El Gobierno estudia instalar una delegación española en Moldavia ante el temor de que Rusia extienda la invasión al país del este

El presidente Pedro Sánchez junto al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
El presidente Pedro Sánchez junto al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
EFE

España sigue marcando perfil propio en la guerra de Ucrania. El Gobierno se plantea ahora abrir una 'antena diplomática' en Chisinau, la capital de Moldavia, un país en el que ha puesto el foco el presidente de Rusia, Vladímir Putin. De hecho, el presidente Pedro Sánchez tenía previsto viajar este mismo jueves al país, aunque ha cancelado su visita por la crisis con ERC a consecuencia del espionaje.

En Moncloa temen que la federación rusa quiera ampliar el conflicto -como ha anunciado ya el Kremlin- y enmarcaban este viaje para que el presidente transmitiría su apoyo a los países limítrofes con Ucrania, como la ya mencionada Moldavia, Polonia o Rumanía.

Según fuentes del Gobierno, el país moldavo es de los más vulnerables de la zona y ha solicitado la creación de dicha figura. Por ello, prevén reforzar las relaciones bilaterales con el establecimiento de la 'antena democrática'. Tal y como explican, se trata de un paso previo a la creación de una embajada -aunque no siempre tiene por qué-. Así, la figura no es la de un embajador, sino la de un consejero de un país limítrofe. En la actualidad, España cuenta con 'antenas diplomáticas'  en países como Azerbaiyán o Georgia, donde las relaciones diplomáticas españolas están ganando cada vez mayor intensidad.

Sin duda, este será uno de los temas que Sánchez trate con la presidenta de Moldavia, Maia Sandu, con quien se reunirá en el viaje que comenzará mañana y que tendrá paradas en este país y en Polonia. Sánchez será el primer mandatario español que pise suelo moldavo, justo cuando se cumplen tres décadas de las relaciones bilaterales entre ambos países y después de que ya hayan iniciado los trámites para solicitar la adhesión a la Unión Europea. Además y siempre según fuentes de Moncloa, el presidente tiene intención de mostrar el apoyo de España a un país "proeuropeo" y conocer de primera mano, como ya hizo la semana pasada en Kiev, la situación que está provocando la guerra allí. 

Y es que, el desplazamiento del presidente llega después de que las autoridades Moldavas hayan denunciado esta semana un ataque contra un edificio gubernamental en Transnistria, una región separatista moldava prorrusa ubicada entre el río Dniéster y la frontera entre Moldavia y Ucrania con moneda propia pero no reconocida por las autoridades internacionales. Dichas explosiones llegan después de que el pasado 22 de abril las autoridades rusas confirmaran que el verdadero objetivo de la segunda fase de la guerra en Ucrania es hacerse con el "control total" del sur de Ucrania y la región del Donbás, para abrir una puerta de acceso a Transnistria. "Esto permitiría crear un corredor hacia Crimea y tener influencia sobre la economía ucraniana", señaló el comandante del Distrito Central del Ejército ruso, Rustam Minnekaev.

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