieren defraudar las expectativas de la sociedad con la que crecieron. Una sociedad que les insistió en lo que estaba bien y en lo que estaba mal. 

La discreción nada tiene que ver con la sexualidad. Cuando eres heterosexual no soterras con quién convives durante veinte años. Porque no te sientes juzgado por un mundo que te frena.

Este miedo al qué dirán todavía envuelve a generaciones más adultas. En el propio Déjate querer, minutos después de que Palau hablara con naturalidad de su vida con Bosé, aparece María del Monte y cuando Toñi le pregunta por el amor la cantante sólo utiliza terminología neutra y eufemismos sobre sus relaciones. No es culpa suya, es culpa de todos. De una cultura que, aún en muchos ámbitos, identifica a la diversidad sexual con lo sórdido. Y nadie queremos ser sórdidos, queremos ser personas.

La generación de ese Miguel Bosé que vemos amargado en los últimos tiempos ha vivido ese estigma. La generación de del Monte, más aún. Porque encima es mujer. Doble discriminación. A muchos, les han impedido aceptarse como son y, así, han acabado confundiendo sexualidad con discreción. Pero ocultarse no es ser discreto, es no poder disfrutar de la vida en las mismas condiciones que los demás. 

Mostrar comentarios

Códigos Descuento